Blog del Pastor Luis Gómez

Habla para edificar

1 Timoteo 1:5:7, 3:2-3

En mis 30 años de ministerio pastoral, una de los aspectos que se debe cuidar es la forma de hablar. Ya que se puede hablar sin mala intención o con propósito pedagógico pero el receptor puede entender todo lo contrario.   En mi primer ministerio a tiempo completo hace 30 años, di un estudio de Romanos.  Al terminar el estudio de una de las noches, se acerco a mí el presidente de los diáconos y me dijo: Pastor, lo que has enseñado es tan sencillo que hasta un niño lo puede entender, necesitas hablar con más profundidad.   Seguí caminando y me encontré con el padre de este diacono y que era el fundador y anciano de la Iglesia y me dijo: pastor, su estuvo tan elevado  y profundo que no todos lo pueden entender, necesita que lo haga más sencillo.

Ya se dio cuenta lo difícil y delicado que es el hablar.   Y es más delicado cuando se enseña o se habla ante una audiencia de diferentes países.  ¿Cómo hablar sin ofender o confundir? Es delicado cuando se habla con acento de enojo y se usan palabras de doble sentido o se está haciendo en forma de broma o ironía.    Hay personas muy sensibles y a veces hasta delicadas, porque no les gusta bromear, con poco se resienten por una palabra mal dicha o dicha.   Por otro lado, la Biblia dice que en la abundancia de las palabras hay pecado, y eso es verdad, quienes hablamos mucho corremos el peligro de hablar hasta de más.

Es por eso que el consejo de la Biblia es saber hablar.  Hablar con un lenguaje correcto, con una intención sincera, con propósito de edificar, y evitar aquello que aunque es bueno pero parece malo.   Hablar con un corazón limpio, limpia conciencia y con una fe no fingida.  Algunas reglas de comunicación son:  no hablar más de lo que se le pide, pedir permiso al hablar, no hablar de las personas si no están presentes  pero al estar presente, hablar con amor, sinceridad, honestidad, y con sabiduría.  Espere que la otra persona termine de hablar, desarrolle un solo tema al mismo tiempo, no se justifique, busque el bien, no ataque, hable para edificar.

¿Cuál es el resultado si no practicamos un amor como el que describe Timoteo? Lo que decimos son solo palabrarerias, discusiones inútiles, sin sentido, sin propósito pedagógico, solo por hablar, con cierta arrogancia o soberbia considerándonos que todo lo sabemos y eso es pura jactancia.    Esto es muy peligroso, hablar con las personas o de las personas con orgullo, jactancia y arrogancia.   Esto como dice Santiago causa un incendio y es capaz de ofender, dañar, lastimar aun cuando las demás personas sean maduras espiritualmente.  Todos podemos caer en estos errores si no tenemos cuidado con la lengua.

Si hay algún parecido, te invito a hacer esta oración conmigo: “Señor, mira mi corazón, mi conciencia, mi amor, mi fe y mis intenciones al orar.  Dime, como estoy, como me calificas.  Por favor, mira mi actitud cuando hablo, ¿tiene algún parecido a estos falsos maestros de los que habla Timoteo que eran hipócritas, arrogantes y soberbios?  Perdón mi Dios, porque en algunas veces consciente o inconsciente seguro que he caído en esta maligna actitud y con seguridad he hecho sentir mal a algunas personas. Te ruego que me perdones.  Ayúdame a cambiar mi forma de hablar, a hacerlo con sabiduría, con más cuidado, con respeto y que sea para edificar y que lo haga todo con el  amor verdadero.   Ayúdame a ser humilde y hablar solo lo necesario, con propósito edificativo, y que por sobre todo, honre tu nombre, edifique la iglesia y de a conocer el amor de Dios, en el nombre de Jesús, amen”.

Dr. Luis Gómez Chávez

Es probable que cuando lea este devocional, de inmediato se identifique con la editorial y el sermón dominical.  Esa es mi intención, que cada lector conjugue el pensamiento vertido en la editorial y en el sermón del domingo.   Hoy nuevamente insisto que Dios siempre ha deseado con  profundo anhelo formar un pueblo santo que  le reconozca.  Sin embargo, si en caso, se le escapo o se le olvido leer el editorial del domingo, le recuerdo que el anhelo de Dios aunque eterno y celestial, es presente y real.  En otras palabras, todo creyente puede alcanzar un nivel de santidad que le capacite a vivir de acuerdo al deseo de Dios.   Cuando dice Pedro, “Sed santos porque yo soy santo” es una verdad para todos, y más cuando dice, “en toda vuestra manera de vivir” es una exigencia inclusiva.

Ese es el deseo eterno y presente de Dios, que todo hijo suyo viva apartado de lo que ofende a Dios, de lo que denigra al evangelio, de lo que interrumpe la consecución de las buenas nuevas, de lo que no ayuda para que las relaciones interpersonales en amor se desarrollen con eficacia.    El anhelo de Dios es que todos sus hijos le honren con integridad, le adoren con sinceridad, le exalten con espontaneidad.  La Biblia dice, ¡Oh ignoráis que vuestro cuerpo es templo el Espíritu Santo!

¿Es el anhelo de Dios su  anhelo?  ¿Se esfuerza con intensidad  vivir apartado  del pecado?  ¿Qué cosas recuerda usted que en esta semana se abstuvo de hacer porque vino a su mente la nueva identidad que tiene en Cristo?   Por ejemplo, José, con tal de honrar a Dios, dejo la ropa en las manos de la esposa de Potifar quien quería hacerlo pecar.   Juan prefirió ser encarcelado antes de desobedecer a Dios cuando le prohibieron hablar de Jesús.   Esteban se dejo apedrear manteniendo su boca cerrada con tal de honrar a Dios.   Juan el Bautista murió degolladlo por señalar el pecado de Herodías.

¿Quién ha dicho que vivir en santidad para honrar a Dios es fácil?   Pablo le dijo a Timoteo que tuviera cuidado de sí mismo, que se mantuviera sobrio, firme y proclamara el evangelio aunque implicara sufrimiento.    Cumplir el anhelo de Dios    no es fácil pero es lo que da mayor satisfacción.   Atrévase a obedecer este sublime anhelo de Dios.   Haga que el anhelo de Dios queme, impulse,  guie,  controle todo su ser y sea su máximo anhelo.   Haga de este anhelo la filosofía de vida y  ministerio.

Ya para terminar, le ruego que examine esto con mucho cuidado y responda con responsabilidad.  ¿Es el anhelo de Dios mi anhelo personal?  ¿Busco con esmero el hacer la voluntad de Dios viviendo apartado del pecado?

Propóngase en esta semana poner más esfuerzo por agradar a Dios con todo lo que piensa, desea y hace.  Porque cuanto más apartado este de lo que desagrada a Dios, más estará contribuyendo para que la Iglesia avance.

Dr. Luis Gómez Chávez

05-21-17

Es probable que cuando lea este devocional, de inmediato se identifique con la editorial y el sermón dominical.  Esa es mi intención, que cada lector conjugue el pensamiento vertido en la editorial y en el sermón del domingo.   Hoy nuevamente insisto que Dios siempre ha deseado con  profundo anhelo formar un pueblo santo que  le reconozca.  Sin embargo, si en caso, se le escapo o se le olvido leer el editorial del domingo, le recuerdo que el anhelo de Dios aunque eterno y celestial, es presente y real.  En otras palabras, todo creyente puede alcanzar un nivel de santidad que le capacite a vivir de acuerdo al deseo de Dios.   Cuando dice Pedro, “Sed santos porque yo soy santo” es una verdad para todos, y más cuando dice, “en toda vuestra manera de vivir” es una exigencia inclusiva.

Ese es el deseo eterno y presente de Dios, que todo hijo suyo viva apartado de lo que ofende a Dios, de lo que denigra al evangelio, de lo que interrumpe la consecución de las buenas nuevas, de lo que no ayuda para que las relaciones interpersonales en amor se desarrollen con eficacia.    El anhelo de Dios es que todos sus hijos le honren con integridad, le adoren con sinceridad, le exalten con espontaneidad.  La Biblia dice, ¡Oh ignoráis que vuestro cuerpo es templo el Espíritu Santo!

¿Es el anhelo de Dios su  anhelo?  ¿Se esfuerza con intensidad  vivir apartado  del pecado?  ¿Qué cosas recuerda usted que en esta semana se abstuvo de hacer porque vino a su mente la nueva identidad que tiene en Cristo?   Por ejemplo, José, con tal de honrar a Dios, dejo la ropa en las manos de la esposa de Potifar quien quería hacerlo pecar.   Juan prefirió ser encarcelado antes de desobedecer a Dios cuando le prohibieron hablar de Jesús.   Esteban se dejo apedrear manteniendo su boca cerrada con tal de honrar a Dios.   Juan el Bautista murió degolladlo por señalar el pecado de Herodías.

¿Quién ha dicho que vivir en santidad para honrar a Dios es fácil?   Pablo le dijo a Timoteo que tuviera cuidado de sí mismo, que se mantuviera sobrio, firme y proclamara el evangelio aunque implicara sufrimiento.    Cumplir el anhelo de Dios    no es fácil pero es lo que da mayor satisfacción.   Atrévase a obedecer este sublime anhelo de Dios.   Haga que el anhelo de Dios queme, impulse,  guie,  controle todo su ser y sea su máximo anhelo.   Haga de este anhelo la filosofía de vida y  ministerio.

Ya para terminar, le ruego que examine esto con mucho cuidado y responda con responsabilidad.  ¿Es el anhelo de Dios mi anhelo personal?  ¿Busco con esmero el hacer la voluntad de Dios viviendo apartado del pecado?

Propóngase en esta semana poner más esfuerzo por agradar a Dios con todo lo que piensa, desea y hace.  Porque cuanto más apartado este de lo que desagrada a Dios, más estará contribuyendo para que la Iglesia avance.

Tiempo para valorar

Dr. Luis Gómez Chávez

La muerte de Michael Jackson  fue una noticia que  dio vuelta alrededor del mundo.  Jackson fue considerado por el presidente Obama como una de las estrellas más famosas de todos los tiempos y del mundo.  Millones no solo de Estados Unidos de América, sino de todo el mundo estuvieron al tanto del entierro del astro musical.  Su muerte fue lamentada por tantas personas que todos los medios de televisión americana y de todo el mundo estuvieron muy pendientes.  La vieja casa donde se crió Jackson en Indiana fue convertida en un pequeño museo en su honor.  Es tanto el reconocimiento que pasaron por alto la muerte de otros personajes importantes de Estados Unidos como fue la de una de las actrices que participaron en la serie “Los Ángeles de Charlie”.

¿Es malo lo que hicieron por Michael Jackson?  Por supuesto  que no es malo.  El problema es el tiempo cuando lo están haciendo.    Él vivió  50 años y los últimos 15 años los paso en su mayoría en su casa, cortes y hospitales.   ¿Por qué no celebraron su grandeza mientras él estaba en vida?  ¿No es injusto que esperen que una persona muera para reconocer lo valiosos que fue?  Esto es lo paradójico de la vida y del accionar humano.

Jamás olvidaré las palabras de mi hermano Esaú el día que me recogió en Nueva Concepción el 27 de Agosto de 1986 cuando íbamos al entierro de nuestro padre en Potero Sula, Chalatenango, El Salvador. Luis, “anoche, cuando velamos a papá, el lugar estaba lleno de personas y todos decían que él fue una buena persona”.   Qué bueno, pero porque no se lo dijeron cuando él estaba con vida, sino que esperaron que muriera para decir cosas bonitas de él.

Lo mismo pasó en México con  Pedro Infante, Cantinflas, y con Jackson. Lo mismo pasó con mi papá y lo mismo pasa con todos los que mueren hoy.   ¿Será que esta es una característica natural  de los humanos?     Puede ser, pero no es la correcta.   Mi  filosofía es que si habrá de reconocer el valor de una persona, es mejor que se haga mientras está con vida.   Es más, no se debe esperar que se retire, que sea viejo y que este enfermo para expresarle el amor, la admiración,  y la gratitud.

Jesús dijo:”Dad al  Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.  Este proverbio del Maestro  contiene el principio de dar reconocimiento a quien merece reconocimiento en el tiempo correcto, cuando se tiene vida, cuando la persona disfrutará de ese reconocimiento.  Dicho reconocimiento es parte de la recompensa en esta vida y si es una persona que ha vivido y sigue viviendo para el Señor, es justo, loable y admirable que sea reconocido en esta vida porque de las recompensas eternas Cristo se encarga.

Vea a su alrededor  y evalué a las personas que de alguna forma ejercen influencia en su vida y están dedicados a hacer algo por la generación  presente.   Pueden estar en su casa, en la escuela, en el trabajo, en la  vecindad, o en la Iglesia.  Identifíquelas y haga algo para reconocer lo que ellos hacen por usted.   No espere que sea tarde para expresar su amor, gratitud, agradecimiento y admiración  por esa persona especial.  No espere que se vayan las personas para decirles cuando los admira y los ama.

Reconocer es felicitar, admirar, agradecer, estimular, dar, abrazar, sonreír y apreciar cuando la otra persona hace algo que le beneficia.   El tiempo para valorar es el presente.  No espere que la gente se retire, se aleje, enferme, envejezca o muera para decir lo valiosa que era para usted   “Decir muchas gracias no cuesta nada pero vale mucho”

Dr. Luis Gómez Chávez

El compromiso es un valor que da personalidad, identidad y credibilidad. Comprometerse va más allá de cumplir con una obligación, es poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado. Dios no solo nos ha confiado una tarea sino que nos ha dotado de capacidades. El compromiso que tenemos es doble, ser fieles administradores de los recursos y de cumplir la tarea que se nos ha encomendado. Por tanto, ninguno tiene salvedad, todos somos responsables, nadie puede escaparse, estamos obligados, y como parte de la iglesia que somos, todos estamos comprometidos a ser fieles a Dios, a la fe, al evangelio, y a la Palabra.

Buscando encontrar una manera práctica y sencilla de aplicar el significado de “compromiso”, reflexione sobre los compromisos que toda persona tiene cada día, desde que se levanta hasta que se acuesta. Como padres de familia: no basta con proporcionar lo material, los hijos necesitan que les dediquen parte de su tiempo para jugar, conversar y enseñar. ¿Cuántas veces hemos cancelado un compromiso personal para estar con la familia? El compromiso implica buscar la amistad de los hijos, pero más que ello, ser modelos a seguir. ¿Cuándo fue la última vez que usted se acercó a su hijo (a) y le dio un abrazo, lo (a) besó y le dijo, hijo (a) me siento súper orgulloso (a) de ti, te amo y recuerda, puedes contar con migo siempre? Papas, delante de Dios y la sociedad que nos vigila como atalayas nocturnas, tenemos un compromiso, el de ser padres modelos, ejemplos para nuestros hijos. No hay mayor compromiso que les mostremos el camino hacia la vida eterna en Cristo (Prov. 22:6; Sal. 127:1).

Como esposos: Partiendo de la fidelidad como algo indispensable, es necesario avivar el amor y la comprensión: cuidar el aspecto personal como antes de casarse; hacer pequeños obsequios: flores, dulces; salir juntos al cine o a cenar; terminar una pequeña riña con un beso y un abrazo… detalles que parecen olvidarse con el paso del tiempo y que están incluidos en los votos de compromiso que nos hicimos cuando nos casamos. Con frecuencias se escuchan, “mi esposo es más seco que saber que” “siquiera mi esposo fuera así”.

Hombres casados, hablemos como colegas, yo tengo curiosidad en saber, ¿Cuándo fue la última vez que le regaló flores a su esposa o la llevó a un restaurante, o le susurró al oído palabras bonitas o simplemente le dijo, ¡que linda estas en este día! Si un compromiso tenemos que cuidar con fidelidad delante de Dios es este, no dejar que se apague el amor. Proverbio 5:15 al 19 en una versión diferente a la Reina Valera dice: “Si quieres disfrutar del amor, disfrútalo con tu esposa. Guarda tu amor solo para ella! ¡No se lo des a ninguna otra! No compartas con nadie el gozo de tu matrimonio. ¡Bendita sea tu esposa! ¡La novia de tu juventud! ¡Es como una linda venadita; deja que su amor y sus caricias te hagan siempre feliz!

Como hijos: Además de la sinceridad, la obediencia, la ayuda en el hogar y el esfuerzo en los estudios, ¿qué otra cosa haces? Los padres también necesitan cuidados, detalles de cariño y pequeños servicios, los cuales no piden y sin embargo, estarían muy agradecidos de recibirlos. ¿Hasta qué edad los hijos tienen compromisos hacia sus padres? Ustedes los hijos, lo mejor que pueden hacer para sus padres es ser temerosos de Dios, dedicados al estudio, respetuosos de los demás, y orgullosos de sus padres. ¿Cuándo fue la última vez que su hijo le dio un beso y le dijo, papito, mamita, te amo? Muchachos, porque no se animan hoy y le hacen un regalito a su papá o a su mamá. ¡Piense! ¿Qué le gustaría a su padre recibir de usted? “Honra a tu padre y a tu madre porque es el primer mandamiento con promesa para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra” (Ef. 6:1-3).

Como cristianos: Dios no solo espera que asista a todos los cultos del domingo, que de fielmente el diezmo y esté involucrado en un grupo de crecimiento, más que eso, lo que Dios desea y espera de cada uno de los cristianos es que viva en santidad, manteniendo una vida de integridad, apartada del pecado, y fortalecido por una estrecha, sincera, transparente y fresca relación con Jesucristo. Más que lo que usted hace y tiene, Dios está más interesado en lo que usted es. ¿Qué pide Dios de usted? Que le ame, obedezca, sirva, adore con toda la fuerza (Dt. 10:12-13).

El gran reto para usted apreciado lector es que no se quede en el nivel de compromiso que ya ha alcanzado. Esfuércese por buscar los niveles de mayor compromiso con Dios y nunca se arrepentirá de haberlo hecho. Esto requiere, fe, amor, entrega, disposición, reconocimiento y mucho esfuerzo disciplinado. ¡Vamos, busque otro nivel de compromiso aunque implique cambios de horarios, hábitos, disciplinas, amistades, relaciones, y despojos! Son los valientes y atrevidos los que desafían lo desconocido y solo el que se arriesga tiene la probabilidad de triunfar.

Hoy lo desafío, lo reto a que se una a mí permanecer en el nivel de los comprometidos de la iglesia practicando tres hábitos espirituales durante tres meses a partir de este día: tener un devocional todos los días de por lo menos 10 minutos, oiga, todos los días. Segundo, de dar no el diez por ciento sino el 11% de lo que Dios le da al mes. Último, involucrarme en un grupo de crecimiento con todo interés para que el grupo crezca y mejor.

Fortaleza en las Prueba

Reflexión del Día

Santiago 1:2-6

Pastor Luis Gómez

 

¿Cuántas veces ha estado en  medio de difíciles pruebas y las ha soportado?  En los momentos donde uno se siente más necesitado de Dios, más incapacitado para actuar es cuando más se puede experimentar la mano de Dios que viene para dar fuerza, y fortalecer (Daniel  10:17-19).    El proceso es claro, de Dios viene la prueba que tiene el propósito de enseñarnos o hacernos fuertes en algún área de nuestra vida.  Para sobrepasar esta prueba, se necesita mucha fe, o sea, confiar, esperar y depender de Dios, estar seguro que Dios está trabajando en nuestra vida.  Y lo hermoso es que el resultado de tener fe en medio de una fuerte y grande prueba es que aprendemos a saber esperar en contentamiento en Dios, y esto se llama paciencia.   Una persona que con fe y paciencia sabe soportar una prueba adquiere madurez espiritual.

¿Cuáles son las pruebas más difíciles que puede experimentar un hijo de Dios?  ¿Serán las que uno sabe porque pasan o las que uno no sabe porque pasan? ¿Serán las que vienen con aviso anticipado o las que llegan sin avisar?   ¿Serán las que vienen directamente a mi persona o las que llegan a uno de mis familiares para enseñarme a mí personalmente? ¿Serán aquellas pruebas  que duran unas horas o las que dura mucho tiempo y no vemos señales de solución?  No olvide que según Santiago, las pruebas vienen de Dios con el fin de que crezcamos en la vida cristiana, que nuestra fe sea fuerte y alcancemos madurez espiritual.   Por otro lado, según Romanos 8, las pruebas tienen un propósito siempre bueno para nuestras vidas, aun cuando en el momento que las experimentemos son duras y difíciles de soportar.

Dios quiere fortalecernos aun cuando es él quien permite la prueba, su presencia es real, y no dará una prueba que no podamos soportar.  Así que, animo, fuerza, confianza, que por muy dura que sea la prueba que está pasando, Dios está cerca para ayudarle, fortalecerle, usted no está solo (a).  Deje que Dios trabaje en su vida, el final será mucho mejor que el inicio.  La prueba que como persona o familia no la puede entender o descifrar, confíe en Dios, que aunque usted no vea que Dios responde o está en silencio, es porque él está haciendo su trabajo.   Confiemos, tengamos paciencia, contentamiento, seamos constantes y consistentes en nuestra fe, y disfrutemos la experiencia de la prueba, porque Dios tiene su mano puesta en nuestro hombro para levantarnos.

Ore con mucha fe en Dios, deje todo en sus manos, porque en él estamos seguros. ¿Acaso hay una prueba mayor que Dios?  Dios es mayor que todo, y nadie puede separamos de su amor.  Salmo 23 nos confirma, que él es nuestro Pastor y nada nos faltara, porque él nos cuidara, nos guiará, nos sustentará.   Si te sientes solo (a), triste, desolado (a), abandonado (a), y desvalorado (a), deja de pensar, sentir y actuar así, levántate, porque Dios esta de tu lado, y en él ya eres vencedor (a).

¿Contento con la cruz?

Dr. Luis Gómez Chávez
“Señor: ya estoy cansado de llevar la misma cruz en mi hombro, es muy pesada muy grande para mi estatura” Jesús amablemente le dijo:”Si crees que es mucho para ti, entra en ese cuarto y elige la cruz que más se adapte a ti” El hombre entró y vio una cruz pequeña, pero muy pesada que se le encajaba en el hombro y le lastimaba, buscó otra pero era muy grande y muy liviana y le molestaba, tomó otra pero era rugosa y raspaba, buscó otra, y otra, y otra…. hasta que llegó a una que sintió que se adaptaba a él. Salió muy contento y dijo: – “Señor, he encontrado la que más se adapta a mí, muchas gracias por el cambio que me permitiste” Jesús le mira sonriendo y le dice – “No tienes nada que agradecer, has tomado exactamente la misma cruz que traías, tu nombre está inscrito en ella. Mi Padre no permite más de lo que no puedas soportar porque te ama y tiene un plan perfecto para tu vida”.

No busque la cruz que más se ajuste a usted porque entonces dejará de ser cruz.  Dios sabe cuál es la cruz que usted debe llevar y le ha dado todos los recursos para que sea menos pesada, pues en la medida que se someta a Dios, esta se vuelve más ligera y manejable.  La base de todo está en  lo  que dijo Jesús, “no se haga mi voluntad sino la tuya”.   Depender de Dios es permanecer en su voluntad quien soberanamente permite que vivamos diferentes experiencias para cumplir su plan para cada uno en particular.

Muchas veces nos quejamos por las dificultades que hay en nuestra vida y hasta cuestionamos la voluntad de Dios, pero El permite lo que nos sucede porque es para nuestro bien y algo nos enseña a través de eso. Dios no nos da nada más grande de lo que no podamos soportar, y recordemos que después de la tormenta viene la calma y un día esplendoroso en el que veremos la Gloria de Dios.

 

De manera que, llevar la cruz de Cristo, es un privilegio, una responsabilidad y una gran oportunidad para obedecer a Dios, anunciar el mensaje del Cristo crucificado y vivir adheridos a la misión integral de Jesús.  Ser cristianos es un alto privilegio ya que representamos al Rey de reyes, somos embajadores del Todopoderoso y se nos ha concedido el ministerio de la reconciliación. Esto es “llevar la cruz” como un estilo de vida que se disfruta, se goza, y se vive al máximo en la medida que nos conformamos a la voluntad de Dios.

Por favor, no se canse de esperar, no se aflija por no entender lo que pasa y no se desespere por no encontrar salida a su problema, confíe en DiosÉl como su Padre no permite más de lo que no puedas soportar porque le ama y tiene un plan perfecto para su vida.   Esta es una verdad, Dios no miente, él no tarda, ni se olvida de sus hijos.   Nada toma por sorpresa a Dios, él sabe de antemano todo y tiene el tiempo para resolverlo.  Él tiene un plan para cada uno, es por ello que la mejor decisión es vivir satisfechos en Dios en toda circunstancia.

No olvide que, cargar la cruz de Cristo provoca  confusión, burla, insultos, gritos, golpes, rechazos, persecución, y hasta muerte.   ¿Quién de nosotros los cristianos está dispuesto a todo esto por llevar el mensaje de la cruz a todo aquel que necesita saber que solo el Jesús crucificado puede darle vida?   Ser cristiano implica fe, espera con paciencia, dependencia en toda circunstancia, lealtad en medio de una sociedad mediocre, carácter en medio de la tolerancia, firmeza  ante toda tentación insolente.