Blog del Pastor Luis Gómez

Día 239
Heb. 10:19-25
Dr. Luis Gómez Chávez
Lectura del Nuevo Testamento

San Mateo 24:13 dice: “El que persevera hasta el fin este será salvo”, muchas veces ha sido mal interpretado por no tomar en cuenta el contexto. Lo primero que se hace para interpretarlo correctamente es ubicar su contexto, el cual es en el futuro, en contexto de los siete años de  tribulación la cual describe con lujo de detalles Apocalipsis 6-19.  Segunda cosa que se  hace es identificar las personas a las que se aplica el texto.  Las personas que sufrirán los 7 años de sufrimiento y juicio son las que por no creer en Cristo no son arrebatadas como parte de la Iglesia de Cristo minutos antes  de la tribulación.  Así que, ese texto no puede ser aplicado a la Iglesia hoy, sino solo a los que estén en la tribulación.   Tercera cosa que se debe hacer es definir si aquí está hablando de la salvación espiritual o la salvación del periodo de la tribulación.   En este caso, el texto no habla de salvación espiritual que Cristo da cuando uno cree en él, porque esta no se gana ni se pierde (Ef. 2:8).   En este texto se refiere a la salvación de estar en el tiempo de los siete años, ser librado de ese sufrimiento, el que persevera y se mantiene fiel pasara con vida al milenio (Mt. 24:22).

En Hebreos hay varios pasajes que si no son entendidos en su contexto, la interpretación y el significado que Dios mismo le da, podemos llegar a creer que la salvación depende del esfuerzo que nosotros hacemos y no por la fe en el sacrificio de Cristo en la cruz.  Por ejemplo,   2:1-4, 6:1-6, 10: 26-39 son unos pasajes que deben ser cuidadosamente interpretados hasta descubrir el significado que Dios le dio y no el que nosotros podríamos darle.   Entonces, estos pasajes  no están poniendo en tela de duda la eficacia del sacrificio de Cristo, ni están dando meritos salvíficos a las obras de la persona.   Primero, ubicamos el texto en su contexto, luego identificamos las personas originales a las cuales fue escrito Hebreos, y por último, si nos referimos a judíos cristianos en una declarada persecución y dispersión, no pueden estar hablando de la posibilidad de que pierdan la salvación.  Agreguemos otro aspecto, la enseñanza obtenida del texto debe tener el apoyo de toda la Biblia.  Si la Biblia mantiene coherencia con el pasaje y la enseñanza obtenida, es válida la enseñanza, pero si solo del texto intentamos sacar una doctrina  o una conclusión doctrinal, es peligroso y no es lo correcto.

De manera que los pasajes hablan de otra perseverancia que no tiene que ver con la salvación del alma, sino el tener fe para preservar el alma 10:39.  Entonces, ¿Qué significa perseverar hasta el fin?  Primero, ¿a cuál fin nos referimos?, fin de una semana de trabajo, de un ministerio comenzado, de una carrera  universitaria, de un proyecto, etc.  Una vez definimos el fin de alguna cosa, entonces, la idea de perseverar es mantenerse en la perspectiva, en la meta, en el camino, en la visión, sin perder de vista el final de lo que se ha proyectado.   Si nos referimos a la vida cristiana, Apocalipsis dice, se fiel hasta la muerte y Dios te dará la corona de la vida, tiene que ver con ser fiel, mantenerse fiel todos los días, mantenerse apartado del pecado, en plena obediencia, en constante dependencia de Dios, apegados a la Biblia, sometidos a la guía del Espíritu, saturados del amor de Dios y comprometidos con la misión de Jesús.

Así que, los capítulos 8 al 11 de Hebreos tienen un llamado claro a mantenerse fieles a Dios en medio de la circunstancia terrible que se encuentran.    Lo que deben hacer es recordar que la salvación que tienen en Cristo es segura, porque quien les salvó es Jesús, el Sumo Sacerdote, mayor que todo y que todos.    Nada ni nadie podrá arrebatarlos de su mano (Jn. 10:27-30), (Ro. 8:31-36), porque Jesús mismo se ofreció por nuestros pecados, una sola ofrenda, la de Cristo, fue suficiente y nos salvo para siempre (10:10-14).  Sin embargo, la necesidad de ser fieles, perseverar o mantenerse fieles, leales, apartados del pecado, identificados con Cristo, comprometidos con la misión de Dios, es una necesidad indispensable. Tal estilo de vida no será posible a menos que tengamos fe, y esta fe no es la salvífica, sino la fe como fruto del Espíritu Santo (Ga. 5:22-23) que nos capacita no solo para creer, confiar, sino para esperar con plena seguridad de que lo que creemos es verdad y que lo que dice la Biblia es verdad, y que las promesas de la Biblia son verdad, y por lo tanto viviremos fielmente en esa fe esperando el cumplimiento de las promesas de Dios.

Seamos fieles y fuertes cristianos, fieles a Dios y fuertes ante toda adversidad, recordando que la mayor satisfacción está en saber llegar al final de algo, en este caso, al final de la vida cristiana siendo fieles a Dios y esforzados en la obra del Señor.  No importa la adversidad, situación, problema o circunstancia que estés pasando en este momento, se fiel a Dios, a la fe cristiana, a la Biblia, al Espíritu, y a la misión de Cristo y triunfaras y todo pasara.  1 Co. 15:58.  Recuerda, tú no estás solo, Dios está contigo, y si tu estas en lo correcto, ten por seguro, que Dios te ayudara, si están en lo incorrecto, Dios está allí también y te corregirá para tu bien.

Las exhortaciones anteriores tienen verbos en el modo imperativo, son órdenes, se deben obedecer. Sin embargo, después de leer y analizar la primera oración del v. 4 “Honroso sea en todos el matrimonio”, aparentemente no hay verbo en forma de imperativo, pero si no se traduce en sentido imperativo, ¿Cuál es la impresión que se daría al texto al unir las dos oraciones que contiene?

En fin, ¿cuál es la fuerza de la exhortación imperativa en este texto? El texto tiene dos oraciones, la primera dice que “en todos honroso sea el matrimonio”. Los sinónimos de la palabra “honroso” noble, preciado, estimable, singular, señalado, honorífico, digno, respetable, honorable, el texto dice “en todos” “el matrimonio”. La conclusión a priori es que es obligación de todos los seres humanos, cristianos o no cristianos, honrar, valorar, estimar, respetar el matrimonio como la perfecta y santa institución creada por Dios ante la cual se debe ser leal, fiel en todo sentido, en todos los aspectos, en todas las áreas.

Posiciones al respeto:

1) Que el matrimonio debe ser puro en todos los aspectos.

2) Que el matrimonio debe ser puro, santo y limpio en lo referente a las relaciones sexuales.

3) Que todos los seres humanos es obligación valorar, respetar, honrar el matrimonio y vivir con fidelidad, lealtad a todos los aspectos.

Es probable que en ese contexto, circularan algunas enseñanzas adversas a lo que la Biblia enseña. Por un lado algunos estaban considerado el matrimonio no como la mejor opción al compararlo con el celibato (algo superior) (I Co. 7:38, I Ti. 4:3). Por otro lado, al vivir en uniones libres fuera del matrimonio. Al considerar el celibato (enseñanza del ascetismo donde la carne es mala, pecaminosa, se debe negarse a esos deseos) como superior al matrimonio conduce al final de la humanidad de manera prematura. Al considerar las uniones sexuales fuera del matrimonio, la Biblia lo llama fornicación y adulterio.

La segunda parte del texto “y el lecho sin mancilla”. El término “sin mancilla” en Mateo 25:44-45 describe la pureza sexual de Jesús, nuestro sumo sacerdote. Se usaba en la Septuaginta para referirse al adulterio. El “lecho” se traduce como cama, pero la palabra que aparece en el griego es “coito” refiriéndose a la “al acto sexual” que al unirle “sin mancilla” se traducirse, “sin pecado”, que no solo se refiere a fornicación (relación sexual entre dos personas no casadas”, adulterio (relaciones sexuales entre personas, uno o ambos de los cuales están casadas con otra persona), sino que en en el NT tiene connotaciones más amplias de inmoralidad sexual de cualquiera clase. Recibimos la palaba española “pornografía” de este término griego.

La tercera parte del v. 4 “juzgará Dios”. La sexualidad humana inapropiada Dios la juzgará (Ro. 1:24-32; Gá. 5:19-21; Ef. 4:19; Col. 3:5; Ap. 21:8;22:15). La iglesia primitiva tuvo que enfrentar la inmoralidad en la vida de los creyentes y procurar establecer principios para guiarlos: (1) deben arrepentirse;(2) otros creyentes han de ayudarles ( Gá. 6:1; Stg. 5:16, 19-20); y (3) los creyentes no deben ser amigos “íntimos” con creyente sin moral ( I Co. 5:9-13). El testimonio cristiano de moralidad, matrimonios sólidos, hospitalidad y amor fraternal son tan cruciales hoy en día como lo fueron en el primer siglo.

Cuando se valora el matrimonio por lo que es delante de Dios y la sociedad, entonces se tendrá que poner mucha atención a la relación sexual íntima como matrimonio, y considerar que jamás se debe ir a la cama de pecado. En otras palabras, cuando uno valora al cónyuge como la persona única que Dios le ha dado. Sentirá temor de estar en una cama “lecho” de pecado, en un coito ajeno, o irse a la cama con quien no es su cónyuge, ni en pensamiento menos en hecho.

Resumen: Es por el temor hacia Dios y por el valor que se tiene hacia el matrimonio, todo cristiano decide honrar o valorar el matrimonio en todos los sentidos….

 

Día 238

Heb. 10:1-18

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Por favor, lea con mucho cuidado estos versículos y subraye las frases que atrapan su curiosidad o duda.   La ley de Moisés era solo una muestra (sombra) de las cosas buenas (mejores) que Dios dará a su pueblo (los que crean en Jesús).   Pues si la ley tuviera poder para quitar el pecado y hacer perfecto (quitar la culpa del pecado) al que se acerca a Dios para adorarlo por medio de las ofrendas, 1) el oferente no se sentiría más culpable (conciencia de pecado), 2) no tendría necesidad de estar haciendo esto todos los años (v.2) (sacrificios), y 3) tendría acceso directo a la presencia de Dios (v.3-4). El asunto acá, “hacer perfectos” no se refiere a la absoluta  perfección sin pecados sino al acceso libre sin culpa por el pecado del adorador cuando se acerca a Dios.  ¿Podemos aplicar este principio hoy?

             Es por ello que Dios envió a Jesucristo como el Sacrificio Único, y así quitar lo primero (lo que servía de sombra, pacto viejo) para establecer lo último (el sacrificio de Cristo, pacto nuevo) (v.5-12).   Solo Cristo puede ofrecer perfección (no solo acceso, vida eterna, sino santidad) a quienes creen en él como Salvador, la sangre de los animales no tenían poder para perdonar pecados como no los tiene ningún objeto, persona, rito, o ceremonia hoy. 

¿Qué aprendemos de la declaración de que Dios no quiere sacrificios, ofrendas de animales quemados a cambio de perdón aunque la ley manda hacerlo?     Los adoradores ya se habían acostumbrado de manera ritual, rutinaria, ceremonial, o por costumbre ofrecer animales cada vez que pecaban, pero su mayor interés no era agradar, adorar y estar en buena relación con Dios sino simplemente cumplir con una ley.    Nuestro mayor interés debe ser el honrar, agradar y satisfacer a Dios  no cada vez, sino todo el tiempo con nuestro estilo de vida.

Jesús dice, (v.8-12) he aquí que vengo oh Dios para hacer tu voluntad, para ofrecerme en carne y cuerpo para establecer el nuevo pacto y el que cree en él es santificado (v.14).  Esto es súper hermoso, que Jesús voluntariamente se ofreció para morir en nuestro lugar, por nuestros pecados, para librarnos de la muerte eterna (9:23-28).

Jesucristo, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (v.13-18).  Quienes creen en Jesús, su obra en la cruz, los justifica, declarándolos como perfectos, santificados, condición de tener libertad para entrar al lugar santísimo para adorar a Dios.

 

¿Debemos o podemos ofrecer ofrendas o sacrificio por el perdón de nuestros pecados?  ¿Qué es lo que Dios espera de nosotros según Ro. 12:1-2?  ¿De qué está cansado Dios, porque está cansado Dios?

Día 237

Heb. 10: 11-28

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Ahora que  Cristo no solo murió en la Cruz, sino que por resucitar al tercer día fue declarado Señor y Sumo Sacerdote, nuestra salvación eterna es segura.  “Estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros por el nuevo y mejor ministerio” (v.11).  Este ministerio de Jesús que superó al de Aarón lo obtuvo  a precio de su sangre, al ofrecerse como ofrenda perfecta, la única que podía satisfacer las demandas justas de Dios (Apo. 4,5), que al morir abrió el velo que dividía el templo, dejando la entrada libre hasta la presencia de Dios (Mt 27:51).  Con esa obra, “obtuvo eterna redención” (v.12), aseguró la eficacia de la redención que ofrece por su sangre (Ef. 1:12-13).  El valor de su sacrificio es la vida eterna que ofrece.   La palabra redención tiene tres matices con tres diferentes palabras que forman el significado completo de la palabra: agoraxo (comprar), exagoraxo (sacar), y lupron (dejar en libertad).  Este es el significado completo implicado en la frase “eterna redención”.

v. 13 todos los sacrificios ayudaban para apaciguar la ira de Dios al cubrir las faltas de los hombres, pero esto solo era un prototipo de lo que Jesús haría con su muerte en la cruz. Es por ello que según el v.14, el sacrificio de Jesús es suficiente para dar redención a toda la humanidad, sean estos circuncisos (judíos) o incircuncisos (gentiles). Las ceremoniales de los sacrificios antiguos solo purificaban los pecados de los incircuncisos, el sacrificio de Cristo perdona para siempre nuestras iniquidades (1 Jn. 1:7-2:1).

El pacto ahora es no solo una alianza sino un testamento (v.16-17). En este caso, el nuevo pacto es una disposición testamentaria. Cuando alguien hace un testamento, quien es el testador garantiza los beneficios que solo deben ser aceptados.  En este caso, Jesucristo es el testador y los que creen en él reciben los beneficios del nuevo pacto o lo que prescribe el testamento.  En la actualidad, ¿Cuándo un testado recibe los beneficios escritos por el testador en un determinado testamento?  Generalmente, es cuando el testador muere.  Una vez, Jesús el testador, muere en la Cruz, todos aquellos que creemos en él, recibimos los beneficios mencionados en el testamento o nuevo pacto (Je. 31:31-34).

La obra de Jesús es perfecta porque no solo perdona para siempre los pecados del hombre  sino que le da vida eterna. Así que, lo que impide al hombre tener salvación es su pecado que no puede perdonarlo nada, ni nadie,  solo Jesucristo.  Lo que impide al creyente estar en comunión con Dios es el pecado que lo aleja de Dios, y que para restaurarla necesita confesarlo delante de Dios por los méritos de Cristo.

Los pecados confesados en el AT eran solo cubiertos, y en virtud de la muerte de Cristo en la cruz, perdonados para siempre.  Los pecados confesados de todos los que creen en Jesús como su Salvador después de la muerte de Cristo hasta el día de hoy, pecados pasados, presentes y futuros son perdonados.

Lea Ef. 1:4, 5, él nos escogió antes de nuestro nacimiento, en la eternidad conoció toda nuestra vida, (lo que seríamos, los pecados que cometeríamos), y según Hechos 2:23, en ese momento del conocimiento y consejo anticipado de Dios, (en la eternidad) determinó salvarnos.  En ese momentos (en la eternidad), todos nuestros pecados eran futuros, pero al morir Cristo (año 33 d.C.), se aplicó el regalo de la salvación a todos los que Dios había determinado (en la eternidad) darla en el momento de creer en Jesús (Jn. 1:12, 3.16). Así que, todos los que creyeron en el AT (antes de que Jesús muriera), los que hemos creído (después de la muerte de Cristo hasta el día de hoy) y los que habrán de creer (hasta el último día de la humanidad), somos salvos por la fe en Jesús, y perdonados en virtud de esa obra porque él murió por todos nuestros pecados de todos los tiempos.   El pecado condena y mata (Ro. 6:23) y desde que nacemos somos pecadores (estamos condenados) (Ro. 3:23), y lo único que nos puede evitar de la muerte eterna es Jesús al morir, (Ro. 5:8, Jn. 3.16), pero es necesario creer en él sin sacrificios (obras) (Ef. 2:8-9), y al creer en él confesándolo con nuestra boca y creyéndolo en el corazón, la Biblia dice que somos justificados, declarados libres de culpa (Ro. 5:1), y adoptados como hijos de Dios (Jn. 1:11-12; Ef. 1:4-5; 1 Jn. 3.1-2, Col. 2:13).

En conclusión, los que creyeron en Dios en el AT y los que hemos creído en Dios después de la muerte de Cristo,  hemos sido justificados en virtud de la obra de Jesús en la Cruz.  De manera que todos los que ofrecían sacrificios en el AT que ya eran temerosos de Dios, ya habían sido declarados justos como lo fue Abraham, pero en el momento de llevar sus ofrendas al tabernáculo lo hacían para restaurar la comunión con Dios por causa de sus pecados cometidos diariamente, no era para salvación, lo mismo que hacemos nosotros los cristianos hoy.

1 Jn. 1:7-2:2, dice que hoy, nosotros los cristianos cometemos pecados por estar en la carne y en este mundo, tales pecados nos separa de  Dios (Isa. 59:2), rompe la comunión con él, y para restaurarla necesitamos la confesión personal de nuestros pecados.  Cristo es nuestro Único y Suficiente Mediador,  quien no solo nos justificó eternamente sino que nos defiende y nos ayuda para mantenernos en íntima comunión con el Padre.

Así opera el amor de Dios en Cristo, véalo bajo la perspectiva del AT y NT o puede   verlo como la vida de una persona.   Dios ve nuestra vida desde la eternidad y en esa perspectiva nos vio, pecadores, perdonados y salvados para siempre.

 

Día 237

Heb. 10: 11-28

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Ahora que  Cristo no solo murió en la Cruz, sino que por resucitar al tercer día fue declarado Señor y Sumo Sacerdote, nuestra salvación eterna es segura.  “Estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros por el nuevo y mejor ministerio” (v.11).  Este ministerio de Jesús que superó al de Aarón lo obtuvo  a precio de su sangre, al ofrecerse como ofrenda perfecta, la única que podía satisfacer las demandas justas de Dios (Apo. 4,5), que al morir abrió el velo que dividía el templo, dejando la entrada libre hasta la presencia de Dios (Mt 27:51).  Con esa obra, “obtuvo eterna redención” (v.12), aseguró la eficacia de la redención que ofrece por su sangre (Ef. 1:12-13).  El valor de su sacrificio es la vida eterna que ofrece.   La palabra redención tiene tres matices con tres diferentes palabras que forman el significado completo de la palabra: agoraxo (comprar), exagoraxo (sacar), y lupron (dejar en libertad).  Este es el significado completo implicado en la frase “eterna redención”.

v. 13 todos los sacrificios ayudaban para apaciguar la ira de Dios al cubrir las faltas de los hombres, pero esto solo era un prototipo de lo que Jesús haría con su muerte en la cruz. Es por ello que según el v.14, el sacrificio de Jesús es suficiente para dar redención a toda la humanidad, sean estos circuncisos (judíos) o incircuncisos (gentiles). Las ceremoniales de los sacrificios antiguos solo purificaban los pecados de los incircuncisos, el sacrificio de Cristo perdona para siempre nuestras iniquidades (1 Jn. 1:7-2:1).

El pacto ahora es no solo una alianza sino un testamento (v.16-17). En este caso, el nuevo pacto es una disposición testamentaria. Cuando alguien hace un testamento, quien es el testador garantiza los beneficios que solo deben ser aceptados.  En este caso, Jesucristo es el testador y los que creen en él reciben los beneficios del nuevo pacto o lo que prescribe el testamento.  En la actualidad, ¿Cuándo un testado recibe los beneficios escritos por el testador en un determinado testamento?  Generalmente, es cuando el testador muere.  Una vez, Jesús el testador, muere en la Cruz, todos aquellos que creemos en él, recibimos los beneficios mencionados en el testamento o nuevo pacto (Je. 31:31-34).

La obra de Jesús es perfecta porque no solo perdona para siempre los pecados del hombre  sino que le da vida eterna. Así que, lo que impide al hombre tener salvación es su pecado que no puede perdonarlo nada, ni nadie,  solo Jesucristo.  Lo que impide al creyente estar en comunión con Dios es el pecado que lo aleja de Dios, y que para restaurarla necesita confesarlo delante de Dios por los méritos de Cristo.

Los pecados confesados en el AT eran solo cubiertos, y en virtud de la muerte de Cristo en la cruz, perdonados para siempre.  Los pecados confesados de todos los que creen en Jesús como su Salvador después de la muerte de Cristo hasta el día de hoy, pecados pasados, presentes y futuros son perdonados.

Lea Ef. 1:4, 5, él nos escogió antes de nuestro nacimiento, en la eternidad conoció toda nuestra vida, (lo que seríamos, los pecados que cometeríamos), y según Hechos 2:23, en ese momento del conocimiento y consejo anticipado de Dios, (en la eternidad) determinó salvarnos.  En ese momentos (en la eternidad), todos nuestros pecados eran futuros, pero al morir Cristo (año 33 d.C.), se aplicó el regalo de la salvación a todos los que Dios había determinado (en la eternidad) darla en el momento de creer en Jesús (Jn. 1:12, 3.16). Así que, todos los que creyeron en el AT (antes de que Jesús muriera), los que hemos creído (después de la muerte de Cristo hasta el día de hoy) y los que habrán de creer (hasta el último día de la humanidad), somos salvos por la fe en Jesús, y perdonados en virtud de esa obra porque él murió por todos nuestros pecados de todos los tiempos.   El pecado condena y mata (Ro. 6:23) y desde que nacemos somos pecadores (estamos condenados) (Ro. 3:23), y lo único que nos puede evitar de la muerte eterna es Jesús al morir, (Ro. 5:8, Jn. 3.16), pero es necesario creer en él sin sacrificios (obras) (Ef. 2:8-9), y al creer en él confesándolo con nuestra boca y creyéndolo en el corazón, la Biblia dice que somos justificados, declarados libres de culpa (Ro. 5:1), y adoptados como hijos de Dios (Jn. 1:11-12; Ef. 1:4-5; 1 Jn. 3.1-2, Col. 2:13).

En conclusión, los que creyeron en Dios en el AT y los que hemos creído en Dios después de la muerte de Cristo,  hemos sido justificados en virtud de la obra de Jesús en la Cruz.  De manera que todos los que ofrecían sacrificios en el AT que ya eran temerosos de Dios, ya habían sido declarados justos como lo fue Abraham, pero en el momento de llevar sus ofrendas al tabernáculo lo hacían para restaurar la comunión con Dios por causa de sus pecados cometidos diariamente, no era para salvación, lo mismo que hacemos nosotros los cristianos hoy.

1 Jn. 1:7-2:2, dice que hoy, nosotros los cristianos cometemos pecados por estar en la carne y en este mundo, tales pecados nos separa de  Dios (Isa. 59:2), rompe la comunión con él, y para restaurarla necesitamos la confesión personal de nuestros pecados.  Cristo es nuestro Único y Suficiente Mediador,  quien no solo nos justificó eternamente sino que nos defiende y nos ayuda para mantenernos en íntima comunión con el Padre.

Así opera el amor de Dios en Cristo, véalo bajo la perspectiva del AT y NT o puede   verlo como la vida de una persona.   Dios ve nuestra vida desde la eternidad y en esa perspectiva nos vio, pecadores, perdonados y salvados para siempre.

 

Día 236

He. 8:1-13

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

          Leamos el capítulo 8, de ser posible en tres versiones, NVI, VP, RV.  La idea es capturar el argumento y el significado que el autor desea dar.  ¿De qué está hablando este capítulo?  ¿Qué dice a cerca de lo que está hablando?  Está hablando de Jesús y dice que él es el mediador de un nuevo pacto.  En otras palabras, Jesús tiene un nuevo ministerio como sacerdote que supera al ministerio que hacían los sacerdotes del Antiguo Testamento.  ¿Por qué razón este ministerio supera al aarónico?   Por la calidad de pacto que hace en el cual él es mediador y por las promesas que éste contiene  que es explicado en Jeremías 31.

               ¿Cuál frase sirve de transición entre lo que venimos hablando en el capítulo 7 con lo que hablaremos en el capítulo 8?  ¿Cuál es el punto principal de lo que venimos diciendo?

El punto principal es el sumo sacerdote, Jesús, pero es principal por el lugar donde está, desde donde él desarrollará su próximo ministerio.   ¿Qué dijo  de Jesús el capítulo 7:22-28? Que al ofrecerse para morir y resucitar al tercer día, Dios le dio un nombre que es superior a todos, y ascendió al cielo para sentarse a la diestra del Padre para iniciar su ministerio sacerdotal, la de interceder, mediar entre el hombre y Dios (1 Ti. 2:5, 1 Jn. 2:1-2).

De eso viene hablando y el v. 1-3 lo resume.   Como Sumo Sacerdote es ministro del santuario celestial, no el terrenal, sino el tabernáculo que Dios levantó y no el hombre. ¿A qué tabernáculo se está refiriendo el escritor en el v. 2?   Es probable que se refiera a la esfera celestial como el lugar donde Jesús desarrolla su ministerio. También puede referirse a la esfera celestial-espiritual como el espacio donde Jesús realiza su ministerio de mediador, defensor y protector de los cristianos. Una tercera propuesta podría referirse a la esfera espiritual del nuevo ministerio de Jesús al convertir cada corazón de cada nuevo convertido en su templo, en su tabernáculo, en el lugar de su morada.   Si optamos por la última, ¿Cómo Jesús intercede ante el Padre estando en nuestro corazón o tabernáculo?    Es el enfoque espiritual y la omnipresencia de Jesús como Dios.

Todo sacerdote en el AT era constituido para ofrecer ofrendas y sacrificios, así que, Jesús como Sumo Sacerdote debía tener una ofrenda que presentar (v.3), ¿Cuál es la ofrenda que él presenta?  (10:12, 12:2), su obra en la cruz, su propia vida, y una sola vez fue suficiente y eficaz para lograr el propósito de toda ofrenda, perdonar, pues la sangre de Cristo tiene poder para perdonar el pecado del hombre para siempre.    Por el hecho de que él se ofreció, resucitó y ahora esta ministrando desde los cielos, ya no necesita presentar más ofrenda, como les tocaba a los sacerdotes que vivian en la tierra (v.4).

Las ofrendas y los sacrificios que presentaban los sacerdotes eran “figura” y “sombras” de las cosas celestiales, porque lo que Jesús hace es mucho mejor que lo que Moisés construyó en el desierto, lo que Aarón ofrecía en el tabernáculo (v.5-6).   El tabernáculo y el sistema de sacrificios iniciados por Aarón es una simple copia (9:23-24) y sombra del santuario celestial en el que ministra Jesús. Lo que hizo Moisés en el desierto fue un prototipo del templo por específicas instrucciones de Dios (8:5). ¿Por qué es mejor el ministerio de Jesús como sumo sacerdote?  Porque es mediador (8:6,9:15, 12:24) de un mejor pacto y  mejores promesas.

En cada pacto hay una promesa, y la promesa del pacto nuevo supera a las de los otros pactos por basarse en la persona y obra de Jesús.  Esto significa que el antiguo pacto es anulado, el hecho con Moisés basado en la ley, porque es incapaz de salvar al hombre y hacerlo perfecto.  Este pacto fue dado donde Dios reprende al pueblo de Israel por su pecado y hace un nuevo pacto que viene a ser como el remedio.   Esto puede ser ilustrado por (Ro. 3:23,6:23, Ef. 2:1,5).  Je. 31, da una predicción del pacto (v.8), una declaración que es  diferente al anterior (v.9), y por último una descripción de los logros que traerá el nuevo pacto (v.10-12).

Así que, el ministerio del nuevo sumo sacerdote es superior por el nuevo pacto que está respaldado por mejores promesas.  Este es el nuevo ministerio que comenzó Jesús desde el momento que Dios lo resucito y lo declaro como Señor de señores, gracias a Dios, Jesús es nuestro mediador, quien intercede por nosotros y garantiza nuestra vida eterna.  Alabe a Dios por esta gran verdad.

Tenemos al mejor sacerdote

Día 235

He. 7:11-19

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

                En la primera parte del capítulo se demostró la superioridad de Melquisedec como persona y en comparación a Abraham y Leví.   Esa superioridad era necesaria debido a que la ley en cierta forma fue anulada con la llegada de Jesús, pues con él, se da inicio a una nueva dispensación, la de la gracia (Ro.6:14), y por ende, el sistema legal y levítico fue reemplazado por algo mejor, [1] por un mejor sacerdocio.

¿Por qué este sacerdocio es mejor y supera al antiguo?   La pregunta más certera es la que el mismo pasaje dice, ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote que no fuera del orden de Aarón?   Si revisamos todo el pasaje, encontraremos 9 razones que justifican la necesidad y ponen en algo la superioridad del sacerdocio de Jesús sobre el antiguo de Aarón.

  • Porque cuando hay un cambio de sacerdocio hay cambio en la ley (v.12)

¿Por qué se tuvo que cambiar el sistema y las instrucciones del sacerdocio de Aarón con la llegada de uno nuevo y mejor?   A) Es porque el de Aarón no servía? B) ¿Es porque el de Aarón era imperfecto?  C) ¿Es porque ese cambio responde al sistema progresivo de la revelación de Dios?

¿En qué sentido la ley cambio?  Si ya no está en vigencia la ley, ¿cómo hemos de ver todo lo que hace referencia a la ley en el AT?   La ley puede verse por un lado como la dispensación de la ley, o sea, un período de tiempo en el cual Dios trata al hombre de una manera, tiempo que va desde la salida del puedo de Israel de Egipto hasta el nacimiento de Jesús quien da inicio a la dispensación de la gracia.   Por otro lado, puede verse como el conjunto de 623 leyes reveladas por Dios en el tiempo de Moisés que se convierten en el manual de reglamentos de vida, conducta y comportamiento de Israel.   Y en un tercer sentido, que considero que es un mal uso de la ley, es el que llegaron a dar los fariseos al considerar la ley como la única manera para llegar a ser salvos, un sentido legalista, un concepto hedonista o egoísta, humano, e imperfecto, que hoy podrimos llamar, la tradición de los hombres según lo dijo Jesús en Marcos 7, mismo concepto de la ICR cuando se refieren a la salvación del hombre.

  • Porque este sacerdote no pertenece a la tribu de Leví sino a la de Judá (v.13-14).

Todo judío sabía, por revelación directa de Dios, que ningún judío que no perteneciese a la tribu de Leví podría aspirar llegar a ser sacerdote.  ¿Cómo es eso que Jesús siendo de la tribu de Judá se convierte en Sumo Sacerdote que supera al sacerdocio de Aarón que para el pueblo de Israel había sido lo más supremo en asuntos relacionados con acercarse a Dios, perdón de pecados, estilo y vida espiritual.

Ya dijimos que responde a la revelación progresiva del plan de Dios para la humanidad. ¿No se contradice Dios pues él mismo dijo que nadie podía ser sacerdote si no pertenecía a la tribu de Levi (Éxodo 28,29:9) y específicamente a la familia de Aarón y ahora él mismo dice que levanta otro sacerdote de otra orden que es superior al de Aarón?    Cristo Jesús, que no era de la tribu de Leví, sino de la de Judá, y de la línea de David, no heredó su puesto por ser descendiente de Aarón, sino por nombramiento directo de Dios, como en el caso de Melquisedec. (Heb 5:10.) Cristo, además, posee la autoridad del Reino debido a ser descendiente de David, el heredero del Reino prometido en el pacto davídico. (2Sa 7:11-16.) De manera que Jesucristo ejerce las funciones combinadas de rey y sacerdote al igual que Melquisedec.

  • Porque este sacerdocio no muere o termina sino que es para siempre (v.16-17) (Sal. 110:4) Es una profecía.

 

  • Porque este trae una mejor esperanza, es fuerte y útil, perfecto y capaz de acercar al hombre a Dios (v.18-19).

 

¿En qué sentido era incapaz el sacerdocio aarónico de acercar al hombre a Dios si la idea de cada sacrificio era obtener el perdón de pecados por parte de Dios y una vez al año, Aarón entraba al mismo lugar donde estaba la presencia de Dios?    El sacerdote Aarón por ser pecador, humano lo hacía incapaz de ofrecer algo mayor, pues un día moriría, mientras que Jesús como sacerdote era indestructible. Jesús como sumo sacerdote no estaba sujeto la instrucción de la ley que decía que debía ser descendiente de la familia de Aarón, porque esta ley es humana, carnal no en el sentido que era mala, sino porque se relacionaba con personas mortales, que mueren, mientras que Melquisedec no muere, es para siempre.  Eso hacía a ese mandamiento de la ley que decía que un sacerdote debía ser de la tribu de Leví, de la familia de Aarón, por ser carnal, fue abolido, es débil, imperfecto, destructible, porque no es eterno.

Con el nuevo sacerdote, trajo nueva esperanza, una mejor esperanza para el hombre, porque quien es sacerdote es eterno, y lo que él ofrece es eterno.  No solo abolió ese mandamiento sino que él si puede acercar al hombre a Dios (1 Ti. 2:5; 1 Jn. 2:1-2).  Esto derrumba el tercer concepto errado sobre la ley, iniciado por los fariseos y promovido hasta el día de hoy por la ICR al decir que por los sacerdotes, el Papa, los santos, etc., y María se puede acercar a Dios.  Solo por medio de Jesucristo se puede llegar al Padre, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí” (Jn. 14:6).

  • Porque este sacerdocio es con juramento de Dios que asegura que no cambiará (v.20-21).

Los sacerdotes en la línea de Aarón, ellos llegaban a serlo por derecho genealógico y no por juramento, como lo es el caso de Jesús quien se convirtió como en el fiador y responsable de un nuevo pacto.   Su instalación fue diferente a la de Aarón, y es única y para siempre.

  • Porque este sacerdocio trae un nuevo pacto, no cambia, y es un pacto que asegura salvación eterna (v.22-25). “Puede salvar para siempre”

¿En qué consiste el nuevo pacto?  Ningún sacerdote podía estar en función eterna por su limitación mortal. Por tanto, no podía  salvar, solo en Jesús hay salvación eterna para todos los que se acercan a Dios por medio de él.  La salvación que él ofrece es completa, nos salvó, nos salva y nos salvará, todo es visto como una obra realizada en Cristo cuando una persona cree.  La garantía es que este sacerdote es para siempre Sumo Sacerdote.

  • Porque este sacerdote es santo, inocente, inmaculado, apartado del pecado y exaltado más allá de los cielos (v.26).

¿En qué sentido este sacerdote nos convenía?  Él es inocente, sin pecado, por lo cual no necesita ofrecer ofrenda por su pecado a diferencia de los sacerdotes según el orden de Aarón.  Es el sacerdote que necesitábamos, por su santidad y su capacidad salvífica.

  • Porque no necesita ofrecer más sacrificios sino que él mismo se ofreció como sacrificio por todos, una vez y para siempre (v.27).

No necesita ofrecer sacrificio por él mismo, ni ofrecer repetidos sacrificios por el pueblo, uno es suficiente para garantizar el perdón de pecados del mundo.

  • Porque Dios lo declaró Hijo Perfecto para siempre a Jesús el Sumo Sacerdote (v.28). (5:8-10).

Al conocer la superioridad de este nuevo Sumo Sacerdote, con carácter santo, capacidad salvífica, poder para completar su obra, todos podían acercarse a él confiadamente.  Él es nuestro Salvador, Rey y Sumo Sacerdote, garantía de vida eterna porque él es eterno.   Nos entiende, él es el sacerdote que necesitábamos.  Jesús es nuestro mejor Sacerdote para siempre.

           [1] Zane, Hodges, traducido por Bernardino Vásquez, El conocimiento bíblico, libro de Hebreos, T.4p.39.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 26 seguidores