Blog del Pastor Luis Gómez

Día 91

Juan 4

Dr. Gómez Chávez
Lectura diaria del Nuevo Testamento……………

En la Biblia encontramos leyes de la naturaleza que se cumplen con exactitud.     Una de estas es la llamada “ley de la gravedad”  la que dice: “Todo lo que sube tiende a bajar” descubierta por Isaac Newton.  Otra ley de la naturaleza es la ley de la vida, “todo el que nace debe morir” porque del polvo fuimos hechos y al polvo volveremos.   Otra ley popular, “todo se reproduce según su especie”.   De esta manera podría mencionar muchas otras más. Pero en Juan 4:34-42 Jesús nos enseña una más, y es que “uno siembra para que otro coseche”.

Me encanta esta expresión enseñada por Jesús porque tiene algunas verdades.   Por un lado, nos obliga a pensar que en la vida no se debe ser egoísta al querer sembrar solo para uno mismo.  Por otro lado, al ver el pasaje completo, vemos que Jesús pretende mostrar a los discípulos que son un equipo, y que ninguno es más que otro, y que todos trabajan para un mismo fin.    Por último, es importantísimo reconocer que juntos somos mejores, y que cuando todos entendemos este principio que sembramos para que otros cosechen requiere unidad y armonía, el resultado es mucho mejor.

Después que Jesús evangelizó a la mujer samaritana, y esta creyó y lo recibió en su corazón, los discípulos le trajeron comida, más él dijo, que compartir el evangelio era su mejor comida ya que estaba cumpliendo la voluntad de su Padre. En este momento, Jesús toma como base los elementos naturales de la siembra y la cosecha  para dar una enseñanza espiritual sobre la importancia de compartir el evangelio con prioridad. “Mirad los campos porque ya están blancos (listos) para la cosecha (ciega)”.

Esta es la enseñanza espiritual que Jesús desea compartir, v.36-37.  Que quien cosecha lo que otro sembró espiritualmente, cosecha fruto para vida eterna, y quien solo evangelizó, al ver que la misma persona acepto con otro; se goza también, porque tanto el que evangeliza como el que tiene la bendición de que se convierta la persona; son recompensados, hay gozo, y en el cielo Dios premiara a ambos.    Juntos como un solo equipo trabajan para hacer la voluntad de Dios, que ninguno se pierda y que todos vengan al arrepentimiento.

Estos son los elementos importantes a destacar que ya mencione.   Cuando evangelizamos estamos sembrando.  Esto lo confirmó el apóstol Pablo  en 1 Corintios 3, donde él dice: “Yo sembré o plante, y Apolos rego; pero la parte importante es la que hace Dios, quien hace germinar y crecer” esto ayuda a hacer el ministerio de evangelización sin egoísmo, sin comparación, sino hacerlo con una perspectiva de equipo.   Cuando unos evangelizan y otros cosechan, cuando unos cosechan y otros discipulan o riegan; el trabajo es mucho mejor y mayor; y lo mejor es que el fruto permanece.

Jesús termina nuevamente con la ley natural con el v. 38; “Yo os he enviado a cosechar lo que vosotros no labrasteis, otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores”.   El dicho popular es, “Nadie sabe para quien trabaja”.    En la vida cristiana, que importa si no sabemos con quien aceptó a Cristo la persona que yo evangelicé hace 5 años.  No nos interesa saber ni debemos molestarnos por que venga otro a recoger o cosechar lo que a nosotros nos costó:  tiempo, gastos, energía pues Dios sabe lo que cada uno hace, y paga con justicia.  Lo importante es sembrar (evangelizar), y regar (discipular), pues del crecimiento (conversión) se encarga Dios.  Al fin de cuenta solo somos colaboradores de Dios, y estamos a sus servicio, solo debemos ser fieles (1 Co. 4:1-2).  Trabajemos como equipo, haciendo cada uno con fidelidad  lo que le corresponde; y no se preocupe de quien será el que gozará del fruto que usted sembró.

Siembra para el Señor y cosecharás para ti porque Dios te premiará.

Día 90

Juan 3

Dr. Gómez Chávez
Lectura diaria del Nuevo Testamento…………

De los más de 6 mil millones de habitantes en el mundo, por lo menos de 5 mil millones ya han escuchado acerca de Dios y conocen de Dios.  Solo piense en que el número de los católicos a nivel mundial según estadísticas es 1.2 mil millones y todos ellos aun en una interpretación de la Biblia incorrecta y por  fraccionada, a todos les enseñan  quien es Dios y su amor.  El total de adeptos al movimiento islámico es de 1.3 mil millones quienes a pesar de tener otros libros, darle otro nombre a Dios  y hacer una interpretación errónea de la Biblia,  saben sobre Dios.  Luego 1.4 mil millones somos parte de la Iglesia de Cristo, a quienes se nos enseña basados en la Biblia sobre Dios.    En el resto de la población hay muchos que aún no se les ha explicado el evangelio con detalle pero ya saben de la existencia de Dios.

Nicodemo, a pesar de ser todo un maestro y conocedor del Antiguo Testamento donde Dios se da  a conocer al hombre por la naturaleza y su Palabra, tiene dudas.  Él hace una pregunta interesante a Jesús la cual revela que saber o conocer de Dios no es suficiente para tener vida eterna.   Con todo el vasto conocimiento que Nicodemo tenía acerca de Dios, no le era suficiente para ir al cielo o tener la vida eterna.  Quiere decir entonces que haber escuchado acerca de Dios, haber leído acerca de Dios, haber conocido mucho acerca de Dios no es suficiente en esta vida.

En la actualidad, son muchas personas que asisten a las iglesias evangélicas, hay muchas personas que son parte de familias evangélicas, pero aun no han creído en Jesús a pesar de considerarse cristianos por lo mucho que ya saben de Dios y de la vida cristiana.  Todas estas personas, las cuales son muchas, necesitan creer en Jesús, nacer de nuevo como Nicodemo, pues el conocimiento no salva, solo Jesús.

Los judíos creían que por ser descendientes de Abraham, por ser receptores de la Ley de Moisés, y por ser piadosos o religiosos, ya tienen la entrada libre al reino de los cielos.   Esa idea la tienen muchos en este tiempo, creen que por leer la Biblia, asistir a los templos, ser parte de una familia cristiana, por ser generosos, por ser educados, por ser moralistas, ya tienen entrada libre al reino de los cielos.    Es más, la vida devota o dedicada a Dios sin creer en Jesús como su salvador personal, no es suficiente.

La entrevista o el encuentro de Nicodemo con Jesús nos deja la clara enseñanza que no basta con tener conocimiento acerca de Dios, pues muchos teólogos católicos, liberales y científicos tienen un gran conocimiento sobre Dios, pero persisten en no creer, rechazarlo, negarlo, criticarlo y hasta ser indiferente hacia Dios y su amor.   Por eso, en esta ocasión el llamado es a evaluar si solo conocemos a Dios o si ya le entregamos nuestro corazón y evidenciarlo con la vida de obediencia.

El famoso actor Chuck Norris, de la serie Ranger de Texas conocía acerca de Dios desde niño, pero eso no le era suficiente. El Acontecer Cristiano dice: Aunque Norris creció yendo a la iglesia desde niño dice que aceptó al Señor como un niño y ganó inspiración por medio de una cruzada de Billy Graham cuando era un muchacho joven, Norris Realmente no tenía una fe genuina hasta que conoció a su esposa Gena.  Hace cinco años recibió a Jesús en su corazón y esto es lo que ha pasado con él. Chuck Norris, uno de las grandes estrellas estadounidenses y su esposa Gena O’Kelley, están dirigiendo una iglesia evangélicaen la Florida. Norris que se convirtió al cristianismo hace cinco años, ha dejado claro el deseo de ser pastor y ganar almas para el reino de Dios. 

 

Conocer de Dios no es suficiente, es necesario conocerlo a él por medio de la fe en Jesucristo, el único camino, el único que da salvación.

¿Conoce a Dios? ¿Ya recibió a Dios en el corazón?  ¿Conoce a Dios y ya lo recibió en su corazón y lo obedece con convicción? ¿Vive en coherencia a lo que ya conoce a Dios?

 

Dia 89

Juan 2

Dr. Gómez Chávez
Lectura diaria del Nuevo Testamento…………

Ya he escrito sobre este tema en mi tercer libro que será publicado en este 2015, “Al rescate de los valores”.    Sin embargo, creo que nunca es suficiente ya que la sociedad en que vivimos es incrédula, cuestiona  y rechaza los valores, y hasta niega su eficacia.  Es por ello que se necesita seguir ensenando, modelando y cultivando los valores o por lo menos rescatar los que ya han sido desechados.  La nueva generación está surgiendo en un escenario donde los valores tal como el respeto  están siendo erosionados.

Cuando Jesús entró al templo, lugar dedicado para cosas sagradas, conocido por todos los judíos como la Casa de Jehová, lugar donde reposa el shequina de Jehová, también conocida como la casa de oración; encontró un desorden. Jesús, al ver que ese lugar estaba siendo usado para todo lo opuesto, porque lo habían convertido en un tiangue, en un mercado, lugar para hacer trueques o cambio de productos, o cueva de ladrones. Significa que aun los negocios eran corruptos, y que la gente que estaba ahí es fraudulenta y en  lo que menos pensaban era en la reverencia, en el respeto y en la adoración que ahí se ofrecía.

La reacción de Jesús algunos la han tratado de cuestionar, pues dicen que se enojo demasiado has ser considerado como pecado por la forma violenta en que trato a las personas. Solo vea el texto, dice que preparo un azote de cuerdas, echo fuera del templo a todos…y volcó sus mesas.   Lo que Jesús mostro acá es un celo santo, porque la casa era su casa, y nadie puede llegar a su casa y hacer lo que  ellos quieran.   Por ejemplo, ¿permitiría usted que un grupo de personas desconocidas entren a su casa y la conviertan en mercado?   ¿Cómo reaccionaría? Lo más seguro es que los sacaría de su casa, enojado (a) porque es un abuso, un aprovechamiento, es falta de respeto.  Es más, la ley dice que uno e su propia casa puede defenderse de cualquier intruso que intente abusar de lo ajeno.

Cuando no hay temor hacia Dios, y los intereses son otros u otras motivaciones nos dominan; nos olvidamos del respeto de las personas, del lugar, del momento.  Esto es lo que paso acá, detrás de toda esta gente está la influencia del maligno, porque esto que encuentra Jesús en su casa, no es más que el inicio del rechazo que experimentara y que crecerá tanto que Jesús terminara en la cruz.   Si esto es así, es porque la lucha es contra el diablo, y toda esta gente por no temer a Jesús, son puras marionetas en manos del diablo, cuya motivación única es oponerse a todo el plan de Dios, de salvar al hombre por medio de la cruz.

¿Sera que tal comportamiento de irrespeto se da en nuestros días?  Creo que la pregunta está de más, porque la falta de respeto se ve en todas partes, pero también se ve mucho, con demasiada frecuencia y claridad en los lugares que han sido creados o edificados para honrar, y glorificar a Jesús.  ¿Cuántas cosas podría enumerar que forman parte del irrespeto de los cristianos hacia Dios mientras estamos en Su casa?    Solo piense usted en la casa de oración donde se congrega y haga una lista de 10 cosas que pueden considerarse como acciones irrespetuosas delante de Dios.     Creo que se asombrara, pero hágalo, y lo mejor, esfuércese usted para respetar a Jesús, la casa de Dios, y respete a los demás pues esto ayudara a la formación de la nueva generación.  Salude, pida permiso, hable con sabiduría, sea honesto (a), sea puntual, no interrumpa, no venda cosas en la casa de Dios, no preste con intereses a sus propios hermanos, etc.    Siempre que entre a la casa de oración, a la casa de Jehová, guarde silencio, apague el celular, concéntrese en adorar a Dios, no platique, cuide que su corazón este limpio y en plena honestidad.

Día 88

Juan 1

Dr. Gómez Chávez
Lectura diaria del Nuevo Testamento………

Hemos terminado los devocionales en los tres libros sinópticos los cuales tocan los mismos temas y se relacionan.  Cada uno de los tres ha presentado a Jesús en una perspectiva propia y diferente la  una de la otra.  Por ejemplo, Mateo presenta a Jesús como rey,   Marcos lo presenta como Siervo, y Lucas presenta a Jesús el Hijo del Hombre.   San Juan es considerado no como parte de los sinópticos, pero sí de los cuatro evangelios, y el presenta a Jesús como Dios.  Por lo tanto, es un libro apologético quien se encarga de defender la deidad de Jesús, a decir que Jesús verdaderamente es el Cristo, el Mesías esperado.

Juan, el escritor de San Juan se especializa en describir con todos los detalles el mensaje que trae Juan el Bautista, primo hermano de Jesús. La expectativa de los judíos desde el Antiguo Testamento era guardar la esperanza mesiánica, esperaban con seguridad de que un día vendría el Mesías Rey quien los libraría de una vez por todas.  Cuando celebraban la pascua, usualmente dejaban una silla vacía porque esperaban que un día llegara el Elías tipificando al Mesías quien se sentaría en ese lugar.  Durante los 400 años que forman el puente histórico entre el Antiguo y Nuevo Testamento, los judíos de ese tiempo jamás perdieron la esperanza acerca de la llegada del Mesías, ellos siempre guardaron con celo la esperanza mesiánica.

Cuando Juan el Bautista aparece con un mensaje de arrepentimiento procedente del desierto, vestido como un sacerdote con una alimentación de austeridad, comiendo poco y raro pero ilustrado la condición espiritual de Israel.  El estado espiritual de los judíos para recibir al Mesías tan largamente esperado  es de profunda incredulidad. Juan tiene una misión clara y especifica, preparar el camino para la llegada, para el inicio del ministerio publico del Mesías.  Él trae un mensaje de arrepentimiento y a presentar con toda convicción y contundencia que Jesús, el hijo de María y de José, el primo hermano suyo es el Cristo que tanto habían esperado.

Es por ello que da datos que en los otros evangelios no han sido escritos.   Juan es un documento teológico, apologético y cristológico desde su inicio hasta el final, pues su propósito es declarar que Jesús es Dios.   El 1:1 es la mayor declaración teológica, los fariseos tenían dudas, creyendo que Juan podía ser el Mesías por los milagros y la autoridad con que hablaba. El con humildad les dice, que su ministerio es abrir brecha, preparar el camino, anunciar como un heraldo la llegada del Rey, que quien viene detrás de él es mucho mayor, es tan grande que ni desatar sus sandalias puede porque no se siente digno.    Solo que la misión de Jesús es venir a morir por nuestros pecados, como el Cordero enviado por Dios, el Cordero que quita el pecado del mundo.    Juan no podía hacer eso, solo uno puede perdonar pecados y ofrecer salvación, su nombre es Jesús, porque él es el Cristo.

Juan dice, a él oíd, y yo les digo, a él creed, porque el que cree en él tiene vida eterna, porque su amor es grande que no quiere que ninguno se pierda (Jn. 3:16).  Si ya tienes a Jesús en el corazón, anda, corre y díselo a quien aun no ha creído en él… o envíaselo por las redes sociales. Juntos somos mejores y más, unidos podemos enviar este mensaje a miles.

Día 86

Lucas 23

Dr. Luis A Gómez
Lectura diaria del Nuevo Testamento…….

Hace unos años, mientras estudiaba Licenciatura en Teología me fue encargado hacer una monografía acerca del tema ¿Por qué sufren los justos?  Según el libro de Job.   El tema lo desarrolle relacionando el sufrimiento con la justicia y la soberanía de Dios.   Al final de la investigación concluí que el sufrimiento tiene una causa directa otra indirecta pero que no puede aceptarse la hipótesis que los amigos de Job pretendían implantar, que todo el que sufre es por causa del pecado.  Eso no siempre es verdad porque muchas veces sufrimos porque tenemos otras motivaciones, hay otras causas y  otras razones.

¿Por qué sufren los justos?   En mi segundo libro “paradojas en la vida pastoral” afirmo que toda paradoja, en este caso, el sufrimiento de los justos pues lo esperado es que los justos no sufran, hay una enseñanza que Dios quiere dejarnos, hay un propósito que Dios desea que aprendamos.    Hay un cambio en las preguntas para entender el sufrimiento, las mismas que hizo Job, son las mismas que nosotros debemos hacerlas, ¿por qué? ¿Para qué?  Cuando el sufrimiento lo vemos con esa perspectiva, desde la de Dios, desde donde esta Dios, ya no buscamos la razón sino el propósito, entonces el sufrimiento si vale la pena.

En el caso de Jesús, desde el capitulo 22 y todo el 23 observamos que solo hay sufrimiento tras sufrimiento.   Jesús no está sufriendo por causa de su pecado porque él nunca peco.  La motivación es el amor, el propósito es cumplir con el plan de Dios, porque su muerte es lo único que aplacaría la justicia de Dios, lo único que nos daría oportunidad de ser librados de la condenación eterna, porque sin sangre no hay remisión de pecados.    El sufrimiento de Jesús que culmina en su crucifixión valió y sigue valiendo la pena.  Isaías 53 describe todo el sufrimiento que Jesús sintió en su propio cuerpo y Filipenses 2 nos dice la razón y el propósito.

Esto nos hace pensar sobre el sufrimiento diario que la humanidad experimenta cada día. Muchos sufren porque quieren sufrir, y lo más triste es que es un sufrimiento innecesario, porque no vale la pena.    Hay otras personas que viven sufriendo sabiendo que no vale la pena sufrir por lo que sufren pero persisten en seguir sufriendo.   Hay muchos otros más que sufren creyendo que ese sufrimiento vale la pena porque su fe les dice que sufran pero jamás han creído en Jesús, por lo tanto no vale la pena ese sufrimiento porque no tiene valor alguno.  Daré unos ejemplos para aclarar.

El cumplir una penitencia de caminar una milla en días de semana santa, tanto esfuerzo,  lo cual es solo masoquismo, no tiene valor espiritual aun cuando la persona lo crea.   El cargar el santo entierro, y pagar por cargarlo en pleno medio día, es una acción de fe ciega, pues delante de Dios no tiene mérito alguno.   El ayunar por una causa sin tener a Cristo en su corazón es sufrir por nada.   El pasar todo un día trabajando para Dios mientras esta en real pecado, es sufrir por nada.

El sufrimiento que vale la pena es el que se hace para Dios, con fe, amor, y santidad.  Es aquel donde nos gastamos por servir a Cristo, defendemos el evangelio, hablamos de Cristo, somos fieles a él, y en medio de las pruebas damos honra a Dios, aun en las enfermedades testificamos de la soberanía de Dios porque sabemos que Dios está en control de todo.    Es que cuando se está en perfecta relación con Cristo, el sufrimiento, las pruebas, el dolor, y las dificultades son un recurso que Dios nos ha dejado para que aprendamos a depender de él, para que nuestra fe se fortalezca, para que crezcamos en nuestra relación con él, para que cada día seamos mejores delante de él.

El sufrimiento en Cristo es una manera de Dios para pulirnos y no para destruirnos, y mucho menos para que suframos solo por sufrir.   Más bien él nos dice, en todo tiempo demos gracias a Dios, por nada estéis afanosos, regocijaos en el Señor siempre, todo lo que nos viene a sus hijos es para nuestro bien.  Así que, cuando se sienta atribulado (a) y sufre por ser fiel a Dios, solo recuerde todo lo que Jesús sufrió por obedecer a Dios y ofrecernos salvación a nosotros.  Bienaventurados sois cuando por causa de Cristo sois vituperados o sometidos a sufrimiento.  De gracias a Dios cuando por ser fiel, está en medio de profundo sufrimiento, porque ese sufrimiento  vale la pena.

Dilema entre dos cosas

Dr. Luis Gomez

Un artículo del libro “Al rescate de los valores”  pronto a ser publicado.

Uno de los temas difíciles de entender, explicar y aceptar u obedecer es el de la libertad o el derecho o las limitaciones que tiene toda persona.   La nueva tolerancia es una corriente de pensamiento, conducta y decisión que ha ganado fuerza en los últimos 20 años  porque está vinculada con la ola del pensamiento de la nueva era, mismas responsables que sea aun más difíciles aceptar y obedecer el concepto de la libertad, derecho y limitaciones que Dios ha establecido en la Biblia para el ser humano.[1]   Movimientos resultantes del liberalismo del siglo XVII que se ha extendido hasta el siglo XXI con otros matices. Estas nuevas corrientes, con raíces en antiguos pensadores, sostienen que toda decisión humana debe estar de acuerdo con la razón y que toda persona tiene el derecho, la libertad y la capacidad de decidir lo que es verdadero y lo que le conviene, independientemente de lo que piensen o crean las demás personas.   En otras palabras, uno mismo es quien decide lo que es correcto, bueno y verdadero aunque el resto del mundo diga lo contrario o la misma Biblia lo catalogue como incorrecto, malo, inmoral y fuera del estándar de la sociedad.

Esta es la realidad de la sociedad en que tú y yo estamos imbuidos.   Cada persona quiere vivir como se le antoje, hacer lo que bien le parece y estar donde desee porque ninguna persona tiene derecho, ni libertad para decirle lo que debe hacer, y mucho menos juzgarlo por lo que piensa, siente y hace.  Esto se llama anarquismo mental,  egoísmo personal, rebeldía social  y decadencia espiritual. Mucha gente, de esta sociedad postmoderna ha cambiado el orden natural de las cosas, aunque ya lo anticipó Isaías, que a las cosas buenas las llaman malas y a las cosas malas las llaman buenas (Isa. 5:20).   La base para determinar lo que es bueno, para estas personas, es la razón (absolutismo), es su conveniencia (egoísmo), es su libertinaje (rebeldía) y es su lógica (entenebrecimiento mental).

Jamás puede la razón ser un buen juez para determinar lo que es bueno, correcto y justo para una persona pues ésta no solo es imperfecta sino que tiene limitaciones como humana que es. La razón hace alianza con lo que hay en el corazón, el cual ligado a un sentimiento que no necesariamente es bueno, determinan lo que según ellos es correcto, aun cuando esto esté en contra de lo que Dios ha dicho, lo que la Biblia dice, lo que el estándar de la sociedad practica, y aun cuando las cosas no ayudan sino que solo fraccionan a las personas.  Decir que solo yo estoy en lo correcto, y que solo yo basado en mi razonamiento tengo la verdad absoluta es hedonismo, soberbia, arrogancia y es tomar el papel de Dios.  Esto es rebeldía, autosuficiencia, antropocentrismo, porque  está centrado en el ego o en el hombre mismo al dejar a Dios fuera de todo.  Es un absolutismo que ningún ser humano puede tener, solo  Dios es absoluto y perfecto.  Dejar fuera a Dios es retomar el pensamiento de Descartes.

Determinar que lo que uno cree y hace es siempre lo correcto o que tiene el derecho como persona de creer, pensar y hacer lo que sea aunque con su conducta, comportamiento y hechos atropelle el derecho, la libertad, la fe, la verdad, y la dignidad de otras personas es irresponsabilidad humana e irracional.  También,  quien actúa  así es  rebeldía sociológica e irrespeto moral; es un anarquismo individual, y esto es un abuso en contra de los demás.    Esta es la sociedad en que vivimos, donde por causa de la erosión de los valores morales y espirituales, intelectuales y familiares, cada persona tomando la libertad como la cobertura que le permite creer, pensar, sentir y decidir independientemente de los demás, determina lo que es bueno, correcto, y verdadero.

La globalización de ideas, pensamientos, múltiples perspectivas, puntos de vistas,  donde los valores están siendo cuestionados y puestos fuera de juego; la moda del siglo XXI, exige que el cristiano mantenga sus convicciones.[2]  Este libro declara que en el mundo hay dos posiciones, un grupo de personas que están convencidos de que sus convicciones son totalmente correctas y el otro grupo de personas que sostienen que son incuestionablemente incorrectas.   Este  es el debate que en el siglo XXI ha fortalecido la idea de la globalización ante la cual es necesario luchar y defender los valores que son convicciones personales, sociales y espirituales innegociables.

Estados Unidos es un país tan grande, que cada uno vive en un individualismo asombroso, confiado en una aparente seguridad y tranquilidad, pero al sumar el comportamiento de la sociedad de todo el país, y el acontecer nacional, como lo dijo Pat Robertson y Billy Graham, es un Sodoma y Gomorra.[3]  Y si Dios no ha enviado fuego del cielo es porque ha hecho una promesa, de que no castigará al hombre como lo hizo en el tiempo de Noé, o en el tiempo de Lot, y su amor es mayor que el pecado, y él sabe que en este país tiene a mucha gente que salvar aún.

Hay un irrespeto y desvalorización de la vida de las personas sin precedencia.  Hay un libertinaje donde se ha dado rienda suelta a la lujuria, el despilfarro no solo de dinero sino de la vida, del tiempo, la energía, a costa del descuido de la familia, de la integridad, de la verdad y de la moral.   Lo triste es que el siguiente día, esta misma gente, como dice el libro de Proverbios  23, vuelve al mismo modus vivendus.  Esta misma gente, dice Proverbios, aunque con moretes y grandes deudas o en medio de grandes pleitos familiares, laborales y legales, vuelven por la noche a la misma realidad,  a las mismas andadas.  San Pedro, dice que son como el cerdo que  después de bañarse vuelve a revolcarse en el lodo  quedando lo mismo o peor, o como el perro que después de vomitar regresa a comer su mismo vómito (2 Pe. 2:22).

¿No son comparaciones perfectas que la Biblia hace de la realidad de nuestra sociedad que ha llegado a creer que la razón o la lógica es lo que determina lo que es verdadero o bueno?  Pablo dice, todo me es lícito, pero no todo conviene, todo me es lícito, pero no todo edifica (1 Co. 10:23).   El ser humano, y específicamente el cristiano tienen una nueva libertad que está controlada por la Biblia, la voluntad de Dios, el Espíritu Santo, y por los estándares morales, y éticos de la sociedad.   De manera que el pensar, sentir y actuar de una persona no depende de lo que diga la razón, de lo que es lógico o congruente, o de lo que le conviene o lo que según su razonamiento es correcto o bueno, sino depende de lo que la Biblia, Dios, y el Espíritu Santo dicen que es bueno, correcto y que ayuda a crecer en el Señor y beneficia a los demás.

Todo lo que está en contra de la Biblia, y en contra de lo que ordena el Espíritu Santo, es pecado.  Lo que ofende al prójimo, lo que no beneficia a los demás, lo que no está motivado por el amor verdadero, lo que se hace sin fe, y lo que no se hace en santidad y ética es pecado y es incorrecto aunque el resto del mundo diga lo contrario.  El rumbo que ha tomado la sociedad en que vivimos ha creado en mí una profunda preocupación por lo cual lo escribo creyendo que con esto estoy haciendo algo para rescatar los valores de nuestra sociedad porque tengo la esperanza de una mejor sociedad.   Tú puedes hacer algo también.

Este es el comentario que recibí de  Ernesto Fuentes desde Arkansas después que subí al internet la parte del dilema entre dos cosas:

                Mi hermano Luis, me da dolor ver como esta gran nación cada día se olvida de los valores al creer que es la mayor potencia del mundo. Cuando la prioridad es el poder,  se aleja de lo básico, el hombre. Con tristeza vemos niños con armas, hijos que mandan a sus padres a la cárcel, niñas con preservativos en sus carteras, padres que no son capaces de educar a sus hijos porque no tienen la capacidad moral para hacerlo, etc. Culpables son muchos. Una de ellas, las leyes que rigen esta nación, pues amarran a las familias en la educación de los hijos. Los padres somos los responsables en la formación de los hijos, somos los que transmitimos nuestra cultura, valores, respeto, ejemplo de generación a generación. Entonces, ¿por que llora el presidente porque un adolecente le quita la vida a muchos niños? ¿No es eso lo que se ve en la TV, en las películas, los juegos de video, y en el internet? Si esta nación solo pasa de guerra en guerra, ¿qué se puede esperar de los civiles? Esta nación va a caer como han caído muchos imperios, por estar legalizando el pecado. El matrimonio entre personas del mismo sexo, legalizando la droga, la venta libre de armas, el aborto. ¿Por qué les tenemos miedo a nuestros hijos? ¿Por qué nos amenazan con llamar a la policía? ¿No es mayor el padre que el hijo? Eso es pecado. Legalizar el pecado es estar en contra de Dios. Lejos quedó el amor al prójimo en este país o ¿no es verdad que cuesta ayudar al que lo necesita? Duele desprendernos de $ 100.00 dólares, si tanto que cuesta ganarlo o  dedicarle tiempo a alguien cuando se tiene hasta dos trabajos  o el que dona miles no lo hace por ayudar, o simplemente por deducirlo de los impuestos.  Casi es utópico hablar del amor al necesitado. Mi hermano Luis, me duele ver como esta nación se aleja cada vez más de Dios y nosotros de brazos cruzados.

El actor cristiano de Hollywood Kevin Sorbo dice que se está quedando sin empleo sencillamente por identificarse como cristiano.    La acción de los representantes de Hollywood se contradice ya que en su declaración dicen que hay libertad de expresión.    Literalmente, Sorbo dice:

 

“Yo no quiero ver a niños de  11 años de edad hablar temas de adultos y no creo que eso es ser mojigato. No puedo protegerlos de los medios de comunicación pero quiero que mis hijos disfruten siendo niños y Hollywood por cualquier razón sólo quiere cambiar los valores morales de los niños de la mayoría de las familias”.[4]

 

Esto es lo opuesto a la enseñanza de la Biblia, a los estándares de la sociedad.  ¿Hacia dónde va este caos?  ¿Cuál es la respuesta que los pastores, que las iglesias, que las familias conservadoras deben tener ante esta avalancha postmoderna?

             [1] Josh McDowell, La nueva tolerancia. Editorial Unilit (Enero 1, 1999).

           [2] Recomiendo la lectura del libro, Globalization Challenged, Conviction, Conflict, Community, Columbia University Press, 2006.

 

           [3] http://www.politicususa.com/2011/04/30/pat-robertson-says-united-states-becoming-sodom-and-gomorrah.html.

                 [4] Acontecer cristiano, http://www.acontecercristiano.net/2014/04/actor-de-la-pelicula-dios-no-esta.html,  04-15-14.   Kevin Sorbo, por ser cristiano se queda sin empleo y  confirma la erosión de valores morales.

Día 85

Lucas 22

Dr. Luis A Gómez
Lectura diaria del Nuevo Testamento…….

El capítulo entero está repleto de la demostración del  amor de Jesús.   Observe la respuesta de Jesús en cada paso que da directo a la cruz.   Ya paso el día de las palmas o la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.   Lo que vio, percibió y recibió en esa entrada fue rechazo al encontrar que el templo lo habían convertido en cueva de ladrones.   Es verdad que hubo algunos elementos que autenticaron conforme a las Escrituras que Jesús es el rey Mesías esperado.   El entro sobre un asno, la gente ondeaba palmas con sus manos, sobre el piso pusieron mantos para que el pasase, y el canto era, ¡Hosanna, Hosanna, al Hijo de David!

Todas estas cosas forman parte del recibimiento de Jesús como Rey.   Sin embargo, en Jesús hay tristeza, hay dolor porque dos cosas, una por el rechazo claro de los suyos, y dos porque sabía el camino duro que le esperaba, camino de la muerte en la cruz.   El rechazo de los suyos cuando el vino para salvarlos llego hasta su corazón, pues ya había dicho en un pasaje paralelo, ¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! (Mt. 23:37).   El rechazo de su pueblo le puede a Jesús, pero cumple (Jn. 1:11-12).

El dolor del rechazo de los más cercanos  incrementa el sufrimiento de Jesús.   Primero, Judas, uno de los doce discípulos, despiadadamente lo vende por tan solo 30 piezas de plata.  Jesús le dice, con un beso me traicionas, y en la oscuridad  que es el terreno apropiado donde se moviliza el diablo.  Y finalmente, Pedro sin mucho analizar lo que decía, le dijo que estaba dispuesto hasta morir por Jesús, pero pronto, antes que el gallo cantara, le negó 3 veces olvidando lo que su maestro le había profetizado.  Hasta este punto del peregrinaje de Jesús, todos lo habían abandonado, paradójicamente al Jesús que todos lo seguían ya fuera por comida, por intereses de sanidad, o por escuchar su palabra, pero todos lo han abandonado, no lo conocen.

Mis amados, considerad a Jesús, ¿Por qué hizo todo esto?  ¿No había otra manera para rescatarnos? ¿Por qué tuvo que caminar este sendero lleno de dolor, miseria, soledad, maltrato, traición, abandono y mucho sufrimiento?     Mientras oraba, suplico al Padre si había otra manera para llegar a la meta sin tener que  morir en la cruz, pero de inmediato dice, “no se haga mi voluntad”.    Cuando revisamos todos los detalles del camino de Jesús hacia la cruz podemos concluir sin temor a equivocarnos que el amor de Jesús para nosotros los pecadores es tan grande que vale la pena comprometernos con la lealtad hacia él.

Pedro lo negó, Judas lo vendió, los discípulos lo abandonaron, y su pueblo lo rechazó; todos lo crucificamos; y él como oveja fue llevado al matadero sin abrir su boca, lo hizo todo porque nos ama (Jn. 3:16).   Si ya eres hijo de Dios, atrévete a ser leal a Jesús aun cuando te toque morir, ¿estás dispuesto (a)?    Considera su dolor y lo que hizo por ti, atrévete a sufrir por él.

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