Blog del Pastor Luis Gómez

Injusticia y Humildad

1 Pedro 2:19-24
Luis Gómez Chávez

La actitud del cristiano que sigue las pisadas de Jesús está dispuesto a sufrir y soportar aun las injusticias cuando se hace el bien. No responde cuando es humillado pero lo que hace es dejar que Dios se encargue de hacer justicia. El ejemplo claro lo tenemos en Jesús, quien cuando lo maldecían, el no respondió de la misma forma, y cuando respondía era para bendecir, pero generalmente se quedaba cayado.

En mi vida he recibido incomprensiones y hasta tratos injustos, y en vez de responder o desanimarme, he ganado más fuerza y he aprendido las enseñanzas de las paradojas. No puedo negar que causaron dolor, con todo, hay paz en mi corazón, libertad en el ministerio y de todo, muy buenos recuerdos.

“Señor, ayúdame a aprender sobre la humildad, a seguir tus pasos, a saber callar, saber hablar, saber defender la fe, y buscar siempre el bien de los demás, y a nunca responder de la misma manera cuando soy tratado con injusticia, sino solo responder con el bien aun cuando me hacen el mal.”
Reflexión del día.

Luis Gómez Chávez

Un adolescente confundido dijo: ¿“Pastor, puedo desbautizarme, es que robe unas naranjas”?  Otro dijo, “me cambio del evangelio porque ya no puedo venir a la iglesia”.   Nicodemo dijo, ¿cómo puede una persona ya grande volver al vientre de la madre?  Estos son cambios imposibles, no podemos hacer cambio  hacia atrás.   Es más, podemos  volver a la historia para conocerla pero no  para hacer  cambios.  El cambio es en el presente y en el futuro.

¿Puedo cambiar algo del pasado?   Puede volver al pasado para evaluar el presente y proyectarse hacia el futuro.  El apóstol Pablo, muchos años después de  su conversión de fe camino a Damasco, escribió unas palabras que declaran que todavía seguía cambiando en su vida.   Por ejemplo en Fil. 3:12 “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”.  Luego al leer sus últimas palabras en 2 Ti. 4:7 “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”.

Nunca dejaremos de cambiar y todos los días necesitamos cambiar.  La pregunta es ¿estoy cambiando para bien? ¿Estoy transformándome cada día hacia la imagen de Jesucristo? ¿Es Cristo quien me está cambiando?  ¿Qué cambios  estoy haciendo según los que me rodean? ¿En qué áreas de mi vida necesito seguir cambiando para ser un mejor hijo de Dios, un esposo (a), padre, madre, hijo, vecino, trabajador, amigo (a), y miembro de la iglesia?

Hace un buen tiempo aprendí un coro que tiene mayor sentido cuando se canta con ademanes.  Usted lo sabe, así que, cántelo conmigo. “Transformándome está, cada día cambia algo en mí, en solo una semana el universo creó, la luna, el sol, la tierra y el mar y las estrellas mil. Pero tratándose de mí, transformándome está.  Quisiera colocar, un rótulo en mí, que Dios no ha terminado aún, su trabajo en mí, más yo seré perfecto algún día sí Señor, la mano del Señor me cambia a mí”

Esta es una gran verdad, ¡Dios sigue cambiando tu vida porque él sigue formándose en ti basado al plan individual que tiene para cada uno según su voluntad eterna.  Tu responsabilidad es dejarle a Dios que haga el trabajo que ha planeado hacer por medio del Espíritu Santo.  Lo mejor es no  oponerse, no se lo impida, él sabe lo que hace, mejor deja que él te controle y te irá mejor!

              Con mucha honestidad, haga una lista de las cosas que necesita cambiar en su vida delante de Dios para que cada día se ajuste más a la voluntad de Dios.   Luego en oración haga un compromiso delante  de Dios que cambiará estas cosas y proponga la manera de cambiar.  Un cambio, por muy pequeño que parezca, es un cambio y no solo vale la pena sino que eso agrada a Dios.  Comience por las cosas más pequeñas y una a la vez.  El cambio debe comenzar en usted, luego en su familia, después en la iglesia.

HUMILDAD

Filipenses 2:6-8

Reflexión del día

Luis Gómez Chávez

Jesús es Dios mismo quien tomo la decisión de humillarse.  La humildad de Jesús se demuestra al no recurrir a su posición de Rey para resolver los problemas de la humanidad en otra forma.   Las frases “se despojó así mismo” “se humilló así mismo” declaran que la decisión no fue impuesta, sino voluntaria.   Tal humillación no es más que el resultado del gran amor hacia la humanidad y su perfecta obediencia al Padre que lo envió.   Humildad es vista en el acto de ceder todos sus derechos y no recurrir a sus atributos reales, al decidir vivir como humanos, como un siervo, al morir en la Cruz como un malhechor, y todo por amor (v.7).

La demostración más sublime de la humildad de Jesús esta al ser llevado a la cruz como oveja que no abrió su boca ante tanta injusticia.    Murió así, para cumplir el plan eterno de Dios, por medio del cual, que era la única manera en que Dios podría ser aplacado en su ira, que Su Hijo, sin pecado, muriese en la cruz por el pecado de nosotros.  Solo así, el hombre tendría la oportunidad de llegar a ser liberado de la condenación eterna, solo por la muerte de Jesucristo en la cruz, él nos ofrece salvación y vida eterna (Jn. 3:16; Ro. 5:8).

¿Merece Dios la gloria y la honra en Cristo?    El amor de Dios por nosotros es demostrado al tomar forma de hombre de hombre para morir, y siendo nosotros pecadores, merecedores de la muerte eterna, en Cristo, por medio de Cristo, se nos ofrece la oportunidad de ser absueltos de la condenación, y ser justificados por la sangre de Cristo que significa ser declarados libres de culpa.  ¿No es esto, suficiente razón para vivir agradecidos con Dios por ese regalo tan grande y precioso, el de la salvación?   ¿No es Jesús un ejemplo de humildad, al humillarse hasta la muerte de cruz en perfecta obediencia, y que me reta a seguir su ejemplo de humildad? La humildad comienza en el reconocimiento de Jesús como Salvador personal, porque se reconoce los pecados, y la necesidad de Dios (Prov. 1:7).

Yo te gradezco mi Dios, te adoro y te amor.   El reto está en ser mejor cada día.  Esto me enseña seis principios:

  • Toda acción que yo hago debe esta acompañada de humildad para que tenga el verdadero valor, principalmente en las relaciones con los demás (1 Co. 13:1-3).
  • Siempre debo buscar que mi forma de vida, hechos y palabras traigan beneficio en primera instancia a los que me rodean (Fil. 2:4).
  • Para tener el sentir de Cristo, debo despojarme de: orgullo, envidia, soberbia, tales cosas que son opuestas a la humildad, y revestirme de su amor (v.5-6).
  • Hay cosas en este mundo o de la carne a las cuales generalmente me aferro aun para hacer el ministerio o el servicio a Dios, sin embargo, el ejemplo de Jesús me obliga a cambiar, porque todo debo hacerlo aferrado solo a Ti mi Señor (v.7).
  • La entrega a Cristo ha de ser vista por medio de la obediencia (v.8)
  • No puede haber humildad si no está acompañada de integridad.

Dr. Luis Gomez

Uno de los pastores que más ha hablado del lenguaje de la fe es Paul Yonggi Cho de Corea.   En 1987 leí de corrido tres libros escritos por este pastor.  Mucho más que número, los grupos de crecimiento y la cuarta dimensión.   El estilo, el lenguaje y la doctrina incluida  en cada línea de estos libros es diferente a la de la escuela de interpretación literal.  Sin embargo, los ejemplos, la realidad, la verdad,    y  los muchos principios que Cho enseña son coherentes o están de acuerdo con los que sucede en la iglesia.   La iglesia estaba creciendo en proporción a la medida de fe que el pastor estaba teniendo, modelando y enseñando a la iglesia.

¿Sera que solo algunos pastores, algunos líderes o algunas iglesias son las privilegiadas para tener tanta fe y desarrollar un lenguaje de fe tan poderoso como para experimentar un despertar, un crecimiento, cambios en sus vidas, conversiones e impacto en medio de la sociedad?   Dios ha dado a todo cristiano, a todo liderazgo y a toda iglesia esta gracia, la de creer en Dios, la de confiar, depender y esperar en Dios, la de tener fe en Dios, solo que no estamos practicando ni usando el lenguaje de la fe.

Tener un lenguaje de fe asume un precio paralelo que ha de pagarse.   Implica vida de santidad, vida de obediencia, vida de oración, vida de trabajo, practica de amor, y entrega a Dios y el ministerio.    Aquí está el meollo del asunto,   mejor dicho, aquí está el vacio que causa la incredulidad cristiana, la esterilidad espiritual, la débil visión y el poco anhelo por crecer.   Esto lo comprueba Jesús al señalar a sus doce discípulos que aunque habían estado cerca de Jesús más de 3 años, habían escuchado y conocido toda la enseñanza de Jesús, aunque habían dejado todo por seguir a Jesús, pero si no creían en la persona y palabras de Jesús, si no tenían fe a tal grado de caminar en esa dimensión, no podrían hacer lo que Jesús les mando hacer.

Jesús está probando la fe y la capacidad de liderazgo de los discípulos, pero ellos aún no dan muestra de ser líderes.  La incredulidad de los discípulos es tan grande que en seguida, a pesar de la reciente demostración de Jesús, ellos no pueden reconocer a Jesús por lo que él es.   Es significativo porque se demuestra la constante incredulidad de los discípulos al no saber identificar que Jesús es el Señor, Dios Todopoderoso.  Regresando a Marcos 6, ¿cuál es el punto principal que Jesús les enseña en este capítulo?  En el v.6 “incredulidad”, v.11 “incredulidad”, v.16-25 “incredulidad”, v.26-34 “una oportunidad para demostrar la fe en Jesús”, v.35-52 “incredulidad e insensibilidad de los discípulos”.  La razón de su incredulidad v.52 “no habían entendido lo que pasó con el milagro de la multiplicación del pan”. La condición de los discípulos no es más que una muestra del aumento del rechazo y de la incredulidad que llevará a Jesús a la muerte en la Cruz.  La falta de fe en todo Israel es ilustrada por la dureza de corazón de los discípulos.  Porque si los discípulos que han estado cerca con Jesús no son capaces de reconocerlo como Señor, el Ungido Hijo de Dios, mucho menos lo hará el resto del pueblo.

La Biblia ofrece miles de promesas que benefician al pastor, siervo, líder e Iglesia en general, y lo sabemos muy bien, pero lo más terrible es que no la creemos.  Este tipo  de incredulidad cristiana y dureza de corazón enfermiza es lo que impide que impactemos   al mundo, crezcamos en Cristo y cumplamos el deseo de Dios.  La incredulidad y dureza de corazón detiene el avance de la obra de Dios, causa conflictos de toda clase y cede terreno a Satanás.

 

Dice el Dr. Paul Yonggi Cho, que el lenguaje de la fe pertenece a una dimensión elevada que llama,  cuarta dimensión.  Es una dimensión donde el Espíritu Santo opera con libertad, produce con liberalidad, y moviliza a gran causalidad.   La iglesia experimenta crecimiento integral, ambiente sensacional, practica del amor con generosidad, y unidad en toda dirección.  El ambiente es de santidad, compañerismo, entrega, cooperación, entusiasmo, movilización de toda la iglesia, involucramiento en el trabajo, todos velan por el bien de los demás, desaparece el orgullo, la envidia, el partidismo,  al aislamiento y el conformismo.

 

Una iglesia o una persona guiada por el Santo Espíritu según Colosenses 3:16  “hablarnos unos a otros” compañerismo, amistad, comunión y buena relación con los demás.   Profunda y sincera relación espiritual entre todos los hermanos es el primer resultado de una iglesia que se somete al control del Espíritu.  La segunda demostración de nuestro sometimiento al Espíritu es que por estar en paz con Dios y los demás, glorificamos a Dios por nuestra adoración que sale del corazón.  Una tercera señal de nuestra obediencia al Espíritu es que en sincero contentamiento damos gracias a Dios en todo y por todo en vez de quejarnos y murmurar.  Por último, cuando una persona o una iglesia se someten a Dios tiene la facilidad de someterse a los demás en amor.

Los judíos no solo creyeron a Dios y su Palabra cuando les dijo que si daban 13 vueltas alrededor de la ciudad de Jericó, el muro caería y la ciudad seria derrotada.   Dios les había dicho que ya había entregado en sus manos la ciudad, los judíos solo debían creer, caminar en la dimensión de la fe, actuar en el lenguaje del Espíritu, la fe, y obedecer seguros que el triunfo era un hecho ya.

¿No cree que nos hace falta caminar en el lenguaje de la fe para que la Iglesia logre lo que nos hemos proyectado?  ¿No cree que sea necesario como los discípulos, creer más en Jesús, sus palabras y promesas, en vez de dudar y ser incrédulos? Dios ya nos aseguro que en él todo lo podemos hacer, escucho, todo lo podemos hacer, pero es necesario creerle, si creerle y quien le cree obedece cada detalle de sus  planes para nosotros.

La incredulidad es un pecado, pidamos perdón a Dios y creamos más en Dios al obedecer su palabra.  ¿Cree usted en la Palabra que Dios le ha dicho?  ¿Obedece a Dios en todo?  Si no le obedece en todo, usted no está creyendo del todo en Dios y esto podría ser una de  las causas del poco crecimiento como Iglesia.  En el lenguaje de la fe se sueña en grande, se vive en grande se trabaja en grande.

Luis Gómez Chávez

Vivir solo por vivir es morir cada día por no saber para que vive.   Más morir cada día sabiendo la razón por la cual Dios te creó es vivir.  Muchos están viviendo solo por vivir sin darse cuenta que cada día están muriendo por no saber porque vivir.  Más hay personas que mueren cada día tratando de vivir sin haber descubierto la razón por la cual vivir.  El apóstol Pablo escribió “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”  (Fil. 1:21) lo cual se convirtió en su filosofía de vida para cumplir la misión para la cual Dios lo llamó.

Entonces, ¿para qué existe usted? ¿Para qué lo creó Dios? ¿Acaso no para cumplir la misma misión para la cual vivió San pablo?   Esta es la misma razón que justifica nuestra existencia, su existencia y mi existencia. Usted existe para dar a conocer a Dios, su amor, su plan redentor al hombre pecador, usted existe para dar honra a Dios y unido a todos los miembros de la Iglesia ser edificada de tal manera que todos los que no conocen a Cristo sean alcanzados.

Ah, hermanos amados, niños, jóvenes, damas y caballeros, Esteban entregó su vida para cumplir la voluntad de Dios (Hch. 7). Con todo, antes de morir como lo hiciera nuestro maestro, Jesús, dijo: “Perdónales porque no saben lo que hacen”.  A su muerte, Dios llamó a Felipe quien con convicción respondió al llamado de Dios, conforme a la voluntad de Dios.   Ellos dos sabían  cómo cumplir la voluntad de Dios, ambos estaban “llenos” controlados por el Espíritu Santo, disfrutaban de una relación íntima con Dios.

Iglesia amada, Dios nos está llamando a dejarnos controlar por el Espíritu Santo porque solo así nos despojaremos de la soberbia, la caparazón humana y la autosuficiencia personal.  Dios dejó al Espíritu para guiarnos, formarnos, enseñarnos, y controlarnos y la resistencia a él solo empeora las cosas.  Una vez más, iglesia, juntos entreguémonos al señorío de Jesús para que solo él reine en cada uno, en usted, en su casa, en sus proyectos, en su mente, en su corazón, en su cuerpo, y en su trabajo, etc.

Una persona, un matrimonio, una familia y una iglesia que permite al Espíritu que controle y reine en sus vidas,  lo demuestra todos los días, en su forma de pensar, actuar y hablar.  Quien está llena del Espíritu predica de Cristo constantemente, obedece la Palabra de Dios sin cuestionar, conoce y hace de la Palabra de Dios su mayor recurso para crecer espiritualmente. Además,  siente profunda pasión por las almas perdidas y está involucrado en la obra de Dios.  Vive para agradar a Dios, renuncia a las cosas de este mundo (Hch. 8).  Esto es cumplir la voluntad de Dios para lo cual cada uno de sus hijos e hijas hemos sido creados.

Una iglesia guiada por el Espíritu

Luis Gómez Chávez

El Dr. Rick Warren en uno de sus excelentes libros pregunta ¿Cuál es la iglesia exitosa?  En respuesta hace una lista de características de las iglesias “exitosas”, es la que ora, crece, con buen edificio, ayuda a necesitados, buena predicación, fuerte ministerio de alabanza, buenas relaciones entre los hermanos, etc.  Sin embargo, la iglesia que alcanza el éxito según Dios es la que aprende a vivir bajo el señorío de Jesucristo al someterse a la guía y control del Espíritu Santo.

          Vivir bajo el señorío de Jesucristo por medio de obedecer al Espíritu Santo es lo que hará la diferencia entre la iglesia y el mundo. Es urgente vivir bajo esta dimensión  por la condición espiritual en que está el mundo. El escritor inglés, John Stott en su libro “Sed llenos del Espíritu” p. 52 dice: “La llenura del Espíritu nos conduce a una conducta moral racional y controlada que transforma al cristiano a la imagen de Cristo” San Pablo dice: “No os embriaguéis con vino en lo cual hay disolución, antes bien, sed llenos del Espíritu Santo”.  Stott continua “Vemos pues que los resultados de estar bajo la influencia de bebidas por un lado y del otro, del Espíritu Santo de Dios, son total y completamente diferentes. Una (el vino) nos hace parecer bestias; la otra (El Espíritu Santo) nos hace parecernos a Cristo”.

Una iglesia o una persona guiada por el Santo Espíritu según Colosenses 3:16  “hablarnos unos a otros” compañerismo, amistad, comunión y buena relación con los demás.   Profunda y sincera relación espiritual entre todos los hermanos es el primer resultado de una iglesia que se somete al control del Espíritu.  La segunda demostración de nuestro sometimiento al Espíritu es que por estar en paz con Dios y los demás, glorificamos a Dios por nuestra adoración que sale del corazón.  Una tercera señal de nuestra obediencia al Espíritu es que en sincero contentamiento damos gracias a Dios en todo y por todo en vez de quejarnos y murmurar.  Por último, cuando una persona o una iglesia se someten a Dios tiene la facilidad de someterse a los demás en amor.

¿Sabe usted lo que piensa, dice y hace una persona llena del Espíritu Santo?  ¿Cuáles son los resultados que se darán en una iglesia donde cada cristiano está controlado por el Espíritu? Colosenses 3:16 y Gálatas 5:22-23 nos dan la respuesta.

Hechos 1:12-26

Introducción

¿La oración fortalece la unidad o la unidad produce la oración? ¿La unidad es lo que hace que la iglesia ore o la oración es lo que une a la iglesia? ¿La unidad y la oración hacen que la iglesia crezca o la iglesia que crece necesita orar para estar siempre unida?  Los primeros seis capítulos de Hechos forman la base de la Iglesia Primitiva. Dios garantiza bendición para la iglesia que se humilla ante Su presencia. Una iglesia humillada tiene visión y la visión se alimenta de la oración y esta produce bendición.

  1. La oración es una disciplina espiritual que necesita práctica

              El escenario espiritual donde se cumple la promesa de Jesús en Mateo 16:17-18 y ratificada en Hechos 1:8, es un ambiente espiritual de oración, armonía, obediencia y expectación (Hechos 1:12). “Y estando juntos” (los apóstoles), “les mandó (Jesús) que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre” (1:4). “Entonces volvieron a Jerusalén, Y entrados, subieron al aposento donde moraban los apóstoles. Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego” (1:12-14). Observe que los apóstoles, ahora ya con un grupo de 109 más, todos estaban “unánimes juntos” en la misma visión, espera, anhelo, con la misma actitud de obediencia, fe y expectación. Este es el escenario donde inició el nuevo pueblo de Dios que es establecido para que cumpla la tarea de dar a conocer a Dios en todo el mundo. Quiere decir entonces que la oración es una necesidad primordial a practicar por la iglesia si desea cumplir la misión encomendada por Dios.  Es el escenario que como iglesia debemos tener para avanzar.

  • Experiencia que requiere unidad y perseverancia (Hch. 2:43-47)

La disciplina de orar en la vida de la Iglesia y de cada hijo de Dios es importantísima. Esta fue la experiencia de la Iglesia Primitiva (Hechos 2:42-47). “Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas”. Una cosa es mantener la unidad entre los 12, o entre 120, pero otra cosa es mantener la armonía y estar con la misma visión cuando ya son más de 3000 personas. ¿Qué es lo que les permite mantenerse unidos en la visión y misión original? Es que ellos habían entendido la razón de su existencia y el valor de la oración para cumplir la tarea, llevar el evangelio hasta lo más último de la tierra.

La Biblia dice, “estaban juntos y tenían en común todas las cosas” (v.44) “y perseveraban unánimes cada día en el templo, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (46), 4:24,32. Perseverar es la capacidad de mantenerse firmes en la misión hasta su plenitud. Esta atrae, vence los obstáculos, limitaciones, deseos naturales, peligro de la prosperidad y la oposición.

# No puede haber perseverancia sin unidad y no puede haber oración eficaz sin unidad.

  • Experiencia que requiere clamor y visión (Jer. 33:3, Hch.2:41,4:4)

Dios quiere obrar en este tiempo (Sal. 80:3, 7,19, 15, 85:6; 119:26) y la iglesia debe ser sensible al deseo y voluntad de Dios.   La iglesia debe darse a la tarea de clamar a Dios en santidad (Jer. 33:3) y comprobará el poder de Dios de una manera sorprendente.

La oración produce visión, pero la visión requiere clamar en oración con fe. La oración debe ser constante, desvelada, angustiosa y victoriosa. La oración debe ser de calidad y con poder ya que hay un diablo suelto que se opone deliberadamente al cristiano, a la iglesia y más a los que oran (Ef. 6:12).

Un ejemplo de la Iglesia que unida clamó a Dios a favor de la libertad de Pedro es lo que sucede en Hechos 12:5, y eran muchas personas las que estaban orando 12:12. Hoy la Iglesia está demasiada débil e involucrada en demasiadas cosas, pero menos en la vida de oración, por lo cual su impacto es débil. Carece de poder porque muy poco está orando, además está protegiendo cosas que no dejan que el Espíritu obre libremente. No hay apetito por orar, no hay hambre por orar y cuando se ora no se clama. Solo cuando la iglesia disfruta de perfecta relación con Dios su oración de clamor produce impacto y mucha visión.

  1. La oración es un recurso divino que debe ser aprovechada

2.1. Para tener respuesta a las necesidades

¿Qué dice Jeremías 33:3, Mt. 6:33, Heb. 11:1,6, Mt. 7:7-9, Jn. 17:7? Con toda seguridad usted encontró en los pasajes anteriores la necesidad de orar con fe, clamor, insistencia y con la certeza de que Dios responde. ¿Cuánta fe, clamor, seguridad, insistencia debe tener la persona que ora a Dios? Volvamos a leer Heb. 11:1, ¿Qué significa orar con fe al compararlo con Heb. 11:1-3, 11:6)? Necesitamos estar seguros de que Dios es real, existe, vive y que es poderoso y capaz responder a todo lo que le pidamos.

Es Dios quien nos está diciendo que oremos, clamemos y le busquemos mientras pueda ser hallado y él promete respondernos. Solo que quien ora a Dios debe tener vidas limpias ya que el pecado hace división entre Dios y los hombres. Vidas respaldadas por fe, porque sin fe es imposible agradar a Dios, Stgo. 1:7 dice que no se debe dudar cuando oramos, oraciones con mucha persistencia, porque el que busca haya.

2.2. Para tener respuesta a las peticiones

¿Hay algo imposible para Dios? Jesús dijo: “Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá”. Luego dice: “Pedid todo lo que queréis y os será hecho”, solo que es necesario permanecer en su palabra y en Jesús por medio de una íntima relación (Jn. 15:4-8). Basados en Fil. 4:6,7,13,19, quien ora no solo necesita tener un concepto adecuado de quien es Dios, sino que debe tener un conocimiento profundo de lo que Dios hace por medio de una relación estrecha de amor, amistad, sinceridad y confianza. Además, el resultado de estos dos conceptos es el contentamiento que no es otra cosa que el gozo de vivir satisfecho.

Fil. 4:4, 6, 7, 13,19 desarrollan una enseñanza profunda y completa sobre la vida de contentamiento y la seguridad de que Dios responde a nuestras oraciones. La oración es el recurso divino del que nosotros disponemos para hacer realidad nuestros sueños, deseos, necesidades y peticiones. Pero debe recordarse que todo lo que se desea debe estar no solo filtrado por la Palabra, sino aprobada por la voluntad de Dios (1 Jn. 5:13-15).  En Fil. 4:4 hay una exhortación a alegrarnos en Dios, que en palabras de David es “deleitarnos en Dios y sus promesas”. El 4:6 contiene otra exhortación a no afanarnos o preocuparnos hasta el grado de perder el control sino a buscar el trono de Dios. El 4:7 descubre al Dios soberano y todopoderoso que tenemos, a él nada de lo que le pidamos o digamos lo toma por sorpresa. Así que, hay garantía de que él nos oirá y responderá 4:13. Es por ello que Pablo concluye en el 4:19 con la convicción que alimenta su fe, “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en Cristo Jesús”.

# La oración es importante porque nos reta, nos une, nos debilita y nos lleva a Dios y nos motiva a cambiar. Nos anima a saber esperar con fe en la respuesta de Dios (Mt. 21:22; Fil. 4:6).

  1. La oración es un costo elevado que se debe pagar (2 Cro. 7:14)

¿Quién ha dicho que las iglesias grandes han llegado a ser grandes de manera fácil? Jack Graham, hijo de Billy Graham, pastor de la Iglesia Bautista Prestonwood, en Plano Texas con 28,000 miembros dijo: “de manera bastante profética creo yo, el avivamiento vendrá cuando derrumbemos las paredes entre la iglesia y la comunidad”.

  • Volvernos a Dios

Ruego que repitamos 2 Crónicas 7:14 unas dos veces. Lo primero que debe hacer la iglesia para alcanzar las metas propuestas es “volverse a Dios” “arrepentirse” “humillarse” que significa literalmente, “hacer un cambio en la forma de pensar y vivir con relación a la vida cristiana, la relación con Dios, la vida de oración y la manera de hacer el ministerio”.
El contexto de 2 Crónica 4:14 es “confesión de pecados personales, familiares y nacionales”. Es renunciar y despreciar todos y cada uno de los pecados que practicamos dando la espalda a esa forma de vivir para volvernos a Dios. Es evaluar el estilo y calidad de la vida cristiana que llevamos como hijos de Dios en nuestro diario vivir con la gente que nos rodea.

Este paso fundamental es lo que hará diferencia en su relación con Dios. La iglesia que da este paso (el de volverse a él), abrirá las puertas para que Dios comience a hacer grandes cosas. Quien desea prosperar en todo, ha de dar este primer paso, debe arrepentirse de todo lo malo, que significa volverse de los pecados a Dios. Sin embargo, el otro sentido después de dejar los pecados es volverse a los propósitos originales por los cuales Dios lo ha creado.

Significa volvernos a la Palabra para vivir siendo fieles a Dios antes que cualquier otra cosa. Esfuércese por ser primero, cristianos fieles antes que esposos (as), padres, maestros (as), cocineros (as), agricultor, vecino (a), amigo (a), ama de casa, etc. Volvámonos para dedicar tiempo para orar a Dios como prioridad más que gastar tiempos en reuniones, planificaciones. De más tiempo para leer y estudiar la Biblia y menos tiempo a la TV, celular, internet, vecinos, amigos, periódicos, y otras cosas secundarias. Volvernos es reencontrarnos con los propósitos originales de Dios, dar gloria a Dios, edificar el cuerpo de Cristo y cumplir la gran comisión.

  • Regocijarnos en Dios

Con frecuencia, la iglesia se ha conformado con construir, renovar, proyectar, presupuestos, planes, sesiones, compra de instrumentos, asistencia, y equipos, y en las conversiones, pero no se ha alegrado en Dios. Nos hemos olvidado que lo más importante de la vida cristiana es estar en paz con Dios, alegrarnos en Dios, disfrutar de una santa y sincera amistad con él. El Sal 85:6 nos invita a gozarnos, alegrarnos y regocijarnos en Dios. Dedicar tiempo suficiente para contemplarlo, para deleitarnos en él y esperar en él (Sal. 37:4-7).

El éxito de la vida cristiana se mide en la medida de contentamiento, satisfacción y complacencia que tenemos en Dios que es el resultado de ser fieles a él. La verdadera experiencia de triunfo y prosperidad del cristiano no está condicionado a lo que la iglesia hace, sino que lo importante es que cada uno de nosotros aprendamos a depender de Dios con fe, seguridad, convicción y satisfacción.

Conclusión

Cuando la iglesia, digo, cada cristiano, en limpieza de corazón y humildad en su forma de actuar busca constante el rostro de Dios, entonces experimentará grandes cosas, y experimentará el placer de vivir bajo la voluntad de Dios. Cuando se anhela hacer la voluntad de Dios, hay deseo ferviente por estar en el trono de Dios, en constante oración y este estilo de vida es lo que marcará la diferencia en todo, dará inicio a lo que irremediablemente pasará.

Repitamos 2 Crónicas 7:14.     ¿Quiere volverse hoy a Dios?

# Acción: 1. Ore todos los días por la mañana como una prioridad en su corazón
2. Practique la oración como la primera cosa a hacer de su programa diario
3. Practique la oración antes de toda decisión, acción, actividad o proyecto

  1.  Practique la oración con compromiso, disciplina, anhelo, y desesperación