Blog del Pastor Luis Gómez

Unidos en Cristo

Reflexión del día

Juan 15:1-11

 Pastor Luis Gomez

             Juan 15 puede considerarse como una parábola donde Juan utiliza tres aspectos naturales para alustrar las relaciones y enseñanzas espirituales.  Es la parábola de la vid, donde se refiere a una planta de uvas.   El labrador o dueño de la viña es nuestro Dios,  la vid  que es la planta o el árbol representa a Jesucristo, y los pámpanos que son las ramitas de donde se desprende el fruto que son las uvas por estar conectado al árbol o planta mayor, somos nosotros.

Antes de hacer tres preguntas de reflexión, le invito a ver las relaciones naturales o lógicas  que se dan en esta parábola.  Dios como el dueño de la viña es soberano y sabio;  muy cuidadoso  y visionario.   Cuando ve que una planta no da fruto la corta para sembrar otra, el principio de existencia productiva, sustitución necesaria.    Cuando no se da fruto, lo cual es el propósito de existencia, Dios que es soberano y busca resultados,  mueve, quita o sustituye al que no da fruto para colocar a uno (a) que si dará fruto.

Lo indispensable para dar fruto es la dependencia o conexión entre el pámpano y la vid. No puede dar fruto el pámpano  o la ramita pequeña que se refiere al cristiano si no está conectada con el árbol mayor que es Cristo.  He aquí la importancia de vivir siempre en total dependencia de Cristo por medio de la oración, la lectura de la Palabra, la participación en el ministerio, la asistencia regular al templo.

El fruto, mas frutos, y mucho frutos no es lo mas importante en la perspectiva productiva espiritual, sino en que el fruto que damos permanezca.   Lo que alegra a Dios, lo que glorifica y exalta a Dios es que seamos productivos, que demos frutos, pero que el fruto sea permanente, estable, fiel, y consistente.    De manera que cuando estamos en buena relación con Dios, estamos unidos en Cristo, consecuentemente, de manera natural, siempre estaremos dando fruto de fidelidad, ejemplo, contentamiento, compartimiento, gratitud, generosidad, entrega, abundancia, etc.

Ahora bien, piense en estas preguntas que merecen que usted de respuesta de inmediato:   ¿Cuál es el papel de Dios en este pasaje?  ¿Cuál es la función principal de Jesucristo en esta parábola? ¿Cuál es la tarea más importante de cada cristiano según esta enseñanza?  Dios es soberano, y como dueño, vigila, provee, depura, cuida, y espera fruto.   Cristo como la vid verdadera, da vida, sabia, salud, da todo lo que un cristiano necesita para una relación fresca, diaria, bendecida, y productiva.   Cada cristiano ha de esforzarse por permanecer ligados, unidos a Cristo, en buena relación, para dar fruto.

¿Cómo esta su relación con Cristo?  ¿Es usted una persona fructífera de tal modo que Dios se siente alagado y glorificado por usted?  No olvide, árbol que no da fruto, Dios se reserva el derecho y la libertad soberana para podar, quitar, remover, sustituir, y/o hasta cortar.

Luis Gómez Chávez

Hablar de la muerte es hablar de un tema  que no es nada agradable para la mayoría de las personas.  Es más, la mayoría de nosotros los cristianos, a pesar de que sabemos lo que dice la Biblia sobre la muerte, que esta es agradable a Dios, generalmente, no nos gusta pensar en el momento de nuestra muerte. Primero porque humanamente es muy doloroso, no solo el momento en sí, sino porque es una separación definitiva y sin remedio.  Dios ha establecido esta ley que todos muramos, sea a los 70, 80 o un poco más, pero todos, nadie escapa de esta ley de la vida.   Y aunque lo sabemos, nunca nos preparamos humanamente para este acontecimiento, aun cuando espiritualmente estemos listos.

Amamos la vida, a pesar de que este mundo es demasiado malo, cruel e injusto, me refiero a la sociedad, no a la tierra, me refiero al sistema de cosas, no al planeta tierra.   La muerte llega cuando menos lo esperamos, llega por enfermedad, accidentes, violencia, o por enemistades, pero llega cuando tiene que llegar.  Llega sin que la busquemos, y muchas veces llega sin avisar,  todos tenemos un día para morir.   Nadie puede vencer la muerte, nadie puede escapar de la muerte y nadie puede comprar la vida para evitar llegar a la muerte.  Contra esta verdad, esta ley que Dios estableció en Génesis 3, ninguno puede hacer algo.

Solo una persona en la historia ha podido vencer y burlarse de la muerte, Jesús de Nazaret (1 Co. 15:55-57).   Y lo maravilloso es que nosotros también podemos hacerlo en su nombre, así dice la Biblia, que también al morir resucitaremos como resucitó Jesucristo.  El poder de la muerte que Jesús venció es el poder de la muerte comandada por Satanás quien quiere que todo el que muera sea condenado para siempre, pero en Cristo, todo el que muere tiene vida eterna. Así que, por eso dice el Salmo 116:15 que la muerte de sus hijos es olor fragante a Dios, ya que cada vez que un cristiano muere, es declarado victorioso en Cristo porque ha pasado de muerte a vida.   Así que, morir en Cristo, es ganancia.

Sin duda alguna, las últimas horas de Jesús como humano fueron súper dolorosas, sin embargo, las últimas siete frases que dijo estando en la cruz, demostró  no solo su obediencia, lealtad y fidelidad a su Padre, sino su gran amor por nosotros los pecadores.  Él sabía que vino a este mundo a morir por nosotros los pecadores,  pero que al tercer día resucitaría; significa que tenía que pasar tres días bajo tierra, bueno su cuerpo, porque su espíritu estuvo trabajando antes de subir al cielo.   Descendió hasta las partes más bajas para proclamar con autoridad su victoria sobre Satanás.  Es así como hoy, con alegría, jubilo, alabanza y canto decimos que Jesús no está muerto, él vive, él vive, él vive. Demos gloria al Padre por haberlo resucitado de entre los muertos y hacerlo Salvador, Señor y Rey  sobre todo.

La tumba no le encerró, Cristo, mi Cristo…..Cristo la tumba venció, y con gran poder resucito, del sepulcro la muerte es vencedor, vive para siempre nuestro Salvador, gloria Dios, Gloria a Dios, él Señor resucitó.    La muerte no pudo con Jesús, y la muerte ya no puede más con nosotros los hijos de Dios.   Todo el que cree en Jesús como su Salvador, aunque muera físicamente, vivirá por siempre, porque Dios lo levantara, lo resucitara, y vivirá eternamente con él.    La manera de prepararse para la muerte es creer en Jesús como Salvador personal.

Armonía matrimonial

Dr. Luis Alberto Gomez Chavez

La unidad familiar es un valor preventivo que en el contexto norteamericano tiene ciertas fisuras por cuestión cultural.   Por ejemplo, las leyes con facilidad quitan los hijos a los padres, los padres en la tercera edad son llevados casas de ancianos, los divorcios se dan con mucha facilidad, etc.   Sin embargo, como responsables delante de Dios, debemos ser defensores de la estructura e institución más  antigua y más saludable para una sociedad, la familia.

La familia es la unidad más pequeña pero más completa de una sociedad.  ¿Cómo debe ser el comportamiento y el estilo de vida de la familia para que responda a las dos demandas: la de Dios y la de la misma familia inmersa en una sociedad expectante?  La familia debe mantenerse unida, lo cual no significa perfección donde no se escucha un reclamo  o alguna discusión.   Armonía familiar puede definirse como el vínculo que une a toda la familia, lo cual les regula, guía y produce principios de dirección, disciplina, comprensión, respeto y relación. Cuando se experimenta armonía, hay control, amistad y comunicación adulta que permite la conversación y la confrontación sin que esta esté en peligro.  Lo maravilloso de la unidad familiar es que se convierte en un muro que protege la fidelidad, lealtad y la estabilidad.   Para alcanzarla y mantenerla, hay un precio que  ha de pagar cada miembro que la integra.

La armonía familiar solo es posible por la presencia de Cristo.

Significa que si una familia anhela vivir en paz, relación, comunicación, acuerdo y bienestar por mucho tiempo, el primer paso que ha de dar es permitir que Cristo se convierta en el Salvador y Señor de cada miembro.   Es poner a Cristo como el centro del hogar pues de no hacerlo, todo lo que hacemos por lograr la armonía será en vano (Salmo 127:1).  ¿Qué significa y qué implica tener a Cristo como centro del hogar?

No se puede ser feliz por el solo hecho de cambiar costumbres, actitudes y carácter, ya que se necesita primero cambiar el corazón y eso solo lo puede hacer Cristo (Prov. 1:7; Ecle. 12.13).  Antes de ser buenos miembros de una familia es necesario ser buenos hijos de Dios.  En otras palabras, solo cuando recibimos a Cristo como Salvador y dejamos que él guía la totalidad de nuestra vida es que podremos vivirlo en el hogar y esto equivale a vivir en armonía familiar. Significa que cada miembro debe esforzarse por cultivar y mantener una íntima, fresca y auténtica relación con Cristo donde dependemos solo de él y entonces tendremos un defensor del hogar.

Nadie puede unir una familia sino solo Cristo.  Todo sin Cristo es sin valor, y todo sin valor con Cristo tiene valor.  Solo con Cristo en el corazón se  puede ser tierno, comprensivo, amable, cariñoso y cooperar para mantener la unidad.  Solo quien está viviendo en el temor a Dios buscará el bienestar de los demás y estar en armonía con todos.  Solo controlados por el temor de Dios se tiene conciencia fresca y sensible de la presencia de Dios en el hogar y llegamos a reconocer que dentro de la familia debemos practicar el amor, el respeto y la unidad.  En resumen, Cristo debe estar en el corazón de cada miembro, quien a su vez decide vivir bajo el temor de Dios  por medio del amor y la obediencia.

La armonía familiar demanda entrega permanente a Dios

¿Cuál es el reto más grande que enfrenta el matrimonio y los padres para edificar hogares modelos en armonía?  Mantener la armonía cuesta mucho, se debe pagar un precio alto y permanente, donde se necesita la ayuda de Dios y el esfuerzo o la entrega de todos los miembros de la familia.   Si buscamos en Prov. 1:7, 2:1-11 significa e implica buscar todos los días la sabiduría de Dios y disfrutar y saber usar los resultados del temor de Dios.  Dios da a cada familia temerosa, sabiduría, su Palabra, el Espíritu Santo como recurso para vivir en unidad, más toda a cada familia esforzarnos para vivir, demostrar y practicar el temor de Dios.

Hay dos aspectos que deseo mencionar en este apartado, uno es lo que significa la entrega y dos, lo que implica dicha entrega en su calidad permanente.  El primero, entrega solo se da cuando hay renuncia “dejar algo”, lo segundo, entrega implica “dar, hacer algo”.  Para mantener la unidad familiar se debe aprender a “dejar todo lo que no ayuda o contribuye a la armonía familiar”, y se debe aprender a “dar todo lo que tenemos para alimentarla, fortalecerla y mantenerla”. No puede darse la armonía familiar a menos que estemos dispuestos a reconocer nuestros errores y ceder nuestros derechos.

La entrega  significa “dejar” e implica “dar” es personal, matrimonial y familiar (Ro.12:1-2; Ef. 5:18; Ef. 5:21; Jos. 25:14-15; Sal. 127,128).  Esta entrega primero es hacia Dios, luego hacia el cónyuge y por último hacia los hijos.  Efesios 5:18 es un llamado a dejarnos controlar por el Espíritu Santo y dicho control no será posible a menos que “dejemos o renunciemos a todo lo que se opone al control del Espíritu”.  El esposo, la esposa, el papá, la mamá y los hijos, todos necesitan dejarse controlar por el Espíritu y de esta manera, la unidad interna y externa será una fortaleza.   Efesios 5:21 exige sometimiento como pareja a Dios y recíprocamente para que estén unidos en mente, corazón, alma, cuerpo y proyección.  ¿A qué cosas necesito renunciar para estar en armonía con mi cónyuge o mis hijos? ¿Qué cosas necesito hacer con más frecuencia para vivir en un ambiente de paz y armonía en el hogar? ¿Qué derechos legítimos debo ceder con tal de estar bien en casa? ¿Qué cosas se evitan cuando reconozco mis errores, cedo mis derechos y mutuamente nos dejamos controlar por el Espíritu santo?  Lea el Salmo 127:1; 128 bajo esta perspectiva y descubra el elemento que mide, controla y determina la armonía familiar.  Es una entrega del 100% de cada uno.

La armonía familiar es una inversión  con resultados inmediatos y mediatos, a corto y largo plazo.

¿De qué sirve tener un buen trabajo, el mejor carro, muchos amigos, ser aplaudido por el jefe, salir en el periódico, ser invitado por el presidente de la república, tener  las mejores calificaciones y ser el mejor si cuando llega a casa encuentra reclamos, gritos, insultos, desprecios, discusiones acaloradas, y un ambiente tenso, e insoportable?  Esto debe ser invertido, ¿No importante que pase todo lo que está afuera si cuando llego a la casa mi esposa e hijos me esperan con un beso, una sonrisa, y aunque no se tenga todo, hay comprensión, paz, tranquilidad, confianza, libertad, amistad y mucho amor.  El diablo, como el enemigo número uno de la estructura del matrimonio y la familia bajo el diseño original de Dios, sabe que la manera de debilitar esta estructura una santa institución es desacreditarla, relativizarla, ponerla en tela de duda su eficacia atacando  a los hogares que viven, practican y disfrutan la armonía familiar.

Ya mencionamos que el precio para mantener la armonía es elevado, pero vale la pena por varias razones. Una porque es lo que Dios ordena hacer.  Además, contamos con todos los recursos para vivir en armonía.   Tercero, es la estructura que Dios ha dejado para dar sentido y estabilidad a la humanidad.   Por último, la armonía familiar ofrece muchas bendiciones a corto y largo plazo, inmediata y mediatamente.   Es verdad que mantener la unidad familiar no es cosa fácil, pero es delicioso vivir en unidad.  Es la idea que ofrece el salmo 133 y 128.   El ambiente es único, delicioso, agradable y bello cuando una familia está de acuerdo, tienen buena relación, caminan juntos hacia un solo lugar, y saben cómo resolver los conflictos naturales de una familia.  ¿Cómo es el ambiente que describe el Salmista en este salmo 133? ¿Qué triple bendición hay para una familia que se esfuerza en vivir en armonía basados en el salmo 128?

 

SALMO 133 SALMO 128
Un  ambiente bueno, delicioso y agradable 1. v.1
Un ambiente refrescante y edificante 2. v.2
El óleo y el rocía trae frescura, da vida y renueva 3.v.3-4

 

Así que, vale la pena que todo matrimonio y toda familia pague el precio de la unidad, se esfuerce diariamente por estar en paz y armonía con cada miembro del hogar.  Este es un valor significativo para la vida presente y preventiva para la vida futura.  ¿Vale la pena cultivar la unidad familiar no importando las culturas y los contextos en que se esté?  Solo la familia unida es bendecida por Dios en todo sentido.  Esto da solidez y estabilidad no solo a la misma familia sino a la iglesia.  La unidad de la familia hace que el testimonio de la iglesia más efectivo y los riesgos de fracaso menos.   El deseo de Dios es que cada miembro de la familia se esfuerce para mantener la unidad familiar.

¿Qué hacer para lograr la armonía familiar?

1. Renunciar a nosotros mismos, 2. Esforzarnos por enmendar los errores, 3. Entregarnos más a Dios.

 

¿Cuáles son los problemas más comunes en su familia que no permite vivir en armonía permanentemente?

 

 

 

 

 

Pastor Luis Gomez

Karel Golcher desde Guatemala escribió: “hoy no me gustó la alabanza en la Iglesia”, les recuerdo: Los servicios de adoración son para Dios, no para el pueblo de Dios. Jesús debe ser el foco de una alegre conmemoración de sus victorias pasadas, su presencia gloriosa y su futuro retorno. En las celebraciones, las actividades giran en torno a la persona que se celebra (el invitado de honor). La música, la decoración y los temas son elegidos en base al invitado de honor, no en base a los celebrantes. La satisfacción no viene por lo que cada celebrante “obtenga del servicio de adoración”, sino por presenciar el gozo de la persona que está siendo honrada.

Luis Gómez desde Maryland concluyó así, Este es uno de los grandes retos que enfrenta todo aquel que busca enseñar a la iglesia a adorar al estilo de Juan 4, una adoración apegada a la Palabra y guiada por el Espíritu Santo. Una adoración que busca hacer sentir bien a Dios antes que al adorador. Este es el gran dilema que enfrentan muchos pastores e iglesias al mirar a su entorno lo que está pasando con la adoración a Dios. Hay una insaciable búsqueda de sentirse bien, de hacer sentir bien a los demás, de estar frente a todos, recibir el aplauso y la afirmación de su participación protagónica, olvidando de una vez por todas a la persona más importante, Jesús y del único propósito, honrar, glorificar y exaltar a Dios, que él se sienta honrado y satisfecho.

La iglesia en el templo debe reconocer que está en la casa de Dios.  Algunas veces venimos al templo como que si fuéramos a otro lugar: no hay preparación, expectación, propósito y razón. El Salmo 27:4 explica que a la casa de Dios se viene a “contemplar la hermosura de Dios”, adorar, celebrar, engalanar, y  a “inquirir, estudiar, examinar e investigar,  y disfrutar Su Palabra”. Es lo que más anhela David, estar en la casa de Dios, lo dice  más de 25 veces. Efesios 5:18-20 declara que cuando somos guiados por el Espíritu, la adoración a Dios es completa.

Se viene al templo sabedor que es la casa de Dios. Según Mt. 21:13, Mr. 11:11, y Lc. 19:46 los judíos habían convertido la casa de Dios en el lugar donde se roba, miente, ultraja, codicia, pelea, insultan, irrespeta, etc. Jesús amonesta (regaña fuertemente) a los que estaban ese día en el Templo. En la actualidad, hay lugares donde celebran  rifas, bailes, fiestas, discuten, pelean, olvidándose que están en la casa de Dios. Hacen grandes shows, con cantantes  famosos que no traen Biblia, mal vestidos, con lenguaje nada bíblico, se duermen o se ausentan durante el sermón pero reclaman apoyo total en sus participaciones olvidándose de que están en  la casa de Dios.

Juan dice “y vosotros la habéis convertido en un mercado”. En un mercado se compra, se vende, y se intercambia productos; se habla de todo, se come, bebe, grita y hay mucho ruido. Un mercado acarrea suciedad, demasiadas cosas, todos buscan su propio objetivo, entra toda clase de personas, se permite toda clase de negocio, delincuencia, ladronismo, trampas, vicios, y toda clase de pecado. ¿Es aceptable o normal que en el templo dedicado para adorar a Dios se hagan estas cosas? ¿Es lógica la reacción de Jesús ante semejante perversión sobre el uso del templo? En la casa de Dios debe haber orden, limpieza, sinceridad y transparencia. Ningún cristiano debe venir a este lugar para hacer cosas que irrespetan a Dios, pues en el corazón, en el templo, y en todo lugar debemos respetar, honrar, amar, adorar y representar a Dios.

Jesús tuvo suficiente razón para actuar con las personas que irrespetaban el templo. El templo para Jesús es para adorar a Dios, pero el hombre busca su gloria. No olvide que es para adorar a Dios, aprender de su palabra y representar a Dios ante el mundo.  La máxima expresión de la enseñanza del templo es que todo el que cree en Jesús como su Salvador se convierte en templo y morada del Espíritu Santo (1 Co. 6:19-20).

Reflexión del día

Nehemías 12:43

Pastor Luis Gomez

 

43 Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.

Cuando hay una entrega a Dios, él se encarga de dar gozo, alegría, regocijo, y mucho contentamiento.  Acá, contentamiento es sinónimo de regocijo, y alegría.  ¿Quién es el creador del contentamiento? El pueblo de Israel es el que dice: “Tenemos alegría y regocijo después de que  hemos ofrendado a Dios”.  La recompensa que Dios da cuando le ofrendamos no solo lo material sino nuestro corazón es alegría, regocijo, satisfacción, realización y contentamiento.  Dios es quien produce el verdadero contentamiento en nosotros y no las cosas que puedas tener.

El contentamiento no viene por lo que damos a Dios, sino que es Dios quien crea en nosotros la satisfacción, la alegría, y el gozo.   El contentamiento es tan positivo ya que se demuestra en el gozo, la alegría, en un estado de ánimo de entusiasmo, amabilidad, y armonía que contagia a muchos otros más. No hay mejor manera de vivir que estar conformes, satisfechos en Dios, y eso solo viene cuando dependemos de Dios, cuando nuestra fe está conectada en Dios, la cual por nada deja de ser.  Quiere decir que no es el esfuerzo humano el que nos hace sentirnos satisfechos sino Dios en nosotros.   No son las cosas que tienes, no es lo que haces, sino Dios en ti.

¿Que realmente necesitamos para que Dios produzca el verdadero contentamiento en nosotros? Porque, necesitamos un contentamiento firme, estable, inconmovible y que sea inmune e inmutable ante  toda circunstancia.  Inicia en el corazón  y se demuestra en nuestro diario andar.    Implica dependencia total de Dios, es el lenguaje de la fe, y se demuestra en la obediencia a Dios y su Palabra.   Dios no creara gozo, alegría, satisfacción y contentamiento en nosotros a menos que confiemos en él, y que tengamos una profunda fe en él.

No olvides, el verdadero contentamiento no lo da las cosas que tienes, ni lo que tú eres y puedes hacer, porque este solo viene de Dios, él lo crea en ti después que tu aprendes a depender, confiar, y esperar en él en cualquiera que sea la circunstancia (Sal. 37:3-7ª).  No sé como la estas pasando en este día, ni que estas sintiendo, pero por favor, lee este pasaje en actitud de oración, pero créelo en tu corazón.

3 Confía en el Señor y haz el bien;
establécete en la tierra y manténte fiel.
Deléitate en el Señor,
y él te concederá los deseos de tu corazón.

Encomienda al Señor tu camino;
confía en él, y él actuará.
Hará que tu justicia resplandezca como el alba;
tu justa causa, como el sol de mediodía.

Guarda silencio ante el Señor,
y espera en él con paciencia;

Luis Gómez Chávez

Génesis 3:15 es un versículo de suma importancia en toda la Biblia.  Lo es por varias razones.  La primera es la promesa o profecía que ahí Dios nos revela.  Dicha profecía viene a ser la esperanza soteriológica para toda la humanidad a través de Jesús quien, al morir en la cruz por nuestros pecados, nos libra de la muerte eterna.   Los judíos, esperaban el cumplimiento de la promesa de la llegada del Mesías que les daría libertad completa. A lo largo y ancho del Antiguo Testamento la esperanza mesiánica es la motivación de todo judío, porque en el Mesías estaba su confianza.

Sin embargo, este mismo versículo es fundamental en el argumento de la venida del Redentor porque augura una guerra en contra del plan de Dios.  La literalmente vemos en Génesis 3:15 una lucha entre dos descendencias, entre la descendencia de Set de la cual vendrá Jesús con el objetivo de salvar al hombre de la muerte eterna   y la descendencia de Caín comandada por Satanás quien se opondrá a Dios, para evitar que Jesús llegue a la cruz, pues de lograrlo, Jesús cumplirá la gran promesa, y será el inicio de la Gran Victoria.

La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén que es descrita en los cuatro evangelios no solo es el cumplimiento fiel de la promesa de la llegada del Mesías anunciada por primera vez en Génesis 3:15 sino que es ratificada, ampliada, y confirmada por varios de los profetas del Antiguo Testamento como Isaías, Miqueas, Jonás, y otros más.   Pero también, es el inicio de la gran victoria de Jesús sobre Satanás, el pecado y la muerte que es lo que San Pablo dice en 1 Co. 15.

La entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, es el inicio de la semana de sufrimiento final de Jesucristo que termina en la cruz.  También es el inicio de la máxima expresión del rechazo que termina en su muerte en la cruz (Lc.19:39. Jn. 1:11).  No obstante, el cumplimiento de esta promesa, es la gran oportunidad de Jesús para demostrar su amor en su máxima expresión, que es amor demostrado por el dolor, sufrimiento y sacrificio por el mundo pecador (19:41-44).

Así que, pensar en este acontecimiento, es básicamente conmemorar el inicio de la gran semana, la llamada semana santa donde Jesucristo nuestro Dios dio su vida por nosotros al morir en la cruz.  La muerte de Cristo no es el final de la vida de Jesús y el truncamiento del plan de Dios, ni la victoria de Satanás.  Es todo lo opuesto, la muerte de Jesús es la gran victoria que nos permite a nosotros recibir la gran oportunidad de ser liberados de la condenación eterna.   Alabamos a Dios, por haber enviado a Su Hijo para que montara el asno, porque es el inicio de la Gran Victoria.

Mi crecimiento espiritual

Reflexión del Dia

Heb. 4:11-16

Uno de los fenómenos que puede experimentar todo cristiano sin tan solo se descuida un poco es el estancamiento espiritual.    ¿Qué es el estancamiento espiritual?   Es el estado de no crecimiento por mantenerse estático, sin movimiento de mejora y que en vez de avanzar,  mengua paulatinamente al dejar de orar, leer la Biblia, dejar de asistir regularmente, al permitir que ideas negativas, pensamientos inmaduros lo llevan a enfriarse, e incluso hasta la parálisis espiritual por causa de la decadencia espiritual.

Al leer los versículos 11-14 debemos responder la siguiente pregunta, ¿Por qué hay estancamiento espiritual?  Primero porque no se hace el esfuerzo por crecer.  Segundo, no se tienen las disciplinas elementales que hacen crecer como: orar, estudiar la Biblia, meditar en ella, y estar involucrado en todo lo de la iglesia comenzando con el asistir a los cultos con una actitud de agradecimiento, servicio, adoración, y una mente dispuesta a aprender.  Cuando no hay alimentación solida, se vuelve fenómenos espirituales.

Hay cosas  claras que impiden que crezcamos espiritualmente.  Primero, el no dar seriedad a la vida cristiana de santidad.  Segundo, el no abandonar o dejar todo aquello que nos engaña y que no agrada a Dios, orgullo, autosuficiencia, rebeldía, resentimientos, enojos, actitud negativa, y soberbia.  Tercero, la no entrega total al Señor.

Tomando en cuenta lo dicho en los dos párrafos anteriores, ¿puede usted responder a las siguientes preguntas?  ¿Qué nivel espiritual  considera usted que ya alcanzado? ¿Qué importancia tiene para el crecimiento espiritual la oración, el estudio de la Biblia y el congregarse?  ¿Cree usted que ya dejo de ser un niño espiritual?  Con todo, aunque usted ya no sea un niño porque ya se considera espiritualmente maduro, para no estancarse, y/o llegar a la decadencia o parálisis espiritual, es necesario que hoy más que nunca, debe leer la Biblia, orar con sinceridad y gratitud, y congregarse con los hermanos, dejando todo aquello que es fruto de la carne, y entregarse solo para agradar a Dios.

En los versículos 14-16, el proponerse en conocer más a Jesucristo el Hijo y a Dios el Padre es una, o la mejor manera de crecer espiritualmente.    Jesucristo es quien al resucitar atravesó los cielos y ahora como Sumo sacerdote esta a la diestra del padre intercediendo, defendiendo a todos sus hijos.  Él mientras estuvo en la tierra fue tentado, pero fue fiel y se mantuvo sin pecar.  Dios el Padre de Jesús, está sentado en el trono, dispensando su gracia, ofreciendo misericordia a todo el que se la pida.

¿Qué aspectos salen a relucir cuando estamos cara a cara con nuestro Dios?  Que todos los días necesitamos de Dios, nuestra fe depende de él, y se fortalece en él.  Somos débiles en todo sentido y necesitamos de la ayuda de Jesús nuestro Salvador.   Por ser humanos, estamos expuestos al pecado, y somos pecadores, lo cual nos obliga a estar en el trono de Dios todos los días para pedir perdón y asa mantenernos en santidad, apartados del pecado y en buena relación con Dios.  Es por eso que necesitamos que Jesús se compadezca de nosotros y por su gracia y misericordia nos perdone, nos guie, nos fortalezca, y nos ayude a sentir el deseo todos los días de crecer en la fe, en  la vida cristiana, en la relación con Dios.

El llamado hoy es a acercarnos a Dios con mucha confianza, libertad en la dimensión de buena confianza, limpieza, santidad, sinceridad y hambre espiritual.   Dios mantiene siempre el deseo profundo de que todos sus hijos, crezcamos  en nuestra relación espiritual con él, avanzando, y siendo estables en la fe, convicciones, y por nada dejar de ser fieles a Dios en todo.  Si usted se siente estancado espiritualmente, es porque usted así lo decide, pero una vez usted, tenga una vida de oración, de estudio de la Palabra, congregándose fielmente, y estando con disposición de servir donde Dios lo ponga, usted siempre estará en una buena relación con Dios.   Si algo lo detiene, pida perdón a Dios, si es con personas, pídales perdón, y vuelva a Dios.