Blog del Pastor Luis Gómez

¡¡Lo primero es Dios!!

Luis Gómez Chávez

        El propósito de escribir cada editorial es  ministrar, orientar, motivar y dar algunos pensamientos, ideas, tips y frases de reflexión acerca de la vida diaria de cada cristiano.  Personalmente, no ha sido gravoso el apartar una buena parte de cada semana, es más, lo he hecho con todo mi corazón, me encanta hacerlo porque mientras lo hago estoy interactuando con ustedes y estoy hablando con Dios y eso me hace crecer.

Desde hace varios años  que escribo el argumento de fondo es en seguir  las prioridades en la vida del cristiano que con urgencia necesitamos reordenarlas para ser más eficaces en todo lo que hacemos.  Recuerdo que en la  predicación del 31 de diciembre del 2009 aprendimos que basados en Mateo 6:33-34 hay tres prioridades que todo hijo de Dios debe establecer, practicar y desarrollar si es que anhela ser mejor en todo: tener una íntima relación con Dios, practicar un código de vida o sistema de valores, y desarrollar un estilo de vida de fe.

La primera prioridad en la que debemos invertir todo nuestro esfuerzo cada día de la vida es  en mantener una relación con Dios, buena, íntima, fresca, transparente y sincera. Por naturaleza, los humanos con facilidad somos seducidos a desviamos del camino correcto y perder de vista el orden de prioridad y confundimos lo urgente con lo importante.  ¿Recuerda el episodio de María y Marta cuando Jesús las visitó? Marta quería que Jesús comiera, mientras que María quería que Jesús no dejara de hablar.  La primera está viendo por lo urgente y lo material, mientras que maría estaba interesada en lo importante, lo espiritual, lo que trasciende lo presente y lo temporal.  ¿Ha confundido usted en más de alguna vez estos dos enfoques al momento de tomar alguna decisión? Para tener una buena relación con Dios, debemos hablar con él (orar), dejar que él nos hable (leer la Biblia), seguir hablando y escuchando  (comunicación) hasta tener la confianza suficiente para considerarse amigos (relación).  Ser amigo de Dios es el más alto nivel que Jesús dio a sus discípulos. “ (Jn.15:15).

Piense por un momento en lo que significa para usted Mateo 6:33ª  “Más buscad primeramente el reino de Dios”.    Después de repetir esta frase unas tres veces, ¿Qué pensamientos le vienen sobre lo que significa y lo implica en su vida?   La Biblia para todos, lenguaje actual lo traduce: “Lo más importante es que reconozcan a Dios como rey”.  La Biblia Católica de Jerusalén dice: “Buscar primero su reino”.  Hay otro texto que dice: “Más buscad las cosas de arriba y no las de la tierra”.  En otras palabras, quien desea tener una buena relación con Dios estará ocupado solo en las cosas que honran, exaltan, satisfacen, y glorifican a Dios.    Todo lo que piensa, siente y hace es para glorificar a Dios (Efesios 1:6,12) “para alabanza de la gloria de Dios”.

Así que, donde sea que usted esté, sepa que este es el mayor secreto del éxito, del triunfo y la victoria de todo ser humano, el ocuparse antes que todo en estar en buena relación con Dios, en hacer las cosas que le agradan a él, en complacerlo en todo y con todo.  Esta en mantener una intimidad plena con nuestro Dios.

Esfuércese por ser amigo de Dios, y un amigo es más que un hermano, él es el mejor amigo que podemos tener.   Como amigo que ya es de Dios, dedíquele tiempo, ofrézcale lo mejor, hable todos los días con él, aprenda a escucharlo, desarrollen una profunda amistad con él.

 

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Luis Gómez Chávez

En la primera parte de este corto articulo afirmamos que todos los hijos de Dios desde el momento que recibimos a Cristo en el corazón como nuestro Salvador personal nos convertimos en sus testigos, en misioneros.  ¿Por qué hago esta afirmación?  Porque “un misionero” significa que ha sido enviado a cumplir una misión.  Y todo hijo de Dios ha sido enviado a dar a conocer a Dios a toda persona que aun no ha creído en Jesús.   Ya hemos oído y leído en Mateo 28:18-20 la gran comisión dada a los doce apóstoles, quienes a su vez tenían la responsabilidad de trasmitirla a otros.   También en Hechos 1:8 declara que cuando el Espíritu desciende en la persona que cree en Jesús, se convierte en testigo de Jesús, y su tarea es llevar las buenas nuevas de salvación.

De manera que, todos somos misioneros de Jesucristo.   Sí, todos hemos sido enviados a predicar el evangelio.  Y la tarea primordial de un misionero que decide por llamado de Dios dejar su confort, su país, su familia, para ir a otro lugar donde primero tendrá que conocer la nueva cultura, luego el idioma si es diferente al suyo, es predicar el evangelio, anunciar las buenas noticias de salvación.   Esa es la tarea de un misionero, y si se dedica a otras cosas que no tienen que ver con esta misión, no es un misionero, llámesele otra cosa, pero no misionero de Jesús como lo describe la Biblia.  Es por ello que repito, todos somos misionero, porque aquí, o allá, es la misma tarea la que debemos cumplir, predicar el evangelio de salvación.

Entonces, ¿Cómo participar del proyecto misionero de Dios?   Ore todos los días por los misioneros, por la iglesia y por los no alcanzados que están cerca o lejos de usted.   Ofrende mensualmente para apoyar las misiones de la iglesia y a los misioneros. Cada vez que usted ofrenda en la iglesia, usted está participando en las misiones de manera indirecta. Y si recibe un llamado especial de Dios para ir como misionero a “x” lugar, fuera de donde usted vive, y deja su vida de confort, acepte el llamado de ir a otro lugar pues es la mejor inversión y decisión a tomar.

Sin embargo, hay  otra forma de cumplir la tarea misionera y es involucrándose de lleno a la iglesia. Participe en algún ministerio: oración, ayuda social, proyecto misericordia (Ministerio Hesed) donde  se ayuda a necesitado, participe con la canasta de víveres, ofreciendo comida a familias sin trabajo, conviértase en voluntario (Ministerio de Protocolo), sea un candidato para participar o colaborar en proyectos misioneros de corto tiempo.   Todo lo que usted hace en la iglesia es parte de las misiones…  Puede escribir a misioneros, enviar tarjetas, orar por ellos….enseñar, visitar, evangelizar, aconsejar, invitar amigos, recoger a personas para los cultos, repartir tratados, salir a evangelizar, aconsejar a nuevos creyentes, compartir o regalar Biblias, participar en las actividades anuales a favor de la comunidad….

Así que, todos podemos hacer misiones aquí y en todo el mundo… Y si todos lo hacemos, Dios se encargará de recompensar a la iglesia con abundantes bendiciones…. Dios bendiga a cada uno de ustedes en esta hermosa semana… y aproveche cada instante para cumplir la misión de Dios, hable del amor de Jesús a toda persona sin distinción alguna…

 

Piedad y Contentamiento

1 Timoteo 6:6

Luis Gomez

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento”

          Pregunto, honestamente, ¿alguna vez ha reflexionado acerca de lo que dice el escritor y sobre lo que él está hablando en este versículo?  Pues le invito a que en este día lo haga.  Es sorprendente el significado, las implicaciones y las conclusiones a las que se puede llegar después de estudiar con cuidado este corto texto.  ¡Vamos, atrévase a hacerlo!, pero ponga mucho cuidado a las dos palabras, piedad y contentamiento, a lo cual se le llama “gran ganancia”.

La versión popular traduce así el versículo: “Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno está satisfecho con lo que tiene”. ¿Ya se dio cuenta como traduce la palabra piedad?  “verdadera religión” y contentamiento como “satisfecho”.   Sin embargo, acá, no es una simple religiosidad sino que es una vida de temor profundo hacia Dios.  Piedad se refiere a la vida de integridad, temor a Dios, perfecta relación con Dios si es comparada con el Salmo 15.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿Cómo se explica el hecho de que gran ganancia hay cuando la piedad (vida religiosa) va acompañada contentamiento (satisfacción con lo que se tiene)?   Es que piedad sin contentamiento es una simple religiosidad, mientras que piedad acompañada de contentamiento es la virtud o estado de mayor satisfacción en Dios y que agrada a Dios.  La formula queda así;  una vida recta, de temor a Dios + contentamiento = resulta en satisfacción de Dios.  En palabras claras de Pablo, lo encontramos en 1 Corintios 13:1-3, que todo sin amor no vale nada.

¿Cómo esta si vida espiritual, de temor y rectitud delante de Dios?   Job 1:1 describe la verdadera religiosidad, es aquel que teme a Dios, que es recto delante de Dios, que es justo en su trato con los demás, y que constantemente vive apartado del pecado.  Una vida así agrada a Dios, satisface a Dios, y cuando Dios esta siento satisfecho, nosotros alcanzamos el pleno contentamiento en él, aprendemos a depender de él. 1 Co. 10:31 dice que todo lo que hagamos, sea de hecho o de palabras, que sea para honrar y dar gloria a Dios.

¿Vive satisfecho (a), contento (a), conforme con lo que es, tiene y hace o todo el tiempo esta desenado, pensando y buscando tener más?  Dice Dios en su Palabra: “Estad quietos y conoced que yo soy el Dios vivo, guarda silencio delante de mí, espera en él, deléitate en mí, porque él lo hará” (Salmo 37:3-7ª).   Solo quien teme a Dios y le cree a Dios, y está seguro de que lo que ha dicho Dios es verdad, y se cumple al pie de la letra, podrá estar satisfecho, contento, tranquilo, quieto con lo que es y con lo que tiene.

Si tiene algo que confesarle a Dios en cuanto a estas actitudes, puede ser de disconformidad, ambición, codicia, falsa religiosidad, o falta de contentamiento; pida perdón a Dios y viva feliz en Dios.  Pablo dijo, teniendo abrigo y sustento estoy contento con esto.  Mateo escribió, ¿Por qué te afanas por el mañana?   Dios seguirá siendo el mismo Dios Fiel, Proveedor, poderoso y Buen pastor el día de mañana y siempre.   Confiemos en él, y él se encargara de nosotros.

“Más que escribir y organizar pensamientos en las meditaciones, yo debo guardar silencio para oír la voz sublime y dulce de Dios, para después escribir lo que en realidad quiere Dios que yo escriba”

Luis Gomez Chavez, DMin

Proverbios 14:14, 15:13, 15:15,30

 

El hombre de bien estará contento con lo suyo…

El corazón alegre embellece el rostro

El corazón alegre tiene un banquete continuo…

La luz de los ojos alegra el corazón, la buena noticia conforta los huesos….

 

Para lograr el contentamiento es importante que el corazón este en buena relación con Dios.   Por mucho que se haga y se tenga, si el corazón no está bien con Dios, nada le dará tranquilidad.  Lo que uno tiene o lo que se hace es probable que de cierta satisfacción efímera, pues la verdadera satisfacción solo es posible cuando se confía en alguien superior al ser humano, y ese es Dios.   Cuando se llega a depender de Él, a esperar solo en él, a guardar silencio mientras él actúa, y confiar que él cumple sus promesas.

Algunos sinónimos de contentamiento como ya lo he mencionado en otras ocasiones, pero en estos textos en específicos están.  “contento” “alegre” “conforta”.  Observe los miembros del cuerpo que se involucran en el contentamiento: corazón, rostro, ojos, huesos, el ser total.  Si, contentamiento es estar alegre, centeno, confortado, conforme, satisfecho con lo que se es y se tiene, pero dicho estado es interno, en el corazón, porque cuando solo es exterior, este puede ser solo pasajero.    Cuando llegamos a confiar en Dios, lo hacemos no por lo que vemos, sino por lo que hay en el corazón, una profunda relación con Dios donde se está seguro que él cumple sus promesas.

Dios quiere darnos contentamiento, porque solo él lo da.   Solo que hay un precio a pagar, debemos entregarnos totalmente a Dios para vivir en total dependencia de él, ejercitar la fe  y desarrollar confianza y estar en la escuela de la paciencia.    No podrá vivir tranquilo, satisfecho, contento con lo que es y con lo que tiene a menos que su confianza y su vida estén en Dios y dependan de él.    El texto dice, que el hombre (genérico) de bien estará contento con lo suyo, no querrá mas, no ambicionara más, porque con lo suyo ya es feliz.

Yo no sé qué grado de dependencia en Dios tenga usted, no sé cuanto confía en él y sus promesas.   ¿Qué le hace falta para vivir en contentamiento, para que su rostro siempre se vea bello, alegre, de fiesta y sus huesos estén rejuvenecidos?   Necesitamos orar a Dios y decirle, “Señor, aun cuando creemos, profesamos y decimos que estamos en contentamiento, siempre necesitamos tu ayuda porque realmente nuestro corazón no está del todo conforme, alegre, feliz, y confiado en ti, pero queremos estar en pleno contentamiento que es estar en plena dependencia de ti y tus promesas, una vida de fe, gracias Señor por ayudarnos”.

 

Por favor, vuelva a leer estos versículos, y reflexiones sobre el nivel de

contentamiento que tiene en Dios.

UNIDOS NOS VEMOS MEJORES 

Luis Gómez Chávez

Hay un dicho muy real que dice: “En la unión está la fuerza”.  Esta es la verdad que deseo enfatizar, que solo cuando la iglesia se une alcanza el triunfo.   La pregunta inicial es, ¿por qué y para qué necesitamos unirnos como iglesia si cada uno puede vivir muy bien estando separado? Primero, porque la Iglesia como Cuerpo de Cristo tiene un enemigo común y está viviendo en constante lucha la cual no puede ser defendida aisladamente o por separado.  Es por ello que, la iglesia necesita estar unida para hacerle frente a los ataques del enemigo. Segundo, porque cuando la Iglesia une sus fuerzas, la iglesia multiplica su poder, fuerza y la carga individual se vuelve más ligera.   Además, en esa dimensión de unidad, se aprovecha las virtudes de los demás de tal manera  que  no queda tiempo para mirar los defectos de los demás.

La base de la unidad de la Iglesia es nuestra unión con Jesucristo. Juan 17:20 confirma que esta necesaria unión solo es posible por la fe en Jesús.  El mismo Señor ya ha dicho en Juan 15:4 que es necesario permanecer en él para ser triunfadores.  Para estar  “unidos, aliados, ligados” a Cristo, es necesario creer en él como Salvador (Jn. 3:3) y obedecer a él como Señor por medio de una vida de entrega (Ga. 2:20).   El fruto  de nuestra unidad con Jesucristo es la unión con la Iglesia. Solo  unidos a Cristo y unidos nosotros como un solo Pueblo es que alcanzaremos el triunfo, y se hace un buen ministerio.

El costo a pagar para estar siempre unidos es elevado porque demanda humildad, entrega, amor, obediencia, disposición y mucho trabajo en equipo.    Es en esta parte donde corresponde a cada uno tomar decisiones firmes, ser obediente a la Palabra, participar al cumplir con la función individual que Dios le ha dado dentro del Cuerpo (Ef. 4:13-16), ser humilde al seguir las instrucciones de quien es la Cabeza, Cristo o quienes nos dirigen, y no olvidar que somos hijos de Dios por Su gracia soberana y no por merito humano.

De tal manera que, el triunfo cristiano y el buen ministerio están ligados  a la unidad de la iglesia, a la obediencia a Cristo, en vivir el evangelio correctamente, en amar a los demás, en trabajar en equipo y en la disposición por servir al Señor como prioridad.   Esto son desafíos que no pueden ser pasados por alto, porque como hijos de Dios que somos y miembros del Cuerpo de Cristo, es nuestra responsabilidad cumplirlos. ¡Vamos hermanos, todos tenemos algo que hacer y si cada uno es fiel a lo que le corresponde hacer, haremos un buen ministerio! (Ef. 4:16).

Lo más maravilloso es que cuando estamos unidos y vivimos unidos no solo somos mejores, y nos vemos mejores sino que somos vencedores.    La Biblia dice que la Iglesia no podrá ser vencida por nada, por lo cual, es necesario que notos los días nos esforcemos por estar unidos.

Luis Gómez Chávez

Me encanta hablar de la dimensión de la fe ligada a la vida de oración porque crea un espíritu sobrenatural que moviliza a la iglesia  a un crecimiento integral.  Soy un pastor que creo en el crecimiento de la Iglesia y todo lo que hago está en función  del crecimiento que espero que la iglesia alcance.  Ante este sentir, recordé las palabras del escritor  brasilero,  Valdir Steuernagel, que hace balance en mi forma de pensar sobre  la matemática divina y la realidad del crecimiento de la iglesia.  Én su libro “La iglesia rumbo al año 2000”, “Una iglesia que no crece está enferma, pero un crecimiento que causa división, es un crecimiento enfermizo”.

Son tres ideas que he vertido en este argumento. La primera,  que la matemática de Dios es la que puede llevar a la iglesia a experimentar cosas que jamás ha visto, solo que esta se experimenta en la dimensión de la fe.  Segundo, la matemática de los hombres es la que solo se da cuando es lógico, natural, no se requiere fe, solo la lógica.  ¿En cuál de estas dos ideas esta el accionar de la iglesia? Es aquí donde como pastor introduje mi posición, que en cierta forma es lo que mide mi ministerio, yo funciono en la dimensión de la matemática de Dios, la que me exige creer, soñar, anhelar, proyectar, pensar en grande, pensar en crecimiento integral de la iglesia.   Y es esto lo que en algunas veces me presiona, cuando a pesar de todo lo que se hace, la iglesia no hace mucho por crecer.

Esta es la cuarta idea, aunque viéndolo bien, a la luz de la Biblia, es parte de la matemática de Dios, así actúa Dios, ya que la forma natural de pensar de los humanos es que tener más, sumar, multiplicar o agregar es mejor que quitar, restar, eliminar o tener menos.  El sentir de Pablo en 1 Corintios y  la matemática de Dios es que en algunas veces, no en todas, es mejor restar que sumar.    Pablo dijo, “el tal sea entregado a Satanás” (1 Co. 5:5).  Otra manera de decirlo es “el tal sea eliminado, sacado, restado  de la congregación”.

El predicador John Maxwell ha escrito con sabiduría práctica, que él prefiere dedicar su mayor esfuerzo y trabajar más con el 20% de toda la congregación que está dispuesta porque lograra mejores resultados y no perder el tiempo en dedicar su esfuerzo en el 80% que no desean trabajar con tal de que no se alejen de la iglesia.   Aquí se está hablando solo de las personas cuyo pecado es la pereza, indiferencia, negligencia, poco compromiso, conformismo, no entrega con Dios, el evangelio y el ministerio de la Iglesia.

Pablo ordena que se reste o se sustraiga un miembro de la Iglesia es por causa de pecado.  Aquí es donde funciona la matemática divina y no la humana.  La humana piensa que la iglesia debe crecer no importa cómo,  porque el fin es crecer.  Es por ello que no estorban ni molestan al hermano que más diezma, al que canta bien, al que regala cosas para el ministerio, al que tiene ministerios de alta responsabilidad, al que asiste mas, al que ha estado por muchos años en la congregación aun cuando su comportamiento deja mucho que desear y expone la pureza del testimonio de la iglesia.   La matemática humana de muchos en las iglesias es egoísta pues se acomodan a las cosas según les convenga, van siempre en busca de salir ganando, quedar bien con los demás.

¿Qué cosas, hábitos, relaciones, costumbres, mañas, amistades, pecados yo debo restar de mi vida, eliminar de mi vida, y deshacerme de mi vida para crecer y actuar bajo la dimensión de la matemática de Dios donde crecer no necesariamente es sumar sino que es restar, no necesariamente es numero sino calidad? Haga una lista de cosas que  usted no necesita  sumar porque no agradan a Dios, no edifican a la iglesia y no ayudan a crecer.  Haga otra lista de  las cosas que debe sumar, las que si le pueden ayudar a mantener una conducta recta, agradar a Dios y participar en la edificación de la iglesia.

 

El corazón y el contentamiento

Prov. 14:14, 15:13, 15,30

 

“El hombre de bien estará contento con lo suyo”

“El corazón alegre embellece el rostro”

“El corazón alegre tiene un banquete continuo”

“La luz de los ojos alegra al corazón, la buena noticia conforta los huesos”

 

Para alcanzar el contentamiento es importante y necesario que el corazón este bien con Dios.   De nada sirve todo lo que se haga o se tenga, si el corazón no está bien, nada le dará tranquilidad.    Es por esta razón que David escribió “En paz me acostare, y  asimismo dormiré, porque solo tú me haces vivir confiado”.

Mientras lee los versículos, trate de subrayar los sinónimos de  contentamiento.  Contento, alegre,  y conforta.  ¿Qué partes del cuerpo están involucrados en el contentamiento?  Corazón, rostro, ojos, huesos, todo el ser, hombre o cuerpo.  Esto significa que para vivir contento o satisfecho o feliz en Dios, se necesita estar en buena relación con él.  Y lo maravilloso es que el contentamiento comienza en el corazón, y se ve en el rostro, en los ojos.   Quien experimenta contentamiento en Dios, todo su cuerpo lo demuestra.

Dios desea darnos contentamiento, él quiere que vivamos en contentamiento, pero para eso necesitamos desarrollar fe en Dios, entregar lo que no nos permite estar tranquilos y confiados en Dios.    En esta corta reflexión, le invito a que sea muy honesto con Dios, descubra su corazón, y le diga que cosas no le dejan estar tranquilo (a), confiado (a), gozoso (a), satisfecho (a) y alegre.   Una vez lo haya hecho, pida a Dios que le ayude a depender, confiar y esperar solo en él.

 

El contentamiento no viene por las cosas que tiene, o por todo lo que usted ha logrado,

sino porque ha aprendido a confía y esperar  en  Dios.