Blog del Pastor Luis Gómez

La regla que no falla

Día 185

Gálatas 6

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Hay reglas de la naturaleza que se cumplen sin reparo alguno.  Por ejemplo, todo lo que sube baja.    Y en este capítulo encontramos otra regla,  según sea la siembra así es el fruto que se cosecha.   Esta puede entenderse en dos formas.  Primero, según sea la semilla que siembras de esa misma clase será el fruto.  Por ejemplo, si siembras una semilla de sandilla, la planta que nacerá será de sandilla y dará como fruto sandillas.    No parece difícil entender esta regla.  El texto dice, “todo lo que el hombre sembrare eso cosechara”.  Por el otro lado, está otra perspectiva  donde según  la cantidad que siembres así será la cantidad que cosecharas.   “Si siembras generosamente, generosamente cosecharas”.

Estas son reglas que no fallan, y Pablo busca que los hermanos de Galacia aprendan este principio de la siembre y de la cosecha. Mejor dicho, Pablo anhela que todos nosotros aprendamos este principio, uno que sembremos buenas cosas para cosechar buenas cosas, dos, que sembremos  buenas cosas en gran cantidad para cosechar buenas cosas en gran cantidad.  La decisión es de cada uno, pero lo ideal es que todos atendiéramos este llamado.  El mundo sería diferente, la sociedad sería diferente, el vecindario sería diferente, la iglesia sería diferente, la familia sería diferente, tú serias diferente.

En muy interesante y remunerable el aplicar este principio.   Es interesante porque todos los podemos hacer, desde el más pequeño hasta el más grande.  Es remunerable porque todos pueden reciben según lo que hayan hecho,  además, es fácil hacerlo porque en todo lugar, a toda hora, y con toda persona usted puede hacer estas buenas obras.  Es una regla, es principio y es una inversión que no falla.

¿Qué cosas podemos sembrar y en qué cantidades podemos hacerlo?   En el contexto de Gálatas, es una ofrenda para los hermanos de Jerusalén.  Pablo les invita a ser generosos pues al fin de cuenta, es una inversión en el cielo, pero pone una política, la ayuda debemos darlo siguiendo un orden de prioridad, primero a la familia de la fe, y luego a todos los demás.   Lo que podemos hacer en nuestra siembra para recibir el mismo fruto es honestidad, amistad, alegría, gozo, sinceridad, amor, respeto, lealtad, etc.   Dios quiere que de lo anterior demos en grandes cantidades.  Disposición para servir, ayudar, orar, cuidar, etc.   Podemos orar los unos por los otros, ofrecer ayuda, llamadas telefónicas, visitas, oraciones, regalar algunas cosas…etc.

Regale en este día una sonrisa, un abrazo,  una palabra de ánimo, un saludo cariñoso, una mirada de paz, un buen deseo.   Ayude a cruzar la calle a un anciano (a), ceda el asiento al que está de pie, levante la basura del piso, regrese la cartera que encontró.  Piense en que otras cosas buenas usted puede sembrar para luego ser remunerado con creces.    Esta regla no falla, por favor hágala suya para toda la vida.  Todo lo que siembras, y segun sea la siembra, asi sera la cosecha…

Dr. Luis Gomez

Salmo 127,128, Dt. 4

        Deseo mencionar dos cosas.  Primero, uno de los objetivos en el programa de predicación anual como Iglesia es promover los valores espirituales que contribuyan al mejoramiento de cada cristiano en su relación con Dios, consigo mismo, con su familia y con la sociedad. Segundo, sintiendo una pesada carga al ver como en este tiempo, los valores espirituales, morales y cívicos se están perdiendo, sustituyendo y/o eliminando; desde el año pasado comencé a investigar, analizar, enseñar, predicar y escribir referente a este tema frente a la influencia del postmodernismo infiltrado aun en las iglesias. Como resultado, en este momento está siendo  revisando el manuscrito de 215 páginas  del próximo libro, “al rescate de los valores” que de igual forma, pretenden desafiar o retar a todos, pastores, líderes e iglesias, escuelas y autoridades a trabajar en equipo para hacerle frente a todo esto, para formar familiar que agraden a Dios y dejen un buen legado a la próxima generación.   En mi corazón esta publicarlo y distribuirlo gratuitamente por lo menos a 500 pastores y líderes de Centro América, el doble de la donación que hicimos con el segundo libro.    En los tres libros que he escrito, lo que busco es mostrar los fundamentos para una familia que agrada a Dios.  La familia que agrada a Dios, teme, obedece y cumple su deber.

  1. El temor hacia Dios como prioridad (Sal. 128:1a)

Me encanta comenzar con Proverbios 1:7 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová”.  Sin embargo, de inmediato me siento obligado a buscar  referencias previas y posteriores a la idea del temor de Dios en la Biblia. El predicador Albert Martin dice que hay entre 150 y 175 referencias distintas y explícitas en cuanto al temor de Dios.

1.1. Unas pocas referencias en el AT

Ge. 31:42 ““Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham, y temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, ciertamente me hubieras enviado ahora con las manos vacías”.

Éxodo 18:21 dice: “Además, escogerás de entre todo el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres veraces que aborrezcan las ganancias deshonestas, y los pondrás sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez”.

Job 1:1 “Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto (Job 1:1). “Intachable y recto”. Y luego, tenemos el alma interna de esa vida: “temeroso de Dios”.

Job 28. “dice que la fuente de ese temor es Dios” luego Salomón en Ecle. 12:13 dice “el todo de una persona es “temer a Jehová”.

                 1.2. Referencias en El Nuevo Testamento.

Mateo 10:28 Jesús dice: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno”. Jesús vino a reforzar este valor y a enseñar que la gente ame, respete, reconozca y adore a Dios.  Ef.5:21 dice, “someteos unos a otros en el temor a Dios”.

                 1.3. Referencia a los Salmos  127,128:1,4)

Observe con cuidado (colocar los dos salmos 127,128 en la pantalla para ser leídos y comparados).   Encontramos los siguientes aspectos: 1) Solo con Jehová como fundamento se puede edificar una familia que agrade a Dios. 2) Solo cuando se teme a Jehová se puede ser feliz y bendecido. (Salmo 128:4b).  3) Solo cuando cada miembro de la familia teme a Dios, se apega a la palabra y cumple las funciones que le corresponde, entonces estarán dejando un legado inolvidable a la próxima generación.

¿Por qué se debe temer a Dios?   Por lo que él es para nosotros Dt. 4:6, 15, 24, 10,12) y por lo que él hará si no lo respetamos (Dt. 4:25-31).

¿Qué significa temer a Jehová?  Albert Martin dice que El temor de Dios es el alma de la piedad.  Sin ese temor, la piedad es solo religiosidad. El mismo escritor dice: “El temor del Señor es la parte principal del conocimiento”, no se está refiriendo al temor del terror y del pánico, sino al temor de la veneración, del sobrecogimiento y de la reverencia.[1] El temor de Dios es el reconocimiento de la persona y de la presencia misma del Dios santo por lo cual le adoramos y hacemos todo para congraciarnos con él y darlo a conocer por medio de nuestras vidas.

Significa en primer lugar, creerle.  Prov. 1:7 en otras versiones es traducido, “necio es el hombre que no reconoce a Dios”.  Segundo lugar, obedecerle.   Ge. 12:3 comparado con Hebreos 11:7-19 dice que Abraham fue considerado hijo de Dios, porque obedeció al hacer todo lo que Dios le mandó hacer, porque creyó en Dios y su palabra.   Por último, darlo a conocer todos los días a quienes no lo han aceptado y reconocido como su Dios.  A Josué le dice “solamente esfuérzate y se valiente, no te aparte a ningún lado, solo obedece”, y de esta manera fue reconocido como el Dios de Israel.   Esto último significa honrarlo, adorarlo, amarlo y celebrarlo en santidad, fidelidad, compromiso y entrega.

             Resumen: Solo la familia que ha hecho a Jesús como el Señor de sus vidas, y del hogar es la que agrada a Dios.  No es suficiente con ser buena gente, piadosos, religiosos; es necesario tener una relación personal con Dios a través de Jesucristo.

  1. La obediencia a la Biblia en prioridad (Salmo 128:1b)

2.1. Significa conocerla y creerla  (Salmo 128:1b) (1 Pe. 2:1-2)

El ABC de la vida cristiana en cuanto a la Biblia está en el Salmo 119, debe abrir el corazón para recibirla (v.1-8), beberla para crecer en la fe (v.9-16) y creerla para obedecerla (v.17-24). En el año 2010 escribí tres folletos para los grupos de crecimiento titulados, “Conozcamos a Dios a través de la Biblia”.  La meta era estudiar toda la Biblia destacando un atributo de Dios por cada libro.    Con los primeros tres manuales estudiamos los 39 libros del AT.  El propósito de esta serie era que cada miembro de cada grupo evaluara a la luz de la Biblia sobre la importancia de que cada cristiano alcance un conocimiento suficiente acerca de Dios y que como resultado tenga firmeza, estabilidad, y madurez espiritual para ser dirigido por el Espíritu Santo y  Dios cumpla su voluntad en cada hijo.

El año pasado,  desarrollé una serie de estudios titulados: El estilo de vida del cristiano, o paradigmas de comportamiento de la iglesia: vidas apegada a la Palabra de Dios, vidas sometidas al control del Espíritu Santo, vidas saturadas del amor de Dios, y vidas comprometidas a la misión de Jesús. Vivir apegados a la Biblia es la solución a la realidad de decadencia de esta sociedad en que vivimos, donde la iglesia misma ha perdido de vista el propósito de su existencia, y urge un regreso sincero a la Palabra de Dios como prioridad.

                Los cristianos del primer siglo tenían en sus vidas un lugar predilecto para las Escrituras, daban a las Escrituras un valor moral, espiritual y educacional para sus vidas, lo más importante, habían tomado la decisión de regirse o someterse a ella en todo.

Juan escribió: “Escudriñad las Escrituras porque en ella os parece que tenéis la vida eterna” (Jn.5:39). “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia a fin de que el siervo de Dios este enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Ti. 3:16-17).  “Una cosa he prometido a Jehová, ésta buscaré, que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su Templo” (Sal. 27:4).  Es por ello que San Pedro dice:              “Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada” (1 Pe. 2:1-3).

El reto entonces es, no solo conocer a Dios por  medio de la Biblia sino obedecerlo por medio de una relación estrecha.   Un cristiano, un matrimonio, y una familia consagrada y esforzada no solo por conocer a Dios sino por obedecerlo se rigen por lo que la Biblia dice, cumple  su rol ante la sociedad lo cual resulta en iglesias saludables e influyentes.

2.2.  Implica acatarla y someter la vida a la Biblia (Sal. 128:4b, Pro. 3:1-9)        

                  Deut. 4:1,2,6,9,13,14,15,23  tienen un llamado urgente a atenderla, oírla, acatarla y obedecerla, y el v.1,6,8 da la razón para obedecerla. ¿Dónde guardarla? V. 6 en la mente, memoria, v.9, 15, 6:5 en el corazón, Prov. 3 atarla en el cuello, Jos. 1:9 que no se aparte de la boca.

                     La iglesia primitiva escuchaba, acataba y enseñaba la Palabra de Dios (Hch.2:41-42, 4:4, 13,19-20,29-32, 5:42).- El que creía en Jesús, de inmediato transmitía a otro su experiencia (Hech.11:19-23, 18:5).  Es lo que hizo Saulo, el endemoniado gadareno, la mujer samaritana, y   la iglesia que no dejaba de predicar (Hch. 13:5, 7,12) y defender lo que creían, porque estaban seguros que era la verdad (Hech.18:4,28).   Estaban dispuestos no solo a sufrir sino hasta morir antes que negar su fe (Hch. 14:19-23).

El resultado de vivir la fe en Dios es la obediencia total.- A Dios se obedece porque se cree (He. 11:1).  Por ejemplo, Abraham obedeció sin pedir detalles y explicación, porque le creyó a Dios.  Someter la vida a la Palabra es obedecer  incondicionalmente aun cuando  no lo entendemos. Es caminar en fidelidad aun cuando se tenga dificultad y  es vivir creyendo que lo que Dios dejó escrito en su Palabra es su perfecta voluntad (Sal. 128:1b, 4b- Pro. 3:1-9).  “Bienaventurado el hombre que anda (vive) en sus caminos con  temor a Dios”.  Lo que Dios desea es que cada uno acate lo que la Biblia ordena y la obedezca incondicionalmente.

             Incluye cumplir  las funciones por naturaleza corresponden (Sal. 127,128).- El padre trabaja, provee, guía para criar a sus hijos en el temor de Dios (Sal. 127, 128:2). La madre cría (da a luz, amamanta), cuida, protege y vela en temor a Dios (Sal. 128:3). Todo hijo de Dios, por naturaleza debe cumplir su función dentro del Cuerpo (Ef. 4:16), como esposo y padre debe amar, proveer, educar, guiar y representar a Dios en el hogar.  Como esposa y madre debe amar, respetar, obedecer, co administrar, guiar a los hijos y representar a Dios. Como hijos e hijas, hermanos y hermanas; amar a Dios, a los padres, obedecer y representar a Dios en todo lugar.

             Aplicación: El llamado que se hace a los cristianos es a volvernos a la Palabra en este tiempo donde se  está cumpliendo Efesios 4:14, y 2 Timoteo 4:3-4.

Conclusión

            Solo cuando cada miembro de la familia teme a Dios, se apega a la palabra y cumple las funciones que le corresponde, entonces estarán dejando un legado inolvidable a la próxima generación.  Mamás, papás, hijos, hermanos; el mejor legado, la mejor herencia, lo mejor de lo mejor que podemos hacer en beneficio de la próxima generación es vivir bajo el temor de Dios y en obediencia a la Palabra.

Insisto,  el reto hoy es, no solo conocer a Dios por  medio de la Biblia sino obedecerlo por medio de una relación estrecha. Solo hay dos maneras para conocer a Dios, a través de Jesucristo y la Biblia, solo hay dos formas para agradar a Dios, creer en Jesucristo y obedecerlo.

              [1] Albert Martin, El temor de Dios II, definición de temor, Iglesia Bautista de North Bergen, http://www.ibrnj.org/el-temor-de-dios-iidefinicion-del-temor-de-dios/

Dr. Luis Gómez Chávez

La Biblia dice: “Bienaventurados los que por mi causa son vituperados”.   El ejemplo de sufrimiento es Jesús, otro ejemplo es el apóstol Pablo. Sufrir por Cristo no solo es bueno sino que vale la pena.  Claro, hay casos en la Biblia de personas que sufrieron mucho sin saber porque sufrían, con todo, estuvieron dispuestos a sufrir por lealtad a Dios, sin saber que tal decisión vale la pena.  Uno de ellos es Job, él solo fue tomado como ejemplo, pero sufrió siendo él inocente, pero al final, Dios lo recompensa en grande, valió la pena.

Jesús mismo dijo, si alguno quiere venir en pos de mí, o  si desea ser un discípulo suyo, solo tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz, y finalmente seguirle.  Seguir a Jesús como un discípulo no es fácil, se requiere un precio alto que pagar y esa es la razón por la cual el mayor porcentaje de los cristianos no toman ese reto, el de comprometerse a dejar de ser cristianos para convertirse en  discípulos.   Sin embargo, de algo debemos estar seguros, que Jesús nos está llamando todos los días a dejar de ser cristianos para convertirnos en sus seguidores sabedores de que esto traerá sufrimiento, pero es un sufrimiento que vale la pena, es bueno.

En la actualidad  gran cantidad de personas sufren solo por sufrir, porque si no tienen a Cristo en su corazón, de nada les sirve sufrir.  Están los masoquistas, están los epicúreos, los estoicos, los monásticos, los que se mutilan el cuerpo, todos los movimientos que se sacrifican por ganar algo después de esta vida, pero sin tomar en cuenta a Cristo.   Por ejemplo todos los que hasta pagan por cargar en los días de Semana Santa, quienes con dolor caminan de rodillas grandes distancias porque así se les ha dicho. Eso es sufrir por nada. Por otro lado, un mayor porcentaje de los cristianos sufren pero no es por Cristo sino por su pecado,  su carnalidad,  por sus malas decisiones o por su mal comportamiento  al estar interesado en sus propias cosas y no en las del Cristo. Por ejemplo, si alguno sufre por las malas decisiones al endeudarse sin mucho pensamiento. Sufre el dolor de la enfermedad porque ha vivido en constante desobediencia a Dios.

Es por ello que, sufrir por Cristo es lo mejor y  tiene mucho valor.  Esta es la filosofía de Pablo, “porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”  “No que lo haya alcanzado ya, sino que prosigo hacia la meta, para alcanzar aquello por lo cual fui asido por Cristo, pero olvidando lo que queda atrás, despojándome de todo lo malo, y perfilado en la meta aunque me toque morir, pero ese es mi mayor placer.    Cuando uno lee 2 Corintios 11, vemos que a pesar de todo el sufrimiento que vivió, el rostro y la actitud de Pablo siempre fue de contentamiento, porque sabía que no hay mejor sufrimiento que el que se vive para agradar a Dios.

El triunfo del cristiano solo es alcanzado cuando el nombre de Cristo es engrandecido cuando estamos en plena prueba, dolor o sufrimiento. El sufrimiento nos revela que Jesús es el Dios poderoso y soberano quien no solo está sobre el mal, los problemas, y el sufrimiento pero que tiene todo el poder para controlarlo. El sufrimiento en las manos de Dios es instrumento de gracias que hace progresar el evangelio.  Es por ello que, debemos dar gracias a Dios por permitirnos sufrir por Cristo, porque esto no solo es bueno, sino que vale la pena, hay razón para sufrir.

 

Día 184

Gálatas 5

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Entre la palabra libres y libertinaje hay una gran diferencia.    Para entender mejor, es necesario mencionar la diferencia.   La libertad del cristiano de la cual habla el apóstol no es una libertad absoluta porque estamos sometidos a un régimen bíblico con reglas, normas, patrones, disciplinas, etc.  Esta libertad de la que se nos habla en Gálatas 5 es que ya somos libres de la muerte, del pecado y de la ley.   En otras palabras, el pecado ya no nos puede condenar a la muerte eterna, y la ley aunque nos señale el pecado que hacemos, éste ya no nos condena, porque Jesús con su muerte nos ha hecho libres de culpa, de la muerte y del dominio del pecado.

Quiere decir entonces que en el momento que creímos en Jesús, él nos liberto, y ahora podemos vivir tranquilos, en plena libertad espiritual, que es una libertad supeditada a la Biblia, al control del Espíritu, a las exigencias del amor de Dios y al compromiso de vivir para cumplir la misión de Jesús.    En otras palabras, somos libres de la muerte, pero no somos libres para vivir como se nos da la gana, porque en el momento que tomamos la decisión de vivir como nosotros queramos y no conforme al deseo de Dios, no solo violamos los principios de libertad, sino que hacemos mal uso de nuestra libertad, y eso se llama libertinaje.

Somos libres con derechos de libre albedrío, solo que ese estilo de vida siempre debe estar enmarcado en las dimensiones de la libertad cristiana, siendo que ya somos libres en Cristo.  Ningún libre en Cristo, un hijo de Dios tiene libertad para hacer y deshacer lo que se le antoje con su vida, pues la vida no le pertenece en primer lugar, y además, su libertad no es absoluta, porque Jesús es su nuevo amo.    Lo maravilloso es que la libertad que Dios nos da es suficiente para vivir feliz y en pleno contentamiento.    Es el descontento lo que nos lleva al libertinaje, descontento que surge de un corazón carnal y no espiritual.

Esa es la exhortación que Pablo hace a los hermanos de Gálatas, que no usen la libertad como pretexto para vivir en la carne, sino que deben aprovecharla para servir  a los demás pero en amor.    Nuestra libertad en Cristo ahora nos abre las puertas para ayudar, servir, beneficiar y bendecir a los demás, al ser impulsado por el amor.    El libertinaje es hedonista, piensa en satisfacer los deseos de la carne, mientras que la libertad en Cristo es amor, piensa en los demás, busca como ayudar a los demás, está pendiente de conducirse bajo los parámetros o paradigmas del nuevo estilo de vida.

El que vive en la libertad que da el Espíritu, se apega a la Palabra de Dios, se somete a la guía del Espíritu Santo, se comporta bajo las dimensiones del amor de Dios y vive comprometido con la misión de Jesús, dar a conocer a Dios.   Quien vive bajo el marco de estos cuatro paradigmas del nuevo estilo de vida, ha entendido en qué consiste la libertad del Espíritu.   ¿Vive como libre en Cristo o en libertinaje de la carne?

Día 183

Gálatas 4

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

En toda mi vida he visto personas cambiar, algunas para bien y otras para mal, pero hay cambios que no solo nos sorprenden a nosotros  sino también a Dios.   Los cambios en una persona los hace Dios, pero hay cambios que  hacen las personas que nos sorprenden.    Los cambios que Dios hace son para el bien de la persona, pero los cambios que hace la persona cuando son para complacer a sí misma, al fin de cuentas, no le sirve de nada porque los cambios no son para bien.  Los cambios que Dios hace ayudan para ser mejores personas, pero los cambios que una persona hace para complacerse a sí misma y no para agradar a Dios, cada día la va haciendo una peor persona porque la van alejando de Dios.

Recuerdo al joven Mario de Santa Ana, joven activo en una iglesia, sirviendo a Dios con todo lo que podía.   Este chico viajo a Estados Unidos junto con su familia.  Años después, hizo un cambio en su vida que nos sorprendió a todos los que lo conocíamos, se volvió Testigo de Jehová y dijo, “hoy he encontrado la verdad, por más de 10 años estuve engañado en la iglesia evangélica”.  Se sabe de personas, hombres y mujeres que viven sus vidas como los demás, pero de pronto deciden cambiar su identidad, hombres quieren parecer mujeres, y mujeres quieren parecer hombres, porque a la verdad, por muchos cambios que se haga un hombre para parecer una mujer, sigue siendo un hombre por naturaleza y decisión del Creador.   Estos cambios no solo son señales de rebeldía, de baja estima, sino el fruto de un corazón pecaminoso (Ro. 1:26-28).

Pero también recuerdo a don Felix Jacinto, quien fue encontrado en la cuneta de una calle, mal oliente, sucio, acompañado de moscas, entre las aguas sucias que corren en las cunetas o banquetas,  más que dormido, controlado, manipulado por el  licor ingerido, alguien por quien nadie daba un solo centavo.   Cuando Dios hace un cambio, todos nos sorprendemos, porque el cambio que hace es para bien y para mejorar.   El instrumento que uso Dios fue a Don Sotero Renderos, quien alcanzó a ver la escoria de la sociedad,  la pureza de la creación de Dios, allí estaba una creación de Dios, una persona con derechos de vivir como los demás.  Así que, lo levantó de la cuneta, sin pensar en lo que la gente dijera, lo llevó a su casa, sin pensar en lo que su esposa diría, lo bañó, lo alimentó, seguro de lo que Dios ya había dicho, este es uno de mis hijos, hoy es el tiempo del cambio.     Han pasado más de 20 años que don Felix ha vivido como un siervo fiel a Dios, ha servido en todos los cargos de la Iglesia, diacono, anciano, y en otros ministerios, el cambio que Dios hizo en su vida es eterno (2 Co. 5:17).

También hay cambios que no solo nos sorprenden a nosotros, sino que también al apóstol Pablo. Es casi como lo dice el escritor de Hebreos, ¿cómo es eso que personas habiendo escuchado el evangelio, habiéndolo entendido y habiéndolo recibido, de pronto decidan renunciar a la fe, y volver a los caminos de antes, y escojan seguir siendo esclavos del pecado, del mundo y de la carne?  Eso es lo que no solo nos sorprende a nosotros sino que entristece a Dios, al ver que en muchas iglesias del mundo,  diariamente cristianos están dejando que su fe se enfríe, que la inasistencia a los cultos sea algo normal, que el vocabulario y las amistades con el mundo sea algo cotidiano, y que de pronto cometen pecados sin sentir remordimiento por la manera como ofenden a Dios, al evangelio, a las iglesias, y a sus propias vidas.

San Pablo está sumamente sorprendido por la rapidez con que cambiamos los cristianos. En Ga. 4:8-20 les dice que habiendo conocido a Dios, y que él los conoció, se hayan vuelto a los débiles y pobres rudimentos para vivir esclavizados a ellos (v.9).   Un ejemplo de acomodarse al sistema del mundo, a estar de acuerdo a la moda, a seguir la costumbre del mundo lo vemos en el (v.10).  Es tan grande la tristeza, sorpresa, y decepción de Pablo por el cambio que han tenido los cristianos en Galacia que Pablo dice que es probable que haya trabajado en vano con ellos (v.11).  ¿No da tristeza ver esto, que cristianos en quienes se invierte tiempo, estudio, esfuerzo, oración, pensamientos, de pronto, solo por así, deciden alejarse de la fe, peligrando acomodarse al mundo y hacer lo que el mundo hace?

La sorpresa continua en Pablo quien reconoce con satisfacción la manera en que lo recibieron al principio a pesar de que estaba enfermo de los ojos (v.13) pero lo recibieron tan bien, como que si fuera un ángel (v.14).    Es tanta la satisfacción y la felicitación porque estas personas amaban tanto a Pablo que estaban dispuestos a hacer todo por amor a Pablo (v.15). Sin embargo, por decirles la verdad, por señalarles el error, por llamarles la atención, por impedir que sigan en ese mismo estilo de vida, por prohibirles seguir cometiendo los mismos pecados, hoy se han vuelto enemigos de Pablo (v.16).   Observe las palabras de Pablo que confirma lo sorprendido que esta por el cambio que han tenido los hermanos de Gálatas, en el v.20 “pues estoy perplejo en cuanto a vosotros”.

¿Por qué nosotros los seres humanos cambiamos con tanta facilidad?  Bueno, para hacer lo malo o lo incorrecto cambiamos con facilidad, pero para hacer lo bueno, lo correcto, para obedecer la Palabra, para someternos al Espíritu, para vivir saturados del amor de Dios, y para comprometernos con la misión de Jesús nos cuesta hacer un cambio, casi no nos gusta comprometernos, muy poco nos queremos sacrificar.   El cristiano no debe cambiar su fe, sus convicciones, su relación con Dios, su conducta cristiana, su fidelidad al evangelio, su dependencia en Dios, su contentamiento en la vida cristiana, su forma de pensar, sentir y actuar.   Sea lo que pase en su vida, en la iglesia, en el trabajo, en la familia, sea lo que le hagan, sea lo que sea, usted no debe cambiar y alejarse de Dios, retirarse de la comunión con los hermanos, renegar a la fe que le da vida eterna, a renunciar al comportamiento cristiano, a vivir de acuerdo a las reglas y normas de la fe cristiana.

Usted no debe cambiar, pues Dios ya lo cambio, y le dio vida eterna por gracia.   Cambia para bien y no para mal, todo cambio que no agrada a Dios es para mal aunque parezca para bien.  Todo lo que te aleja de Dios aunque parezca sano, bueno, sin peligro y beneficioso, sigue siendo malo.  No todo cambio que parece bueno está de acuerdo con el deseo de Dios, así que, cambia para bien, cambia para agradar a Dios.

¿Hay algún cambio para bien que necesitas hacer hoy?

Dr. Luis Gomez Chavez.

¿Hasta dónde llegará la rebeldía de esta sociedad, sin valores y sin respeto de Dios? ¿Hasta dónde llegará la tolerancia de las autoridades que prefieren congraciarse con el pecado, con la inmoralidad, con el libertinaje, con las minorías de la sociedad, y con la tolerancia mal usada antes que obedecer a Dios y promover valores que perduren y que ayuden a las nuevas generaciones? ¿Hasta dónde Dios permitirá que el hombre decida por su vida, se salga con la suya, que haga lo que le venga en gana y las autoridades responsables de la moral, se dejen llevar por la presión de las minorías y por su propia decisión o intereses en vez de obedecer a Dios y su Palabra? Tanta es la tolerancia hoy que no solo hay matrimonios de personas del mismo sexo sino que ya hay matrimonios entre animales, me imagino que también hay divorcios.

¿Qué pasará con el futuro de los niños que son criados por dos hombres o por dos mujeres donde no se distingue sus roles, ni los sexos? ¿Qué pasará en el futuro con la ropa, la comida, los restaurantes, los servicios sanitarios, los buses públicos, los parques, las iglesias con esta sociedad de cultura sodomita? ¿Acaso Satanás se detendrá en su afán de plagar toda la tierra con el pecado? ¿Acaso se saciará el hombre de pecar y hacer que la gente vea bien aquello que es malo delante de Dios?

¿Por qué no seguir las instrucciones que el perfecto Dios estableció desde un principio? ¿Por qué el hombre o la mujer no está conforme y satisfecho con lo que Dios les ha dado, por la manera perfecta que los creó, por lo que son, lo que tienen y lo que hacen, sino que cada día muestran inconformidad, descontento y rebeldía? ¿No es esto un espíritu carnal, control del ego y señal de rebeldía lo cual no viene de Dios sino del hombre mismo y del príncipe de este mundo, Satanás que solo busca oponerse a Dios en todo? Una de las razones es porque no se ha entendido a la luz de la Biblia el significado del matrimonio, su valor, su aportación y su beneficio no solo al desarrollo de la sociedad sino al de las personas mismas. Otra razón es el abandono de las instrucciones originales del Arquitecto en cuanto a la estructura del matrimonio y de la familia. El no tomar en cuenta a Dios, el no seguir las instrucciones de la Biblia, y el no pensar en los demás, sino solo en los intereses narcisistas, esto es lo que está llevando a la sociedad actual al caos irremediable y consecuentemente al castigo de parte de Dios.

Un regreso a Dios, a la Biblia y a las instrucciones del diseño original es lo único que puede detener la avalancha de la influencia postmoderna y la maquinaria satánica en contra de todo lo que Dios perfectamente ha establecido. Esto requiere que los seminarios, denominaciones, iglesias y pastores hagamos un convenio, un pacto delante de Dios sellado con el compromiso de estudiar, obedecer, practicar y enseñar todo el consejo de Dios en la Biblia y exigir obediencia, lealtad y fidelidad de cada cristiano ante Dios, ante la Biblia, ante el evangelio, ante la fe, ante la misión, y ante la iglesia misma.

 

Preguntas de discusión (Levanta la voz, tú que eres hijo de Dios)

1. ¿Por qué crees que el ser humano se ha apartado de las instrucciones originales del matrimonio?

2. ¿Quiénes son los más responsables de la desintegración familiar y del caos sobre el concepto del matrimonio y la familia?

3. ¿Qué papel debe jugar la Iglesia ante la posición liberal acerca del matrimonio?

4. ¿Qué pasos concretos se han de dar para restaurar la práctica del matrimonio al estilo de Dios?

5. ¿Qué posición deben tomar los pastores ante la petición de dos hombres o dos mujeres que solicitan que los unan en matrimonio?

6. ¿Cuál debe ser la posición de las instituciones bíblicas y teológicas ante esta influencia postmoderna que promueve la libertad para la práctica del matrimonio del mismo sexo?

7. ¿Qué se debe hacer con aquellos pastores que deciden apoyar a los homosexuales brindándoles la oportunidad de casarse y vivir con normalidad como los matrimonios tradicionales al estilo de Dios?

Dr. Luis Gómez Chávez

La Biblia dice que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, varón y hembra los creó (Ge.1:27; Mt. 19:4). Son dos sexos los que creó Dios no tres y esa dualidad de sexo es lo que necesita la humanidad para estar completa. La sociedad no necesita de un tercer sexo, solo dos hizo Dios, él es perfecto, esto es lo que se necesitaba para que la sociedad funcione bien (Ge. 2:2-3). Dios los creó por separado, primero hizo al hombre (Ge. 1:26-28), luego hizo a la mujer de uno de los costados del hombre (Ge.2:18, 20-23). Satanás, y el hombre natural, con la intención de entorpecer el plan de Dios sobre el matrimonio al estilo de Dios, entre dos personas de los únicos dos géneros opuestos, masculino y femenino, están usando las mentes de profesionales y científicos al anunciar en Alemania que oficializan bebés con un género indefinido. Literalmente BBC Mundo publica:

En Alemania los padres podrán desde ahora dejar sin marcar el espacio de “sexo” en los certificados de nacimiento de sus hijos, después de que el gobierno alemán creará una nueva categoría denominada “sexo indeterminado”. Desde este viernes, esta iniciativa convierte al país europeo, en el primero que les permite a los bebés con características de ambos sexos ser registrados sin un género definido.

En algunas escuelas de Los Estados Unidos consideran el tercer sexo de manera oficial. Hay en lugares públicos y centros comerciales un tercer baño, que no es para hombres ni para mujeres, sino para quienes renuncian a su sexo biológico, de nacimiento, el que Dios les Dios. Tal decisión e inclinación, por muy razonable que sea, continua siendo la decisión rebelde del ser humano, que solo busca saciar sus instintos de la carne, y obedecer al príncipe de este mundo, en vez de acogerse de la protección de Dios y obedecer las directrices soberanas divinas para su vida.

Toda pareja antes de unir sus vidas en matrimonio para siempre, debe estar seguros de lo que significa e implica. Ambos, el hombre y la mujer son diferentes, pero con la capacidad de vivir unidos. Dios hizo al hombre muy diferente a la mujer en todo sentido: emocional, intelectual, espiritual, física y social, pero ambos guardan la estampa de que han sido creados por el mismo Dios, porque mantienen la imagen de Dios, su Creador. Esto es lo interesante que en el matrimonio, las dos dimensiones: masculina y femenina, se unifican, se funden y se complementan produciendo así una relación bella, satisfactoria y completa de la imagen de Dios, el Creador del matrimonio. ¿Dónde cabe el tercer género? ¿Qué es lo que le permite al médico determinar el sexo o género de un bebe cuando este aun esta en el vientre de su madre? ¿Dónde en la Biblia hay tan solo un pasaje donde sustente la existencia de un tercer género?

A ambos les dijo, “Fructificad, multiplicaos, llenad, sojuzgadla y señoread” (procrear y administrar) tarea que solo se puede hacer entre dos personas de sexo opuesto. Dios responsabiliza al hombre de tener dominio sobre la tierra como representante suyo y para lograrlo se necesita la participación de ambos. La ecuación divina 1+1=1 es diferente a la matemática normal de 1+1=2. El triunfo del matrimonio está en vivir fielmente esa unidad y en la matemática de Dios para cumplir la tarea de cuidar la tierra para honra y gloria de Dios. El gran error de muchos matrimonios que han terminado en el fracaso del matrimonio es por falta de amor a Dios y obediencia a los lineamientos y la práctica del amor, respeto y lealtad. El error aquellos hombres o mujeres con el sexo médica y legalmente identificado desde su nacimiento pero que luego deciden renunciar a su sexo biológico para experimentar una inclinación pecaminosa de la carne es por falta del temor de Dios y sometimiento a la voluntad de Dios.

Primero, Dios escoge a quienes se unirán en matrimonio para que se complementen. Dijo: “no es bueno que el hombre esté solo, le hare ayuda idónea.” El v.20 “más para Adán no se halló ayuda idónea para él” “Más Jehová tomó una de las costillas de Adán, mientras éste dormía y cerró la carne en su lugar” “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre”. Aquí es necesario considerar los pasos concretos para un matrimonio ideal según el deseo de Dios. Antes de proseguir, debo recordar una verdad que ha de ser tomada con mucha seriedad. El matrimonio mucha veces ha fallado no porque la institución del matrimonio falle, sino porque el hombre y la mujer que se unen en matrimonio no definen el propósito para el cual se unen en matrimonio, no es para ser felices, sino para honrar y glorificar el creador del matrimonio, a quien les unió en matrimonio, a Dios. Cuando la pareja teme y respeta a Dios en prioridad, el matrimonio vivirá en plena satisfacción, y la felicidad vendrá como añadidura.

Segundo, Dios aprueba, celebra y bendice la unión del hombre y la mujer que se casan (Gé. 2:24) (Mt. 19:5-6). Dios une a estas dos personas en una y el concepto de dos personas en el matrimonio desaparece porque ambos se funden en una sola carne. Quienes se casan forman una unidad inseparable delante de Dios, ante las leyes, ante la sociedad y ante la iglesia. El gran error postmoderno sobre el matrimonio es que se casan para probar o experimentar, se casan con reglas pre elaboradas o pactadas, lo hacen sin conocerse a profundidad, sin el amor verdadero a Dios, y sin darle importancia que el matrimonio es para siempre, y que nada pondrá en juego ese pacto.

Tercero, Dios delega responsabilidad al matrimonio y este existe para cumplirla. (Gé.2:24). El dejar a los padres y unirse a otra persona expresa una dimensión pública conocida como la ceremonia civil y religiosa. El ser una sola carne expresa una dimensión privada conocida como la relación íntima entre los que se casan que inicia en la primera noche de luna de miel. Las tres frases describen la naturaleza unitiva del matrimonio, porque hay una unión física, emocional, intelectual y espiritual. “No serán ya más dos, sino una sola carne para siempre”.

Hay un elemento a destacar acá en cuanto al momento de tener relación sexual. Primero: dejar a los padres, luego unirse en matrimonio civil y religioso y por último se da la luna de miel “en una sola carne”. Tener relación sexual antes del matrimonio es pecado de fornicación y tener relación sexual fuera del matrimonio es pecado de adulterio. Tener relaciones íntimas entre el mismo sexo es abominación a Dios. Los tres hechos desagradan a Dios, van en contra del plan original de Dios y distorsionan el concepto del matrimonio. Todo esto es lo que rechaza los que promueven la filosofía postmoderna de la unión libre, probatoria, sin compromisos, sin documentos, sin reglas y en libertinaje del mismo sexo.

Dios no se equivocó, él es perfecto, y cuando instituyó el matrimonio, sabía que era la mejor alternativa para la sociedad humana. El Dios Santo desde que pensó en la humanidad planeó bien las cosas, y primero hizo el matrimonio como la institución más sagrada que daría a la familia y a la sociedad identidad, estilo, forma, orden, contentamiento, sentido, y propósito. Unido al matrimonio, Dios especificó las instrucciones para su desenvolvimiento, su desarrollo y su comportamiento. La clave de todo está en la obediencia del matrimonio a Dios al seguir fielmente las instrucciones originales de su Creador. También, sabedores que el matrimonio se forma de dos personas, un hombre y una mujer, cada uno debe seguir las instrucciones de comportamiento el uno hacia el otro, y el poder que los une es el amor, la obediencia, respeto y el temor a Dios.

Cualquier otro invento del hombre que pretenda sustituir al matrimonio, o algo que intente reemplazar, igualar, ignorar, cambiar, modificar, o desfigurar la estructura original, divina y bíblica del matrimonio, si no es una relación entre un hombre y una mujer bajo el marco del santo matrimonio instituido por Dios, y oficiado por un agente legalmente reconocido, es solo una expresión de rebeldía. Cualquier otro invento humano es solo un proyecto de la carne que no tiene que ver con los derechos legítimos como seres humanos, sino con una expresión de rebeldía impuesta contra las instrucciones originales del Creador, quien es perfecto, que jamás pudo equivocarse al dejar el matrimonio como la manera más perfecta para que el hombre y la mujer fueran plenamente felices y realizados.

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