Blog del Pastor Luis Gómez

Día 215

2 Ti. 3

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

 

Varios escritores de la Biblia anunciaron que en los postreros días, los cuales son nuestros días, no solo se amontonaran engañadores, sino que la maldad se incrementara.  El Dr. Bill Bright escribió en el año 1996, unos años antes de morir, que Estados Unidos estaba experimentando una erosión de valores morales sin precedencia que si no se hacía algo por ello, la decadencia espiritual llevaría al país a un colapso total.   Esa es una gran verdad, Estados Unidos, la gran potencia del mundo, admirada por muchos, está viviendo tiempos peligros, libertinos y esto que pasa acá, repercute  en muchos otros países del mundo que dependen en cierta forma de esta nación.     El Dr. Billy Graham, en este año 2012 escribió que la maldad de esta gran nación está alcanzando niveles sin precedencia al punto que lo compara con la maldad de Sodoma y Gomorra donde Dios tuvo que destruirlas para detener el pecado.

Este es el tiempo que nos toco vivir, a ti y a mí, un tiempo lleno de peligros.  Sin embargo, pienso con temor, asombro y misericordia por el tiempo que les tocará vivir a nuestros hijos.  El Dr. Emilio Núñez, en el 2003 nos dijo a los estudiantes de Maestría en el Seminario Teológico Centroamericano, en Guatemala, que sentía una tremenda compasión por nosotros los estudiantes, porque el tiempo que nos tocaría vivir será más difícil, intolerable,  peligroso y enemigo de la fe cristiana que para hacerle frente será necesario amar a Dios con todo.   El Dr. Núñez habló con palabra profética, tenía mucha razón, basado en las profecías escritas en la Palabra, el tiempo que estamos viviendo es muy peligro, inseguro, decadente espiritualmente, sin valores y sin temor de Dios.

2 Timoteo 3:1 confirma esto al decir: en los postreros días, vendrán tiempos peligrosos.  Ya estamos viviendo tiempo peligroso, de mucha insensibilidad, de falta de respeto, muy distante al amor, a la educación, a la conmiseración, a la compasión, y a la bondad.  Lea conmigo desde el v.2 y subraye las cualidades que tienen que ver con tiempos peligrosos: amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, sin afecto natural, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, enfatuados, amadores más de los deleites de la carne que de Dios, aparentarán piedad, etc. Comparado con el Cap. 4:2-5, incrementa la peligrosidad para los creyentes.  ¿Es esto lo que estamos viendo en nuestro tiempo o será que esto solo se verá en el futuro?    Esto es lo que sucedió en el Teatro de Colorado donde muchos murieron, esto sucedió en una Universidad de  California, esto sucedió en una Universidad de Baltimore, y esto es lo que sucedió en una Elementary en Newtown, Connecticut, todo esto en el 2012, y en el país más poderoso del mundo.

Las estadísticas presentadas por Univisión, afirma que hay por lo menos 300 millones de armas en Estados Unidos donde el número de habitantes es más de 315 millones, casi un arma por cada residente, lo cual es una de las razones de la peligrosidad de este tiempo.    Las cualidades de las personas que presenta Pablo que hacen el tiempo peligroso las hay en muchas personas de este tiempo no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo.   El peligro radica en los corazones que están repletos de maldad, mentes atascadas de maldad, malos pensamientos, malos deseos, son bombas de tiempo que con la más mínima provocación explotan.    El mundo sin Cristo está compuesto de personas que son bombas de tiempo, están controlados por el mal, por el malo y por las cosas malas, piensan, sienten y hacen cosas malas.

No obstante, Jesús dijo, y Pablo lo confirma que la Iglesia es el agente de esperanza, el instrumento de preservación, es el emblema de luz para este mundo que arde en llamas por causa de la maldad.  El Dr. Billy Graham escribió un libro hace mas de 20 años titulado, un mundo en llamas, refiriéndose a este en el que tu y yo vivimos.  En este año, la misma tele evangelista mundial ha vuelto a pedir a Editorial Mundo Hispano que vuelva a republicar toda la serie de sus libros, unos seis, entre ellos, el mundo arde en llamas, preocupado por la crisis y decadencia espiritual de este tiempo en que vivimos.   El llamado de este querido hermano es a que la Iglesia tome más protagonismo en el desarrollo y las decisiones de este mundo.  La manera como lo hará es volviéndose a la Palabra, volviéndose a Dios.   Y yo agrego, la iglesia debe retomar un nuevo estilo de vida que este apegado a la Palabra santa y perfecta de Dios, este sometido a la guía y el control perfecto del Espíritu Santo, que todo su accionar este acompañado del santo y completo amor de Dios y que este dedicada solo en cumplir el proyecto histórico que Jesús inicio, el dar a conocer a Dios a toda criatura.

Mis amigos  y hermanos, aunque el tiempo es difícil y peligros, Dios nos ha encomendado hacer un buen papel, somos nosotros los que le daremos luz y preservación a esta sociedad.  Somos nosotros el pueblo de Dios los que haremos la diferencia, volvámonos a Dios, su palabra, su Espíritu, su amor y démoslo a conocer.   Esto hará la diferencia.

Día 214

2 Ti. 2

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Después de Jesús es el apóstol Pablo quien hace uso de la riqueza de las figuras de lenguaje en su forma de hablar y escribir.  Digo después de Jesús, ya que nuestro Maestro durante los 3 años y medio que estuvo haciendo ministerio público, uso mucha creatividad en la enseñanza, especialmente al hacer uso de las figuras de lenguaje.   También el apóstol en este capítulo 2 de 2 Timoteo tiene algunas figuras de lenguaje.   Solo me quiero referir al v. 20 donde hace una comparación, al decir que en una casa grande hay utensilios de diferente clase y para usos diversos; y el v. 21 tiene la enseñanza que realmente desea darnos.

La figura de la casa grande declara una  verdad real, en ella hay diferentes utensilios, unos de madera que generalmente no están al frente del publico sino solo los de oro por su precio, su atractivo, y por su uso.   Paralelamente esta la enseñanza espiritual que Pablo desea dar no solo a los oyentes de su tiempo sino a todos los hijos de Dios de todos los tiempos, a que anhelemos ser instrumentos de honra, útil al Señor y dispuesto a toda buena obra.

Todos los hijos de Dios somos animados a ser instrumentos de honra, a ser útiles en la obra de Dios según la actividad propia (Ef. 4:14-16), manteniendo plena disposición para hacer todo lo que Dios nos mande hacer.    Cuando entendemos que cada uno es miembro del Cuerpo de Cristo, que en sentido espiritual es la Iglesia Universal de Cristo.   Así como el cuerpo físico se compone  de muchos miembros, pero que éste funciona a la perfección en la medida que cada miembro cumple la función que le corresponde, así es la Iglesia de Cristo.

La Iglesia de Cristo, como el Cuerpo de Cristo, viene a ser como la Casa Grande, donde cada miembro tiene una función que cumplir, algunos tienen una función más visible que otra, pero todos son importantes para el buen funcionamiento.  El mismo apóstol en 1 Corintios 12:12-13 dice que el cuerpo hay miembros decorosos, indignos, que a esos los cubrimos mas, los protegemos mas, pero igual, tienen una función indispensable para que el cuerpo funcione a la perfección.

El v. 21 dice, si alguno se limpia de lo malo, se aparta de lo que no ayuda al crecimiento integral de cada cristiano y de la iglesia; entonces, será instrumento de honra, útil en las manos del Señor y apto para toda buena obra.  Se da cuenta que no importa si es de madera, de bronce, de plata o de oro.   No es importante el puesto o la función que usted tiene en el cuerpo, o en la iglesia, eso no lo hace honroso, útil, ni apto, sino la calidad de vida, el nivel de santidad.     De manera que el reto de este día es esforzarnos por apartarnos de lo malo, del pecado, de lo que no agrada a Dios. Comience hoy a limpiarse de las cosas malas, y entonces será instrumento de honra, útil, y apto para toda buena obra. Comience con las cosas pequeñas, paso a paso, pero no se detenga en ese proceso de limpieza.  La Guerra se obtiene, ganando pequeñas batallas cada día.

¿Cómo es su fe?

Día 213

2 Ti. 1

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

 

En otras ocasiones he escrito que hay varias clases de fe.  Tenemos la fe natural que Dios ha dado a todo ser humano de confiar o creer en algo a alguien.   Esta también la fe de los demonios, ellos creen que existe Dios pero no lo obedecen, y siguen haciendo lo malo.  Por otro lado  está la fe salvadora que Dios da a las personas por la cual pueden creer en Jesús como su Salvador.   Además tenemos la fe como don espiritual que Dios da a ciertas personas con un propósito determinado.  Por último está la fe como fruto del Espíritu Santo que es la que el cristiano desarrolla, practica y tiene todos los días.

 

Cuando pregunto sobre cómo esta su fe, me refiero a esta última, la fe que vivimos y practicamos o desarrollamos todos los días de nuestra vida a partir de que creímos en Jesús.  Pablo le dice a su hijo Timoteo que “trae a la memoria la fe no fingida que hay en ti”, (v.5), quiere decir, la fe verdadera que él tiene, primero por haber creído en Jesús y segundo porque la está demostrando todos los días.  Quiere decir que existe la fe fingida, no verdadera, la que no se practica, la que es desleal a Dios, la que con facilidad nos lleva a creer en otras cosas al obedecer a otras cosas que no sea Dios.

 

La fe no fingida, es la fe verdadera que su madre y la abuela de Timoteo transmitieron. Es la fe como conocimiento en Dios, convicción profunda en su relación con Dios, virtud teológica basada en el aprendizaje acerca de Dios, y desarrollada por el poder del Espíritu.  Cuando se cree en Dios, se ama y se obedece se está poniendo en práctica lo que se cree, lo que se lee, lo que uno llega a conocer acerca de Dios.    Creer en Dios y creerle a Dios son dos cosas muy diferentes y muy fundamentales en la vida cristiana, y cuando esa virtud, ese valor, y esa verdad se transmite a los hijos, ellos llegan a tener una fe no fingida, sino una fe verdadera depositada en Dios.

 

¿Cómo está tu fe?   ¿Crees y amas a Dios verdaderamente?  ¿Obedeces a Dios de todo corazón y en todas las cosas que piensas, sientes y haces?    Te reto a creerle más a Dios, obedecerle y vivir lo que has creído.   Todos los días, demuestra la fe verdadera, la que no es fingida, sino que es transparente, sincera y fresca, la que está depositada en la persona de Dios, demuestra la fe como fruto del Espíritu.

Día 212

1 Ti. 6

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

 

Contentamiento es una virtud espiritual muy poco entendida y practicada. “Luis, mire lo que tengo en mi cuenta bancaria,” dijo Eusebio. “Solo quiero completar otros $10,000 dólares más para enviarlos a mi país. Ya compré una casa, varias vacas lecheras, y tengo una buena cantidad de dinero en los bancos. Trabajo hasta diez horas al día porque quiero tener más”. En el rostro, en la voz y en los gestos de Eusebio se mostraba la sed y el hambre por el dinero.

La persona que no ha experimentado el contentamiento como una virtud transmitida por el Espíritu Santo sufre muchos problemas. La falta de contentamiento se demuestra en la insatisfacción, avaricia, desconfianza, intranquilidad, codicia, egoísmo, falta de dependencia de Dios, falsa espiritualidad, quejas, lamentos, reclamos contra Dios y mezquindad. Se duerme poco, se piensa mucho, olvida lo prioritario, no piensa en los demás, no está tranquilo en un solo lugar, hace muchos planes, siempre está haciendo números, ahorra lo que gana y nunca está feliz con lo que tiene. Hay personas que ni duermen por trabajar. Otros ven a sus hijos y esposa solo el domingo porque el resto de la semana está ganando dinero.

¿Conoce usted a una persona así? Puede que cerca de usted haya personas insatisfechas y descontentas con la vida, con lo que son y tienen. ¿Es usted una persona satisfecha con lo que es, lo que hace y con lo que tiene? Eva, la primera mujer en la Biblia, por ambición e insatisfacción, desobedeció a Dios (Gé. 3). Acán, por su avaricia y descontento robó un manto y dinero (Jos. 7). Judas, uno de los doce discípulos de Jesús, por amor al dinero, vendió a su maestro (Mt. 26:14-16). Ananías y Safira por la ambición mintieron al Espíritu Santo (Hch.5:1-11). La codicia es opuesta al contentamiento, pero “Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento,” (1 Ti. 6:6).

El contentamiento es una virtud divina que da tranquilidad, satisfacción, seguridad, estabilidad, y optimismo en tiempos de abundancia o de escasez. Una de las cosas que más produce inconformidad, insatisfacción y descontento son las posesiones materiales. Lucas. 3:14-22 enseña a estar contentos con el salario y en toda situación y Mateo 6:14-34 enfatiza que el mejor antídoto para el afán y la ansiedad es confiar en Dios. ¿Soy feliz con lo que hago, recibo y hago? ¿Está satisfecha mi esposa e hijos material y espiritualmente? ¿Hay algo que mi esposa desearía tener, mi hija quisiera comprar y mis hijos anhelan conocer?

Cuando estoy contento, satisfecho, conforme y tranquilo con relación al dinero, veo la vida con otra perspectiva. El contentamiento es más que dinero o bienes materiales, es una vida de entrega, dependencia, confianza y satisfacción en Dios y su Palabra. Es una relación estrecha, fresca, transparente, sincera, limpia, constante y de fe entre el cristiano y Dios. El reto es aprender a vivir confiado en Dios y agradecido por cada circunstancia, pues estas son parte del proceso divino que busca lo mejor para cada persona. Creer en que Dios está en control de todo lo que nos sucede como dijo Pablo: “He aprendido a saber vivir en toda circunstancia, de bonanza o escasez”, es más importante que lo que hacemos para sentirnos satisfechos (Fil. 4:4-6, 12, 13,19).

El contentamiento no lo producen las cosas, sino Dios porque él se encarga de dar gozo, regocijo y alegría. En Nehemías 12:43, contentamiento significa “regocijo y alegría”. Es el pueblo de Israel quien dice: “tenemos alegría, regocijo después que hemos ofrendado a Dios”. El resultado de dar a Dios no solo los bienes materiales, sino la vida misma es la alegría, la satisfacción, y la realización. Dios es el que produce el verdadero contentamiento no las cosas. Este no viene por lo que damos sino porque a Dios le place dárnosla.

El contentamiento del que habla la Biblia, tiene su base en Dios, en la relación madura con el Espíritu, en el grado de obediencia de la Palabra y en las profundas convicciones de fe. Por lo tanto, el verdadero contentamiento no depende de la abundancia o de la escasez; sino de la constante relación con Dios (Jn. 15:5,8; Fil. 4:13). San Pablo destaca dos aspectos de Dios en relación al contentamiento: la provisión de Dios para sus necesidades y la suficiencia de la gracia de Dios para cada circunstancia (Fil 4:6, 7, 13,19). Así que, tenemos contentamiento porque Dios es fiel, soberano, provisor, justo, cuidadoso, libre e independiente para hacer su voluntad. Dios provee para todas las necesidades materiales y obra en cada circunstancia para el bien de cada uno (Sal.23, Ro. 8:28). Quien teme y espera en Dios ha encontrado satisfacción y descanso para su alma.

Todo lo que somos, hacemos y tenemos viene de Dios como resultado de su gracia, su amor y su fidelidad. Pablo aprendió que la gracia de Dios es suficiente para vivir contento en toda circunstancia. La gracia como favor inmerecido de Dios hacia nosotros a través de Cristo y la ayuda divina que él da a través del Espíritu Santo, ambas dimensiones son necesarias para el contentamiento. La primera tiene que ver con nuestra relación con el Dios soberano que nos da todo aun cuando no merecemos. La segunda tiene que ver con nuestra relación de dependencia con Dios por medio de la acción diaria del Espíritu Santo.

De esta forma Bridge concluye: “Debemos aprender que aunque nuestras circunstancias sean difíciles y frustrantes, la ayuda de Dios a través del Espíritu Santo nos es accesible para ayudarnos a responder en una manera piadosa y a contentarnos.” El Espíritu Santo como Consolador, Ayudador, Intercesor, Protector y Proveedor nos aclara cuando no entendemos las cosas que pasan e intercede delante del Padre para que su gracia se manifieste en nuestra debilidad y necesidad.

Dr. Luis Gomez

Leyendo sobre la fidelidad, encontré la reflexión del Hermano Pablo sobre el ejemplo de la fidelidad que es la misma muerte. Esto me hizo pensar sobre dos actitudes y dos resultados ante la gran virtud de la fidelidad. Es el mismo hermano Pablo quien da este pensamiento: La fidelidad no sólo es una gran virtud, sino que es además indispensable para el desenvolvimiento correcto de la vida diaria. Yo descubrí otro principio que les comparto en este momento: Cuando nuestra fe es puesta a prueba no solo comprobamos el nivel de fidelidad que tenemos hacia Dios sino que abrimos una puerta de oportunidad para que él (Dios) demuestre su poder, su amor y su voluntad.

Volvamos al argumento del costo de la fidelidad. La primera actitud, dirección y resultado que se da ante la virtud de la fidelidad hacia Dios es la de rebelarnos. En términos porcentuales, el 100% de la humanidad somos infieles a Dios porque somos humanos y esa es la razón por la cual vivimos en un mundo caído. Sin embargo, un buen porcentaje de esta infidelidad se debe a que somos humanos. También hay otro porcentaje que es infiel a Dios por decisión propia, consciente y deliberada, por tal razón, el mundo está como está. Sin embargo, debemos reconocer que hay mucha lealtad y fidelidad en el ser humano aun cuando no tenga a Cristo en su corazón. ¿Qué sucedería a este mundo y a esta sociedad en que vivimos si todos fuéramos infieles en todo lo que somos y hacemos?

La otra actitud, dirección y resultado que se da ante la virtud de la fidelidad hacia Dios es la de obedecerle. Nuevamente, en términos porcentuales, el 100% de la humanidad somos desobedientes a Dios porque somos humanos y porque no hemos conocido íntimamente a Dios. Gracias a Dios que de los más de 7 mil millones de seres humanos en el mundo, por lo menos 1.5 mil millones han reducido la desobediencia incrementando la fidelidad a Dios por haber creído en Jesús como Salvador de sus vidas. Pero esto no satisface a Dios, pues de ese 1.5 mil millones de cristianos, menos del 20% están dispuestos a pagar el costo de la fidelidad, resultando en un evangelio que no impacta y no expresa todo el poder transformador que Dios le ha dado. El 80% de los identificados como cristianos en el mundo aun vive en clara infidelidad ante Dios, la palabra, la fe y la misión. El costo de la fidelidad es la muerte misma, porque solo allí nace el verdadero hombre que Dios quiere usar. Es necesario que yo mengue y Cristo crezca. ¿Qué sucedería a la iglesia y a este mundo en que vivimos si todos los cristianos fuéramos fieles en todo lo que somos y hacemos?

Día 211

1 Ti. 5

Dr. Luis Gómez Chávez

Lectura del Nuevo Testamento

Con frecuencia he escuchado que una de las cosas más difíciles es tratar con personas.  Las razones que dan para tal aseveración es la diversidad de caracteres, temperamentos, costumbres, cultura, gustos, y formas de ser.  Dios ha hecho a todos muy diferentes los unos de los otros, y si a eso le sumamos la diferencia de edad, color, raza, idioma, posición social, preparación académica y nacionalidades. La manera de pensar, sentí y creer muchas veces hace la diferencia, el estado de ánimo, el nivel de madurez espiritual, los planes para su vida, y el estado civil.   Muchas otras cosas hacen diferentes a las personas como la forma de hablar, la estatura, la edad y el grado de disposición que posee.   A veces son cambiantes, inestables, inseguros y exigentes.

¿Tendrá razón las personas que dicen que tratar o trabajar con personas es lo más difícil que hay? Yo siempre he creído que todas son personas, seres humanos, sean pequeños o grandes, no importa el color, el estatus, origen o raza, todos, absolutamente todos son seres humanos con los mismos derechos de ser respetados y tratados como lo que son y lo he practicado.   Recuerdo la primera iglesia donde Dios nos lleva a pastorear, le dije a mi esposa, tú te encargas de trabajar con las mujeres y los niños y yo me encargare de trabajar con los hombres y los jóvenes.  Con todo, yo propuse una filosofía de trato con las personas, un trato de respeto, educación porque lo que yo buscaba era lo mismo hacia mí.   Así que, desde entonces, hasta la fecha, durante más de 26 años, trato a todos con respeto, y educación sin importar quién es la otra persona.

Un maestro que recuerdo con mucho respeto me enseño que de la manera cómo quieres que te traten y te respeten es como tú debes respetar y tratarlos tú.  Él me dijo, trata de usted a todos y eso marcara un límite de respeto.   Sin embargo, es quien me da el máximo ejemplo de cómo aprender a tratar las personas es el apóstol Pablo en 1 Timoteo. Los vv. 1-2 es un comentario que Pablo pone a la cabeza porque es un resumen de lo que hablará en este pasaje. Menciona cuatro clases de personas, con diferentes edades, de ambos sexos y con diferentes niveles de autoridad. Ancianos, jóvenes, ancianas y jovencitas y les recuerda la manera en que habrá de tratarse; como a “padres, madres, hermanos y hermanas”. Estas personas representan a la congregación que Timoteo, el joven pastor debía ministrar. Siendo un pastor joven; debe ser respetuoso, amable, firme y celoso de la Palabra de Dios.

Tratando a las viudas con “‘mucho respeto y honra” (5:3-16) ¿Quién es en verdad una viuda?

Según este pasaje, hay por lo menos 4 clases de viudas, pero solo una es la verdadera; y es la que cumple los requisitos que la Palabra de Dios establece. l) Hay viudas que se denominan viudas pero aun tienen hijos nietos (v.4) 2) Hay viudas que se han quedado solas y esperan solo en Dios (v.5) 3) Hay viudas que se consideran viudas pero viven entregándose a placeres de este mundo (v. 6) 4) Las viudas que aun son muy jóvenes (v.1l-14).  La Biblia da los requisitos para una verdadera viuda: 1) Mayor de 60 años de edad (v.9) 2) Que haya sido esposa de un solo marido (v.9) 3) Que tenga buen testimonio, si ha criado hijos, si ha practicado hospitalidad y ha servido a los demás(v.l0).  4) Ha quedado sola, espera solo en Dios, vive orando y entregada a Dios (v.5), Asique, no todas las que se denominan “viudas” son verdaderas viudas.

¿Cómo deben ser tratadas las verdaderas viudas?  Los parientes que tienen una viuda; sean estos hijos o nietos, y la viuda es su  madre o su abuelita; es responsabilidad de los parientes hacerse cargo de ella, como una recompensa a ella y porque esto es bueno y agradable a Dios (v.4). Pues si los parientes, siendo cristianos; no cuidan de su madre o abuela que se ha quedado sin su esposo; niegan la fe, se comportan peor que un no cristiano (v.8). Además, los creyentes son responsables de mantenerla y hacerla una carga a la iglesia (v. 16). Cuando los parientes son responsables con su propia familia y provee para ella con amor y gratitud; la Iglesia podrá atender perfectamente a las viudas que en verdad lo son.

El consejo de Dios para las mujeres que muy jovencitas se quedan viudas, es que se vuelve a casar. Según los vv.12-13, cuando no se casan, se vuelven ociosas, haraganas, chismosas, andan de casa en casa y hacen pecar a muchas personas más. Asique, la mujer que se queda sola por la muerte de su esposo, tiene la libertad de volverse a casar; mayormente si esta es joven. Y en vez de tener un comportamiento de falsa piedad, se casa, cría hijos, co administra su hogar y no se presta como instrumento del diablo; ni mancha el Evangelio con su mal comportamiento.

Y las viudas que en verdad lo son, deben ser tratadas con mucha honra, respeto y amor. Como jóvenes, y como cristianos es nuestra responsabilidad velar por ellas. Hablémosles como a personas que Dios nos ha dejado para servirles. La iglesia debe atenderlas con responsabilidad, con amor y fidelidad. Debe tener en su presupuesto algo para servir a las viudas. Esto es lo que ensena el Nuevo Testamento.

Tratando a los Ancianos “Elder” ” Episkopos” (5:1-2, 17-20) ” Presbuteros”.

No debemos olvidamos que Timoteo es un joven pastor. Su papel ministerial posiblemente será cuestionado por su juventud. Pablo ya le ha aconsejado ‘”Ninguno tenga de menos tu juventud” y tú no seas la causa para que subestimen tu juventud. Por lo tanto, debes ser ejemplo en todos los aspectos de tu vida. La edad no es la base para ejercer un ministerio pastoral y de tener autoridad para reprender, sino la buena conducta y el comportamiento ejemplar. 1 Ti. 4:1-16 enseña sobre la buena conducta que Timoteo debe practicar. Tal comportamiento le prepara para saber tratar a toda clase de personas, de toda edad, posición y sexo que estén en la congregación. Debe tratarlos con respeto.

A los ancianos y las ancianas de edad “Presbuteros” “Presbuteros” (v.l-2) La referencia que Pablo hace aquí es a personas de edad   No importa si son o no son parientes, conocidos 0 desconocidos, nuestra responsabilidad es tratarlas con mucho respeto. Y Timoteo en la congregación debía “no reprender 0 reganar” sino “exhortarlos o animarlos 0 ayudarlos”. Se debe hacer con el mismo respeto, honra y amor como a nuestros propios padres. A las ancianas como a madres. No con gritos, insultos, con superioridad o prepotencia; sino con humildad y admiración. Leamos Lev. 19:32 y notara’ el respeto que se les ha de tener.

A los ancianos “Elder ”’` Presbuteros” Episkopos” en función de siervos de Dios (v.17-20) No son solo ancianos por edad, sino que son personas sazonadas por el tiempo y la experiencia, por la edad y su madurez espiritual. Además, son personas escogidas por Dios para apacentar la Grey de Dios. Personas, que unidas al pastor se encargan de alimentar, cuidar, edificar y guiar la congregación encomendada por Dios. El trato hacia ellos debe ser con mucho respeto, admiración, y amor. No subestimarlos, no denigrarlos, ni sentirse superiores a él 10s.

A los que gobiernan bien, enseñan y predican la Palabra de Dios; son merecedores de doble honor y respeto. Son hombres santos que Dios ha llamado para servirle y los ha dotado con habilidades  sobrenaturales  para enseñar y predicar y/o presidir. Una de las virtudes que los ancianos deben llenar es que sean aptos para ensenar.  1) Enseñar por medio de su vida ejemplar y espiritual, 2) Enseñar por medio de la habilidad sobrenatural del don de enseñar. Así que, debe haber reconocimiento, gratitud, respeto y admiración por lo que Dios les ha permitido hacer y ser. Estimularles, animarles y respetarles.

Contra un anciano no permitas acusación precipitada (v.19) Muchos acusan a los ancianos de anticuados, pasados de moda, orgullosos, conservadores, y antisociales. A veces es verdad. Otros inventan falsos testimonios para dañarlos. Pablo, no obstante, aconseja a Timoteo poner atención a todo; pero no precipitarse para tomar decisiones, ni  dejarse llevar por cualquier información. Si algo que se dice de un anciano tiene peso, confírmalo con 2 o 3 testigos y siguiendo el proceso de Mt.18:15-22. Si la acusación termina siendo verdad, tal anciano debe ser suspendido de su ministerio por no ser irreprensible; si la falta lo amerita. Con todo, aunque sea cierto, la actitud nuestra según Gálatas  6:1-2 debe ser con “humildad, mansedumbre, considerándote a ti mismo no sea que tu también seas tentado”. Según el v.20, si el anciano, o un cristiano en particular de la iglesia, insiste en seguir pecando; repréndelo públicamente, después del proceso de Mt.18:15-22.

Las buenas relaciones se construyen con  respeto, amor, educación y con carácter.

Hay paz que no es paz

Dr. Luis Gómez Chávez

En 1993 se firmaron los acuerdos de paz en El Salvador entre la Guerrilla y el ejercito; sin embargo, nunca ha habido paz, solo guerra psicológica, verbal, emocional, intencional, abierta.   La paz que el mundo dice que es paz es una utopía, no es verdad, siempre, aunque se firmen acuerdos, convenios, tratos y alianzas, no hay una genuina y honesta relación.   Hoy vemos con claridad lo que sucede en el país que en el 93 se firmaron los acuerdos de paz, que yo sepa, desde ese día, no se ha vivido un día de completa paz, que si es verdad que terminaron los enfrentamientos entre la guerrilla y el ejército, pero una nueva  guerra se propicio, y esta guerra es más cruel y sin valores que la anterior.

El gran error siempre ha sido el mismo, y estoy seguro que seguirá siendo el mismo, el no tomar en cuenta a Dios. Es que la verdadera paz comienza en el alma, en el corazón, comienza en Dios.    El hombre con todo lo que tenga y con lo que sea, y con todo lo que haga por conseguir la paz, si en caso lograra sosegar su alama por un tiempo, lograra que cese la guerra literal, pero en lo profundo del ser de cada uno siempre habrá una lucha que no le dejara tranquilo, y es porque está en enemistad con su propio Creador.  Es por consiguiente que, la paz humana, la paz de este mundo, es muy diferente a la paz que solo Dios puede dar.

Jesús dijo, la paz que yo os doy no es como la paz que el mundo os da.    Sabe, en el tiempo que escribió Pablo, era muy conocida la pax romana, y se refería a que buscaban que el Cesar fuese reconocido como el único rey… Fue un período de relativa calma, durante el cual no hubo que hacer frente ni a guerras civiles del calibre de las del siglo I a. C., ni a grandes conflictos con potencias extranjeras, como en las Guerras Púnicas (siglos III y II a. C.).  Se refiere a un estado de calma donde no hay guerra física, más la guerra interna, la del corazón, la espiritual, siempre estuvo ahí presente.

La paz que el mundo logra llegar a obtener no es la paz que Dios da, la que Jesús promete.  La paz que Dios ofrece se recibe solo por medio de Jesucristo.    El ser humano sin Cristo está en una repeine y declarada enemistad con Dios, la cual no puede ser abolida a menos que se tenga fe en Cristo, y se reciba a él como Salvador y Señor.     Solo por medio de Cristo es que somos reconciliados con Dios por medio de la justificación en Cristo, lo cual nos permite vivir en paz y amistad con Dios.   Lo hermoso de todo esto es que Cristo sigue reconciliando al hombre con Dios, todos los días,  no importa el nivel de enemistad que tenga con Dios.

La verdadera paz es en Dios, está en tener a Cristo en el corazón, esta vivir en obediencia a la Biblia, en hacer lo que Dios desea que haga.   No importa como vivas, lo que estés pasando, lo que estés sintiendo, sea doloroso o triste; deja que la paz de Dios repose en tu vida.

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