Blog del Pastor Luis Gómez

Día 205, Lectura de la Biblia en un año, Cantares 1-3

Dr. Luis Gomez Chavez

Para los judíos era un valor incalculable, y lo esperaban con toda la emoción y formalidad que se requería, era como un tesoro de gran precio que no podía ser tocado y mucho menos tomarlo. Generalmente se requería solo de las mujeres, muy poco se menciona de los hombres. Sin embargo para ser justos, esto debe ser aplicado a los hombres también. Ellos deben esperar, cuidar, y velar hasta el momento correcto de ver, tocar y tomar ese gran tesoro, pero ellos mismos como tesoros deben cuidarse y no dejar ser atrapado antes del tiempo. Para las generaciones hasta de los años 80’s, que yo recuerde, se creía, se pensaba y se practicaba de la misma forma. Me refiero al valor de la “castidad” o “la virginidad”.

Muchos hoy dirán que esto es una cosa anticuada, el hecho de que las jovencitas y los jovencitos se guarden vírgenes, y puros (a) hasta llegar al matrimonio. La Biblia eso es lo que ensena, porque tener relaciones sexuales antes del matrimonio se llama fornicación, y eso la Biblia lo llama pecado. Violar esta ley divina es desvalorar y abusar de la persona, aun cuando el hecho sea con consentimiento mutuo, siempre es pecado, porque el matrimonio es el único marco legal y espiritual donde Dios permite que el acto sexual sea algo limpio, puro, sagrado, santo. Es en esta dimensión sagrada del matrimonio donde quienes se casan pueden disfrutar de uno de los dones más maravillosos que Dios ha hecho, para que la pareja tenga deleite sexual.

La cultura postmoderna, liberal, tolerante, y sin valores por su decadencia espiritual ha desvirtuado a esta noble y valiente decisión que un joven y una señorita toman de no tener relaciones sexuales antes de llegar al altar del matrimonio vestidos de blanco como señal de lealtad y que fueron fieles a Dios, a ellos mismos, a la Biblia, y la sana costumbre que se ha enseñado de generación a generación. Las estadísticas dicen que a nivel mundial, la mayoría de los jóvenes empiezan a tener relaciones sexuales antes de cumplir los 18. ¿Quién les enseña esto? La mima sociedad lo permite, los mismos padres permiten, los mismos chicos lo buscan y todo porque ya no se ha enseñado el valor saber esperar, el valor de la pureza, el valor del matrimonio, la satisfacción de entregarse al ser amado, el valor de respetar a Dios, a la Biblia, y a la fe cristiana.

Mis hermanos, esta es la realidad. Pero este principio de continencia ha de enseñares y exigirse de ambos, joven y jovencita. Se ha de enseñar como una convicción espiritual, como una norma bíblica, como una enseñanza de Dios, como un valor que pone en algo la fidelidad, la lealtad, la pureza, la santidad, y lo bello del matrimonio. Eso es lo que Salomón esta ensenando en el libro de Cantares. Bueno, este libro fue motivo de grandes debates entre los críticos y estudiosos de los libros inspirados y canonices. Muchos se oponían en que el libro de Cantares fuese incluido entre los libros inspirados por Dios por tratarse de un tema que no necesariamente es bíblico. Es más, Cantares fue denominado el patito feo del Antiguo Testamento, que después de todo, fue incluido y más tarde muy reconocido como Palabra de Dios.

Todo el libro de Cantares describe los pasos claros que debe dar un hombre y una mujer desde la amistad hasta la luna de miel después del matrimonio. En el capítulo 1:1-3:5 encontramos la etapa del noviazgo. Y es en esta parte donde el 3:5 dice “Que no despiertes ni hagas velar el amor antes del tiempo”. La enseñanza es muy clara, durante el noviazgo, aun durante la despedida de solteros, la Biblia enseña que no se ha de tener relación sexual porque es una relación un matrimonio antes del matrimonio se le llama fornicación y eso es pecado delante de Dios en todas partes del mundo y ante toda cultura liberal u ortodoxa.

Esta enseñanza no es cultural, sino bíblica, no por el simple hecho de guardar la virginidad o la castidad en el hombre, sino por el hecho de que tener relación antes del matrimonio es fornicación. Resultado de ello, opuesto a lo que muchos científicos, doctores o encuestas dice, hay muchos embarazos no deseados, carreras profesionales troncadas, un sentimiento de culpabilidad y de autoestima se guarda toda la vida, transmisión de enfermedades venéreas, desobediencia y mala relación con los padres, la sociedad desvalora a las chicas o chicos, la autoridad moral la pierden, hombres y mujeres sin valores y tendrán que mentir toda la vida a las personas con quienes finalmente se unen, pero lo más grave de todo, es que cometen pecado contra Dios.

¿Valdrá la pena esperar hasta el matrimonio? Esto es un asunto de obediencia y buena relación con Dios. El esperar hasta el matrimonio es un asunto de valor, virtud, convicción, decisión que engalana a la misma persona dentro de sí, y fuera de sí. Esto sin tomar en cuenta que Dios es honrado, elogiado y esto garantiza la bendición de Dios. No quiere decir que quien no lo haga Dios se olvidara de la persona, no, Dios perdona, pero la satisfacción de haber respetado a la otra persona, de haber respetado a los padres de la otra persona, como que da mayor satisfacción moral y espiritual.

Estoy consciente que muchos no estarán de acuerdo con esta posición, pero quiero decirles que no es mi posición, es la de Dios, es la que Dios enseña en su Palabra, la Biblia. Ninguna pareja deben tener relación sexual antes del matrimonio, por lo que significa el acto mismo de la sexualidad según la Biblia. La responsabilidad de los padres es enseñar a sus hijos a respetar a la otra persona, es un asunto de amor, el amor respeta y sabe esperar, cuidar, proteger y valorar la pureza como el tesoro más grande y deseado. La iglesia debe enseñar no la costumbre, sino lo que la Biblia enseña.

Debemos oponernos a las opiniones liberales, tolerantes, modernistas, antivalores, que hablan de la libertad de derechos cuando están violando todos los derechos de los demás, o el máximo derecho de Dios que siendo el Dueño de todo soberana y sabiamente estableció los parámetros para el noviazgo, matrimonio, y el mismo acto sexual. Como padres, debemos enseñar estos valores, mientras se pueda, tengamos oportunidad, porque esa es nuestra responsabilidad como padres ante Dios, pero si los hijos no lo acatan, la responsabilidad es de ellos con Dios.

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