Blog del Pastor Luis Gómez

Día 121, Lectura de la Biblia en un año,1 Crónicas 28- 2 Crónicas 1

Dr. Luis A Gomez Chavez

Esta es la segunda vez que leemos sobre la vida, reinado y muerte de David, pues registrado en 1 y 2 Samuel y en 1 Crónicas. El escritor de ambos libros registra las historias pero en este último, que es atribuido a Esdras, contiene mucha más información y detalles que en la primera historia. Es por ello que, en los capítulos 28, 29 de 1 Crónicas observamos los consejos finales que da el rey David a su hijo Salomón quien será el próximo rey de Israel. Son los últimos consejos antes de morir, David tiene buena vejez, lleno de días, de riquezas y glorias (29:28). Entre todos los consejos que este padre, que por experiencia ha aprendido es que lo que agrada a Dios es que sobre todo, las cosas deben hacerse con rectitud de corazón.

En el 28:20 el rey David recuerda a Salomón la promesa que Dios dio a José, a Moisés, a Josué y que nos ha sido dada a nosotros, “Yo estaré contigo” pero hay algo que Salomón debe hacer, esforzarse, ser valiente, no temer, no desmayar, y hacer lo que Dios le ha mandado hacer, pero hacerlo con un corazón recto. Si lo haces con corazón recto (29:17), yo siempre te apoyare, defenderé y te bendeciré.

Aquí está el elemento que determina la validez de lo que hacemos, “corazón recto”. Este es otro elemento que se une al amor sin el cual nada de lo que hacemos tiene valor delante de Dios (1 Co. 13:1-3) y a la fe sin la cual todo lo que hacemos tiene valor (Hb. 11:6). Este aspecto del corazón recto, íntegro, perfecto, santo y puro es mas abarcador, porque en el corazón se anidan los pensamientos, los sentimientos y se toman las decisiones, el amor, la fe, y estos dos últimos son expresiones de lo que hay en el corazón. En fin, podemos unir los tres aspectos, porque hay un cuarto elemento que viene a ser como sinónimo, y es la santidad, “sin santidad nadie vera al Señor”.

David le dice a su hijo Salomón, una cosa debes cuidar, una cosa debes guardar, una cosa debes mantener apartada de lo que no agrada a Dios, el corazón, porque de el mana la vida. Pero ese corazón debe ser recto, temeroso de Dios, apartado para las cosas sagradas, obedientes a la voz de Dios y dedicado solo para hacer la voluntad de aquel que lo eligió como rey. David expresa gratitud a Dios por haber escogido a su hijo Salomón para dar posteridad al reino (28:4-7). Ante tan soberana elección, Salomón debe cumplir uno de los requisitos de un rey, regirse a la voluntad del que lo eligió, teniendo una copia de su ley, leyéndola cada día, y sometiéndose y viviéndola cada día ante el pueblo (Dt. 17:14-20): reconociendo a Dios como su único Dios y sirviéndole con corazón recto.

Quiere decir que Dios no está empeñado en ver todo lo que hacemos para él, las grandes cosas que hacemos para él, las muchas actividades en que estuvimos involucrados, los muchos ministerios que realizamos, la gran cantidad de personas que dirigimos, y todas las hazañas que hicimos con tal de ganar la batalla. Dios no se impresiona por las muchas mañanas que te levantaste para orar, ni por las veces que leíste la Biblia, ni por los muchos evangelismos que hiciste, ni por las veces que predicaste o enseñaste o cantaste. Él no puede ser engañado, pues si tú hiciste todo lo anterior mientras tu corazón no era recto, de nada te sirve, nada se te reconocerá porque en nada agradaste a Dios. La Biblia dice que Salomón llego a ser el rey más sabio y más grande de todos los tiempos, con todo, no todo será recompensado y reconocido como cosas buenas y agradables a Dios, solo aquello que hizo con corazón recto, santo, temeroso, y apartado del mal.

Cuan equivocados estamos al creer que por estar en los mejores puestos de liderazgo o por participar en todos los ministerios, o por ser la persona número uno de la iglesia o de quien depende muchas personas, o por ser la persona más admirada, Dios te aplaudirá, te premiará y te felicitará. Estoy seguro que cuando estemos frente a nuestro Señor Jesucristo, en el tribunal de Cristo, donde cada cristiano será examinado para ser recompensado por las cosas buenas que hizo en la tierra mientras tenía un corazón recto y santo, nos llevaremos tremendas sorpresas. Es probable que aquellas personas más sencillas, humildes, que aparentemente, casi nada hacían en la iglesia, pero lo poco que hacían, lo hacían con un corazón santo, limpio, recto, temeroso, apartado, integro; serán recomenzadas con más galardones que aquellos que se consideraban los número uno en todo.

En fin, mis amados hermanos, no es la cantidad lo que sorprende a Dios sino la calidad con se hacen las cosas. Aunque, no debemos descartar que haya personas escogidas y dotadas por Dios que no solo tuvieron o tienen un corazón puro, recto, sincero, íntegro, y honesto con que hacen las cosas, sino que Dios los ha puesto en lugares de influencia, impacto, liderazgo, y no se apartan de ser fieles y leales a Dios hasta la misma muerte. Esto es lo que yo llamo, un modelo a imitar. Cuando tu veas a una persona que ama, respeta, y es fiel a Dios en todo, y que cada cosa que hace lo hace con corazón recto, perfecto, temeroso y apartado del mal, a esa persona imitad, porque esta persona esta imitando a Jesucristo.

San Pablo, es la única persona que se atrevió a decir que podía ser imitado porque él imitaba a Jesús. Es más, el mismo apóstol dijo, e “imitad a los que se conducen” de buena manera, o sea con corazón recto. Pregunto, ya para terminar, ¿Cómo está tu corazón? Con honestidad, respóndeme ahora, ¿es recto tu corazón delante de Dios al punto que cada cosa que haces agradas a Dios? La rectitud es lo que agrada a Dios, porque cuando se ama a Dios con un corazón recto se da voluntariamente todo a Dios (29:16). ¿Qué de tu vida no le has dado a Dios todavía? ¿Qué esperas para entregárselo con voluntad y espontaneidad? Si es tu corazón, es lo mejor que puedes entregar, si es tu familia, es lo más grande que puedes entregar. Si tu corazón no está recto delante de Dios, recuerda, todo lo que haces por muy grande e importante que sea, carece de valor y no agrada a Dios. Así que, pide perdón a Dios y dile que renueve, limpie y purifique tu corazón hoy mismo.

Lo que debe ser recto delante de Dios son los pensamientos, los sentimientos y las decisiones (mente, alma y voluntad) y si no lo está, Pablo dice, “despojémonos del hombre viejo” “revistámonos del hombre nuevo, el hombre interior”. Tú tomas la decisión sobre la clase de corazón que desea tener….

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